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La política revoluciona el patio

El sorprendente anuncio de Pontón anima un inicio de curso que ya había puesto patas arriba el PSdG con su lío interno 
Artículo Martín
EP

A RRANCA EL CURSO político en Galicia con un protocolo covid muy parecido al escolar, aunque aquí la mascarilla se usa para tapar bocas, el gel para limpiar los partidos de agentes tóxicos, la ventilación para airear el mal rollo y la distancia para no mezclarse con el enemigo. Y en cuanto suena el timbre para salir al patio, empiezan los palos.

→ La verdadera intención de Pontón


Ana Pontón confesó que llegó agotada al pasado Día da Patria. Como muchos políticos gallegos, las elecciones en pleno verano de 2020 y la pandemia la privaron de vacaciones, lo que en su caso particular se agravó por su reciente maternidad. Así que pasado el 25-X se tomó un merecido descanso. Pontón desapareció del mapa un par de semanas y, al poco tiempo de su regreso, lanzó un sorprendente anuncio sobre la necesidad de reflexionar acerca de su futuro al frente del BNG. Lo que quiso decir la indiscutible —e indiscutida— líder del nacionalismo gallego solo lo sabe ella, pero sus palabras tienen muchas interpretaciones.

La lectura mayoritaria es que Ana Pontón se marcó un Feijóo, que en cuestiones orgánicas es algo así como sembrar dudas sobre el futuro. Lo que consiguió estos años el líder del PPdeG con ello fue dejarse querer y hacerse de rogar para reforzar la unidad a su alrededor, apuntalar su condición de indispensable y tensionar al partido. Y aquí no hay que olvidar que entre las vacaciones de Pontón y el lío orgánico del socialismo, este verano hubo a quien se le olvidó que el liderazgo de la oposición en Galicia está en manos del Bloque y no del PSdeG. Así que con su afirmación Pontón recupera la iniciativa; y al mismo tiempo activa a los suyos de cara a la asamblea del 7-N.

Pero, de paso, Ana Pontón también lanza un mensaje en clave interna. La líder nacionalista recogió una formación hundida en 2016 y la convirtió en la segunda fuerza de Galicia con un resultado histórico. Y una de las claves de su éxito electoral radica en la transversalidad que ha conseguido darle a un Bloque que no hace tanto asustaba a muchos votantes moderados. Con ella, eso cambió. Y sabe que el camino a Monte Pío pasa por ahondar en esa estrategia que, sin embargo, no convence a todo el mundo dentro del nacionalismo. Hay sensibilidades dentro del núcleo más duro de la UPG, la corriente interna que maneja los hilos y a la que ella pertenece, que consideran peligroso transitar por ese camino. Y a ellos, a los que temen perder la esencia, se dirige también Pontón con su reflexión: el BNG que ella comanda está dispuesto a mantener ese rumbo. Si están de acuerdo, bien; y si no, que busquen a otro/a para su lugar. Es un debate que el Bloque tiene que abordar tarde o temprano y solo de ellos depende que no pase de debate a conflicto. Porque ya no sería la primera vez.

→ Toma de posiciones en el PSdeG


Y si la UPG siempre pecó de exceso de disciplina interna, en el PSdeG adolecen de lo contrario. Y es que, si nadie lo remedia con algún tipo de acuerdo previo, el socialismo gallego se encamina hacia una fractura interna demasiado peligrosa a poco más de un año de las municipales. Aunque no parece importarle a nadie, porque hay obsesión por hacerse con el control, incluso a costa de ofrecer a la ciudadanía la peor cara de la política y de dejar el partido hecho trizas.

Y como eso es precisamente lo que quiere evitar la dirección estatal, más necesitada que nunca de un PSOE unido y fuerte, pues Ferraz ha decidido intervenir. Desde la dirección de Pedro Sánchez llevan tiempo enviando señales sobre la necesidad de un relevo o un acuerdo en Galicia. Al principio fueron sutiles, pero cada vez lo son menos, como ocurrió esta semana al tumbar el calendario orgánico propuesto por el PSdeG. El hecho de que Madrid y Galicia ofrezcan una versión diferente del mismo hecho es el mejor ejemplo de su divorcio.

En este escenario, el sector crítico —al que todos ponen ya la cara de Valentín González Formoso— trata de explotar al máximo esa falta de sintonía entre la Rúa do Pino y Ferraz para dar el empujón definitivo a una candidatura alternativa. Pero enfrente está Gonzalo Caballero, un experto en resistencia con una dedicación insólita en el mundo de la política. Al secretario xeral le da igual tener o no la bendición de Ferraz porque sigue a lo suyo y ayer mismo le recordó a Sánchez que él lo apoyó cuando otros lo zancadillearon. "A Gonzalo vai haber que roelo", avisan sus defensores, convencidos de que las bases del PSdeG están con él. Y en medio de unos y otros está el resto del partido, al que no le queda más remedio que empezar a tomar posiciones. No hay que olvidar que dentro del PSdeG existe una masa importante de mandos y afiliados que optaron desde el principio por la neutralidad, que han guardado silencio o que simplemente no se sienten cómodos en las trincheras. Sirva como ejemplo el diputado lucense Javier Cerqueiro, que rechazó la oferta de la dirección gallega para entrar en la ejecutiva y evitar líos. O también Abel Caballero y José Tomé, dos perfiles que tendrán mucho que decir en el proceso por su elevado peso interno pero cuya zona de confort está más bien lejos de esta batalla. Para ellos, como para muchos otros socialistas gallegos, será determinante lo que diga Ferraz. Porque aunque en el fondo les dé igual que gane Caballero u otro, lo que no están dispuestos es a abrir una guerra estéril contra Pedro Sánchez. Y así se lo hicieron saber ya algunos a la dirección gallega.

→ El PP deG, a la sombra de San Xusto


El PPdeG arranca hoy el curso en la carballeira de San Xusto de Cotobade —escenario habitual desde que Carmela Silva cerró el castillo de Soutomaior—, donde Feijóo y Casado volverán a exhibir la misma sintonía que mostraron en el congreso del PPdeG en julio. Eso sí, ambos arrancan con agendas muy distintas. Mientras Casado sigue enfrascado en la pelea a derecha e izquierda con PSOE y Vox, Feijóo puede centrarse en preparar los congresos provinciales del partido hasta final de año e ir perfilando los candidatos de las municipales de 2023. Pero sin despistarse, porque la pandemia sigue prolongándose y empieza a erosionar la imagen de gobiernos y gobernantes.

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