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Argumentario

El PPdeG tiene ahora un enemigo reconocible y cercano contra el que disparar: el nuevo Gobierno socialista de Sánchez
 

Alberto Núñez Feijóo. LAVANDEIRA JR. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo. LAVANDEIRA JR. (EFE)

DECÍA GROUCHO Marx que él tenía unos principios pero, si a alguien no le gustaban, tenía otros. Que es justo lo que debe de estar pensando en estos momentos el Partido Popular de Galicia, en cuya sede imagino una actividad frenética para cambiar el argumentario de la formación con el fin de adaptarlo al nuevo escenario político que dejó la moción de censura. Si no te gusta uno, pues se hace otro.

No hay que obviar que la caída de Mariano Rajoy le causará al PPdeG más de un dolor de cabeza, sobre todo por todas las turbulencias derivadas de la posible sucesión del pontevedrés, de las que Alberto Núñez Feijóo jamás podrá escapar. Serán meses de inestabilidad, disputas internas, alianzas en la sombra... en general un ambiente poco propicio para preparar por ejemplo unas elecciones municipales.

Sin embargo, el ascenso de Pedro Sánchez al Gobierno central también le brinda una oportunidad a los populares gallegos a nivel político de esas que, además, no suelen desaprovechar. Se trata de un nuevo enemigo, perfectamente reconocible y cercano, contra el que dirigir el discurso.

¿O es que alguien duda que a partir de ahora el PPdeG exigirá al nuevo ministerio de Fomento socialista el traspaso inmediato de la autopista AP-9 a Galicia, que Audasa levante las barreras cuando haya atascos, que rebaje los peajes y que el Ave llegue puntual a su cita con la provincia de Ourense en 2019? Y al responsable de Hacienda le demandarán que le dé el empujón definitivo al nuevo modelo de financiación autonómica y que este sea justo y no discriminatorio. Y así sucesivamente con cada una de las carteras del nuevo Gobierno socialista, una de las cuales apunta, por cierto, a la gallega Pilar Cancela, a la que Sánchez había asignado agricultura en su cabeza. A partir de ahora, Feijóo y los suyos ya no tendrán que cargar las tintas solo contra los alcaldes de las mareas o contra Abel Caballero.

Todo esto puede resultar paradójico, irónico, impresentable, ventajista, inmoral... Pónganle el calificativo que quieran; yo prefiero llamarle política. 

El PSdeG mejora si está en moncloa
En el extremo opuesto al PPdeG se encuentra el PSdeG, cuya buena sintonía con Ferraz volvió a quedar patente esta semana con el aval de la delegación encabezada por Gonzalo Caballero a los planes de Pedro Sánchez para asaltar la Moncloa y la propia presencia del secretario xeral en el debate de la moción de censura.

En parte es lógico, porque a la sucursal gallega suele irle mejor en las urnas cuando hay socialistas en el Gobierno central, con la excepción de las catastróficas municipales de 2011, en las que la traición de Zapatero a la izquierda y el Estado del Bienestar se llevó por delante, entre otras, las tres grandes alcaldías de A Coruña y la Diputación. No obstante, en el PSdeG creen que un Ejecutivo de Sánchez, por efímero o conflictivo que sea, supondrá un importante impulso para la marca gallega, sobre todo pensando en las municipales de dentro de un año.

Y no hay que olvidar que el nuevo escenario también presenta otra ventaja para el PSdeG: sacar piezas del PP y colocar las suyas en el tablero gallego con los relevos en la delegación y las subdelegaciones o en las presidencias de los puertos.

En Marea puede pagar los platos rotos 
Quien a lo mejor no tiene un escenario tan propicio en Galicia con el nuevo reparto es En Marea, ya que el PPdeG no olvidará que sus cinco diputados en el Congreso sirvieron para tumbar a Rajoy y aupar a Sánchez. En ese sentido, el argumentario popular hará al rupturismo corresponsable de todas y cada una de las decisiones que se adopten desde Madrid y perjudiquen a Galicia. Es un juego que el Partido Popular domina a la percepción, como bien sabe un BNG que todavía hoy sigue pagando peaje por su apoyo a los presupuestos de Zapatero. 

El BNG también debe cambiar su rol
Al igual que a En Marea, al Bloque se le terminará uno de sus argumentos estrella de esta legislatura: la mansedumbre de la Xunta con el Gobierno amigo de Madrid, responsable de muchos de los males del país. En ese sentido, Ana Pontón y los suyos también se verán en cierta medida condicionados por el nuevo escenario y obligados a modificar argumentario. Y todo eso mirando con envidia como el nacionalismo vasco sí marca la agenda del país

El fantasma del Gaiás vuelve a emerger en el debate político gallego
El anuncio de la Xunta de aprovechar el esqueleto del paralizado Teatro de la Ópera del Gaiás para convertirlo en sede de varios entes universitarios devuelve a la actualidad política un fantasma que llevaba tiempo dormido: la Cidade da Cultura. El polémico ‘mausoleo’ de la Administración Fraga consumió cientos de millones y ahora la Xunta anuncia el gasto de 17 más para el nuevo edificio, bajo la premisa de que si lo tuviese que hacer de nuevo costaría 30. La oposición lo critica, pero teniendo en cuenta que demoler es más caro que construir la propuesta no es tan descabellada. El único problema es que, a este paso, el Gaiás no será un polo cultural ni turístico, sino un centro de funcionarios. 

Rumores de alianza de Pachi y Martínez
Dios los cría y ellos se juntan. Eso es al menos lo que pensarán aquellos que aseguran que el ya exsocialista lucense Manuel Martínez y el ourensano Manuel ‘Pachi’ Vázquez, al que cada vez le dejan menos espacio en el PSdeG, traman algún tipo de alianza de cara a las municipales de 2019. En el caso del alcalde de Becerreá, que cada vez se parece más a Xosé Manuel Beiras porque el personaje que ha creado amenaza con devorarlo, ya confirmó que optaría a la reelección. Tampoco son nuevos sus movimientos para reclutar a otros cabreados del PP y el PSOE de la provincia, con los que pretendería, bajo el paraguas de una marca común, tratar de colarse en la Diputación. Al parecer, la idea no disgustaría a Pachi Vázquez, dispuesto a reproducir ese mismo sistema en la provincia de Ourense, especialmente con la vista puesta en el ente provincial. El problema que tienen ambos es que llevan demasiado tiempo en primera línea, así que tanto su imagen como sus discursos son cada vez más difíciles de comprar. 

Beiras, fundación propia y documental
A sus 82 años, Xosé Manuel Beiras reapareció esta semana para presentar el Obradoiro de Ideas Láncara, que él presidirá y que girará alrededor de su figura. Una noticia que coincide con la apertura de la campaña de recaudación lanzada por la productora Ollo Vivo para grabar un documental sobre "unha das figuras políticas e intelectuais máis destacadas dos últimos 50 anos en Galicia". Llevaría por título Beiras. Vivir2Veces y sería uno de los primeros proyectos audiovisuales de este calibre con un político gallego como protagonista. Curiosamente, todo este reconocimiento le llega a Beiras por vía externa, lo que contrasta con el eco cada vez menor que tienen sus reflexiones en el espacio rupturista gallego, la última esta misma semana cuando pidió a los cuadros de los partidos abandonar sus intereses y ceder el protagonismo a la gente. Pero ni Podemos, ni Cerna, ni Anova, ni EU parecen dispuestos a ceder ni un ápice de sus privilegios, salarios, puestos y encomiendas para salvar una En Marea que ya dan por muerta. 

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