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Demanda satisfeita

En Marea no debe obviar que la recuperación del PSOE, que oxigena al bipartidismo y arrincona a C's, también lo amenaza

DICEN LOS economistas que la demanda satisfecha es "aquella que se da cuando por lo menos la oferta alcanza la magnitud de la demanda". Una realidad que, trasladada a la esfera política, se ilustra a la perfección con el nuevo escenario político generado en España después de la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy y llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Un relevo que para muchos no es más que un movimiento de cromos o piezas para que todo siga igual, aunque la sensación generalizada apunta a que para la gran mayoría es un cambio. El cambio. Porque lo que demandaba la sociedad era simplemente eso, un cambio, independientemente de su profundidad, alcance o magnitud. Y como la gente en España lo deseaba, especialmente tras la sentencia de la operación Gürtel, y lo hubo, se puede decir que la demanda está satisfecha.

soraya e albertoNo lo digo yo ni los economistas; lo dice el CIS. Su barómetro mensual, con cocina o en crudo, refleja que la percepción de la situación política en el país mejora desde el cambio de Gobierno. Los que creen que la cosa va bien se duplican y los que piensan que todavía es mala bajan, aunque la tendencia todavía no puede ocultar la realidad de las cifras: un 66,9% todavía cree que nuestra política es una catástrofe. 

La sociedad española, confirmista como pocas, solo esperaba tres o cuatro cosas con el cambio político, algo que Sánchez sabe muy bien

EL TABLERO SE REORDENA. Pero lo interesante es analizar la repercusión práctica de ese cambio de Gobierno y, sobre todo, de esa sensación de demanda satisfecha que provocó. Y aunque es un poco pronto, pueden sacarse algunas conclusiones: el PSOE reconquista su espacio en el tablero político, el bipartidismo recupera músculo y Ciudadanos está tocado. Es lógico que si la formación de Albert Rivera se nutrió estos meses de cabreados de PP y PSOE y ambos consiguen frenar su caída libre —en los populares dependerá del desenlace final de la sucesión—, el globo naranja acabará desinflándose y todo el aire que pierda oxigenará al bipartidismo.

En realidad, la sociedad española, confirmista como pocas, solo esperaba tres o cuatro cosas con el cambio político, algo que Sánchez sabe muy bien y que si consigue explotar sin meter mucho la pata le garantizará dos años de legislatura cómodos. Eso explica que la política de gestos vista hasta ahora con los refugiados, el acercamiento de presos o el Valle de los Caídos contribuyan a apuntalar esa demanda satisfecha en un país que, en realidad, lo que tendría que estar pidiendo a gritos es un giro radical de su modelo territorial, social y productivo. Solo así garantizará que no se vuelva a estrellar en la primera curva ni siga dejando a familias enteras en la cuneta ahora que la recuperación parece ganar velocidad.

La OCDE acaba de advertirnos sobre el aumento en España de trabajos precarios, pero la reforma laboral ni se menta. Pisa nos dará otro palo, pero el pacto por la educación tendrá que esperar. Y aunque Cataluña afile los cuchillos, la Constitución y la financiación no se tocan. El modelo del turismo y la construcción vuelven a tirar del carro, pero cuando Turquía y el norte de África se estabilicen o los intereses del dinero suban, nos la pegaremos. Pero eso el PSOE no debe confundir la tregua que le brinda la demanda satisfecha con un che que en blanco para prolongar sine die su política de gestos. 

¿Qué recorrido le queda a aquel que llegó para prometer el cambio si la demanda de cambio ya está satisfecha?

EL RUPTURISMO SE LA JUEGA. En este escenario, quien también se la juega es el rupturismo, aunque muchas veces, sobre todo en Galicia, parezca que la cosa no va con él. Muchos siguen empeñados en jugar a los francotiradores con sus compañeros mientras el PSOE se afianza poco a poco, lo que en sí mismo ya es una pésima noticia para sus intereses electorales. Sánchez se acaba de anotar el tanto del franquismo, un debate que hasta no hace tanto era casi patrimonio de Podemos y En Marea. Y detrás de este vendrán otros. Para colmo, a partir de ahora, la nueva política de izquierdas tendrá que hacer equilibrismos para justificar ante los suyos que elevó a Sánchez al poder pero que no se tocará la reforma laboral, el gran caballo de batalla de Podemos y sus sucursales durante estos años.

En Marea, que también se nutrió del cabreo ciudadano, está tanto o más amenazada que Ciudadanos por el nuevo escenario político. ¿Qué recorrido le queda a aquel que llegó para prometer el cambio si la demanda de cambio ya está satisfecha?

A Galicia no le salieron bien las cuentas en las primarias... ¿o si?

No salió Galicia muy bien parada, a priori, de las primarias del PP para suceder a Rajoy ya que tuvo una de las participaciones más bajas y, para colmo, apostó mayoritariamente por la perdedora, Cospedal. Y es un secreto a voces que la ganadora del primer corte, Soraya, no acaba de engranar bien con Feijóo y compañía, por lo que su triunfo tampoco chista. Para colmo, el líder del PPdeG siempre defendió que el más votado por las bases se convirtiese en candidato único en el congreso para evitar fracturas. Pero vista la igualdad, para el PPdeG se abre una vía de esperanza llamada Pablo Casado. Todo el antisorayismo, incluyendo al de Galicia, está con él, lo que le da muchas opciones.
 

La importancia de apellidarse Seara

El alcalde de Ourense, Jesús Vázquez, que esta semana aguantó otro golpe de estado en forma de moción de censura por parte de la Democracia Ourensana de Díaz Jácome, cuenta con el inesperado apoyo del resto de la oposición para terminar el mandato, ya que dan por hecho que será incapaz de renovar la alcaldía en 2019. Tras la aprobación de los primeros presuestos de Ferrol en Común en mayo, Ourense pasa a convertirse en la única ciudad incapaz de sacar adelante unas cuentas desde 2015, uno de los múltiples ejemplos del naufragio de un Vázquez al que la oposición ve como presa fácil, de ahí que no sea necesario apartarlo por la vía rápida de la censura. De momento, parece que ya van tomando forma algunos movimientos en la ciudad, porque en el BNG se apunta la candidatura de Luís Seara, liberado en la Diputación y reciente líder local, mientras que en el PSOE gusta Laura Seara, ahora en sintonía con la dirección provincial y gallega. Lo que ocurre en los socialistas es que el actual portavoz, Barquero, quiere repetir

Caballero se apunta un tanto en el PSdeG

Tras quedar un tanto desautorizado con el nombramiento de Javier Losada como delegado del Gobierno, al que se oponía —inclso se rumorea que llegó a Ferraz con sus quejas—, el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, logró dar cierta imagen de autoridad y apuntarse un tanto con un golpe de efecto en la selección de los subdelegados. Especialmente en el caso de la provincia de Pontevedra, donde Maica Larriba es una persona de su órbita y confianza que no agradaba especialmente al núcleo duro vigués, que es el que verdaderamente gobierna la provincia con Abel Caballero al frente. Sin embargo, el sobrino impuso su criterio sobre el tío, del mismo modo que consiguió situar a perfiles de su agrado en Ourense y Lugo, mientras que dicen que en A Coruña no se metió mucho. Se trata de un movimiento importante para un Gonzalo Caballero del que empezaban a surgir dudas sobre sus teóricas buenas relaciones con Ferraz, pese a su inquebrantable apoyo a Pedro Sánchez.

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