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¿Quién cierra la puerta?

La ruptura de En Marea es tan evidente como incómoda, como demuestra el hecho de que nadie quiere oficializar ese paso

Noriega, con Beiras, Villares, Gómez Reino, Díaz, Quinteiro y Suárez, entre otros. EFE
Noriega, con Beiras, Villares, Gómez Reino, Díaz, Quinteiro y Suárez, entre otros. EFE

EN MAREA está rota, pero nadie quiere aparecer en público como la persona que cierra la puerta y apaga el interruptor de la luz de la segunda fuerza gallega tras el PPdeG y líder de la oposición en el Parlamento. Las cabezas visibles de los sectores enfrentados, oficialistas y críticos, reciben presiones de los suyos para dar un paso al frente y anunciar que comienzan sendas aventuras políticas por separado. Sin embargo, nadie lo hace. Conscientes de que es un suicidio electoral, quizás esperen a que las cosas caigan por su propio peso, lo que significaría aguardar al 15 de marzo, cuando en teoría habrá que notificar a la junta del 28-A las coaliciones.

En cualquier caso, la opción de una reconciliación exprés a la que algunos todavía se aferran es improbable e incluso sería contraproducente. Después de todo lo que ha pasado y de evidenciar que la convivencia interna es imposible, arreglar un matrimonio de conveniencia tendría tal tufillo electoralista que espantaría al votante.

→ La menguante Anova
Con Podemos y Esquerda Unida por un lado y el partido instrumental En Marea de Villares por el otro, faltaba por conocer el pronunciamiento de Anova. Y los de Beiras movieron ficha, aunque hacia ninguna parte. Acordaron defender la fórmula de "unha fronte ampla" y con "fórmulas flexibles" que den continuidad al trabajo iniciado por Age en 2012. En teoría esto significa que acabarán alineados con Podemos y EU.

El partido nacionalista escindido del BNG en 2012 se encuentra en una encrucijada muy compleja, ya que desde su nacimiento no hizo más que menguar con la salida de Cerna primero y del sector crítico de Davide Rodríguez después. También una parte de la FPG, la que representa la diputada Alexandra Fernández, está con un pie fuera. Además, su defensa irrenunciable al derecho de Galicia a decidir como nación choca frontalmente con la postura de buena parte de Unidos Podemos, a pesar de lo cual está dispuesto a sacrificarse en esa coalición. 

Así que la cada día mayor cofradía de cabreados que tiene dentro y sus propias incoherencias amenazan con convertir a Anova en la protagonista de aquel ‘increíble hombre menguante’ que popularizó en los 50 Richard Matheson. Y el mejor ejemplo de ello es que en las negociaciones que está manteniendo con Unidos Podemos no tiene peso específico para arrancar muchos compromisos más allá de que Fernán Vello repita al frente de la lista por Lugo.

→ ¡Es la economía, estúpido!
Por mucho que escueza la ruptura, el sector de Villares parte con cierta ventaja en la escenificación final: tiene la marca. De esta forma, a ojos de la gente el que se marcha siempre es el otro, en este caso Podemos, EU, Anova y las mareas municipalistas de las grandes ciudades. Y tener una estrategia única también permite al aparato propagandístico del partido instrumental funcionar mejor que sus rivales, que no siempre consiguen tocar la misma melodía.

Del pulso que mantienen y de los contactos que hubo estos días entre ambas partes no trasciende mucho, más allá de que En Marea exige primarias para confeccionar las listas y un grupo propio en el Congreso en lugar de los experimentos confederales que acabaron demasiado sometidos a las directrices de Pablo Iglesias. También hay ruido de fondo sobre la fórmula jurídica de concurrir al 28-A —coalición o partido instrumental— y otra cuestiones ideológicas.

Sin embargo, todas son cuestiones menores, porque para encontrar las diferencias importantes hay que seguir siempre el rastro del dinero, que diría aquel del Watergate. El negocio del Congreso es suculento para el grupo confederal de En Marea, ya que Anova, EU y Podemos reciben cada uno aportaciones por más de 250.000 euros. Meter a un partido más como En Marea no parece un negocio muy rentable. ¡Al final siempre es la economía, estúpido!

→ Yolanda Díaz, candidata por Madrid
Otro ejemplo de que En Marea está rota es que ya se asume que en listas separadas repetir los dos escaños por A Coruña no es tarea sencilla. El líder de Podemos Galicia, Gómez Reino, encabezaría la lista, así que a Yolanda Díaz tendría que hacerle hueco Pablo Iglesias en la de Madrid si no quiere arriesgarse a perder el puente aéreo.

La AP-9 va camino de convertirse en un tema incómodo para todos
Más de mil  personas salieron a la calle entre Teis (Vigo) y Redondela para pedir la gratuidad del peaje en ese tramo de la AP-9, que fue comprometido en su momento por el Ejecutivo de Mariano Rajoy pero del que nada se sabe tiempo después. Es un capítulo más de la novela que se escribe alrededor de Audasa y la autovía del Atlántico, que va camino de convertirse en un asunto espinoso para todos. El PP no acaba de ver claro el traspaso, el PSOE —a través de Fomento— tiene compromisos sobre la mesa que no cumple y el BNG tampoco rentabiliza esta polémica. A lo mejor la AP-9 no da ni quita votos en las generales y las municipales... pero después llegan las autonómicas.

Casado se pierde el aniversario de Feijóo
SI LA AUSENCIA de Pablo Casado en la celebración de los diez años de la primera victoria de Núñez Feijóo en la Xunta, prevista para el próximo viernes en la capital gallega, ya sorprendió a más de uno, el anuncio de que justo un día después vendrá a Galicia para hacer un tour de precampaña por A Coruña, Santiago y Ferrol empieza a dar que hablar. Por un lado puede ser estrategia de partido para garantizarse el foco mediático dos jornadas consecutivas; pero tampoco hay que descartar la teoría que apunta a que el PPdeG prefiere blindar el terreno alrededor de su marca y de su líder Feijóo, que en el fondo es su mejor y mayor activo ante cualquier convocatoria electoral, como ha demostrado en esta última década. El secretario general de los populares gallegos, Miguel Tellado, confirmó que era "improbable" la presencia de Casado por problemas de "agenda" en la macrocelebración que está preparando el PPdeG en un hotel compostelano para rememorar aquel 1 de marzo de 2009 en el que Feijóo tumbó al bipartito. 

El presidente Sánchez no pisó Galicia
SI NO LO REMEDIA con una visita exprés, Pedro Sánchez está a punto de cerrar su etapa en la Moncloa sin haber pisado la comunidad gallega en su papel de presidente del Gobierno. Es una cuestión más anecdótica que relevante, pero conviene recordarla porque su último acto público en la comunidad fue un encuentro ciudadano sobre pensiones en A Coruña en el mes de marzo de 2018, más o menos dos meses antes de la moción de censura. Poco después, el 17 de julio, recibió a Alberto Núñez Feijóo en Madrid para abordar los asuntos de la comunidad, pero él nunca le devolvió la visita. Sí lo hicieron, sin embargo, algunos de sus ministros. Así que ahora, tras aproximadamente ocho meses de ausencia, es previsible que Sánchez regrese para la campaña electoral, pero ya lo hará en su rol de candidato del PSOE a la reelección. Si vuelve o no algún día a Galicia como presidente de España lo dirán las urnas el día 28 o, en segunda instancia, los acuerdos que puedan producirse a posteriori. 

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