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Desvelado el futuro de Feijóo, falta saber a quién apoyará ahora y, aunque mantiene la neutralidad, puede haber ya pistas

Alberto Núñez Feijóo, tras anunciar su continuidad en la Xunta de Galicia.XOÁN REY (EFE)
Alberto Núñez Feijóo, tras anunciar su continuidad en la Xunta de Galicia.XOÁN REY (EFE)

ME CUENTO en el grupo de periodistas que fallamos estrepitosamente en nuestros pronósticos sobre el futuro de Núñez Feijóo. Hace una semana daba por hecha su marcha a Madrid, como la mayoría de mis compañeros y de los colegas de filas del presidente y líder del PPdeG. Es más, en el propio acto del AC Palacio del Carmen en el que anunció su decisión de continuar en Galicia, casi todos auguraban el adiós. Las pistas apuntaban a ello: convocatoria exprés para dar tiempo a presentar avales, puesta de largo por todo lo alto, escenario simbólico usado solo en grandes momentos... Al parecer, aunque la decisión estaba bastante madura desde el jueves, se adoptó de forma definitiva el propio lunes. Y, como siempre, su fiel y estrecho grupo de colaboradores fue el primero en conocerla. Después, el presidente se la comunicaría por este orden a Miguel Tellado, Alfonso Rueda y Pedro Puy, como sus escuderos en el partido, la Xunta y el Parlamento. Todo muy protocolario.

 La fuga de JB

A los pocos minutos de anunciar Feijóo que se quedaba en Galicia, con un PPdeG rebosante de júbilo, apareció un protagonista inesperado: José Manuel Baltar. Y es que su rápida salida del lugar no pasó desapercibida para adie. Dicen que fue de los pocos que no se alegró de la continuidad del de Os Peares, bien por la relación tensa que siempre mantuvo con la dirección gallega o, simplemente, porque como la salida de Feijóo parecía más que evidente, ya habían empezado los movimientos para buscar sustituto; y es difícil concebir una maniobra de ese tipo sin Baltar. Por eso, hay quien tira de humor y del maestro Torrente Ballester para bautizar su salida exprés del acto como La saga/fuga de JB (José M. Baltar), en alusión a la famosa obra del escritor gallego.

Dos historias para un mismo final

Y el misterio se acabó. Feijóo decidió quedarse en Galicia y no ir a Madrid, si bien para llegar al final de la historia se pueden leer dos libros. Uno cuenta que nunca quiso irse. Es cierto que en ocasiones esta polémica parece responder más a una obsesión de la oposición que a la propia realidad, porque si analizamos los últimos años del presidente, nunca evidenció su interés por hacer carrera en Madrid tanto como otros; sin ir más lejos, Yolanda Díaz, de EU. Esta versión también apunta al peso que tuvo el componente familiar en su apuesta, tanto el suyo como el de su entorno más próximo. Y si Feijóo meditó marcharse, lo hizo por la enorme presión a la que se vio sometido por parte de compañeros de toda España, algunos elevando la presión al máximo: "O tú o el caos", sería el resumen de los cientos de llamadas y mensajes que habría recibido.

Sin embargo, el otro libro tiene el mismo final pero una historia muy distinta: habla del interés desmedido del de Os Peares por suceder a Mariano Rajoy, solo frenado en este caso o bien por la existencia de dossiers con contenido comprometido para Feijóo, supuestamente vinculado con Marcial Dorado; o bien por su miedo a abandonar su zona de confort y perder, ante la posibilidad de no ser candidato único, como a él le gustaría en realidad. En resumen: su decisión no se basaría en su compromiso o amor a Galicia sino en su falta de arrojo.

Yo me quedo con cosas de los dos libros y desecho otras, pero debo admitir que series como House of cards han hecho mucho daño, elevando a nivel de arte las conspiraciones y los movimientos subterráneos de los partidos, cuando la política en ocasiones es más sencilla que todo eso. ¿Y si Feijóo se quedó en Galicia porque le dio la gana?

Y ahora, ¿qué?

Una vez aquí, Feijóo tendrá que mojarse por alguno de los aspirantes. Atendiendo a sus palabras y conociendo sus precedentes, ni él ni el PPdeG moverán ficha antes de que los siete precandidatos pasen el corte y queden solo dos. ¿O quizás ya lo hicieron?

A más de uno le sorprende que Pablo Casado presentase más de 5.000 avales sin tener algún padrino detrás. Y también que el palentino diese un paso al frente sin saber aún qué haría Feijóo, sobre todo porque usó esta frase: "Yo sí daré un paso adelante". Si él "sí", significa que algún otro "no". También se dice que a Feijóo le gustaría buscar a su sucesor en Galicia en la siguiente generación. ¿Por qué no aplicar lo mismo en España? Casado (37 años) encajaría perfectamente en ese perfil y, pese a ser veterano en política, no le vendría mal la tutela de algún peso pesado que, si se complicase el mastergate o sufriese un revés electoral en 2020, quizás pudiese ir en su ayuda o relevarlo. Además, como tercera vía permitiría a Galicia apartarse de la guerra Cospedal-Soraya. Y encima, Casado arranca su campaña en A Coruña. ¿Casualidad?

Aunque no hay que olvidar que hablamos de Feijóo. Y si en política es difícil acertar, con él más. Y si no que nos lo digan a todos los que ya lo habíamos mandado a Madrid.

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