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Laxe o la nada

Gonzalo Caballero debe decidir si interviene en la elección de candidatos del PSdeG o se arriesga a fracturarlo con las primarias

Fernando González Laxe. EP
Fernando González Laxe. EP

CON LOS CANDIDATOS del PPdeG y el Bloque a las alcaldías de las ciudades ya despejados y buena parte de los de En Marea intuidos, los principales interrogantes giran hoy alrededor del PSdeG. Más allá de los confirmados Abel Caballero y Lara Méndez en Vigo y Lugo, cumpliendo la máxima de que allí donde gobiernan los alcaldes se han ganado el derecho a repetir, en el resto de las urbes gallegas los del puño y la rosa no lo tienen nada claro.

Y si existen tantas dudas a poco más de medio año de la cita con las urnas es por una razón: el sorprendente hecho de que no todo el partido comulgue a estas alturas con la idea de apostar por aquellos candidatos que garanticen un mejor resultado, independientemente de su sector o su pasado. Porque aunque la llegada de Gonzalo Caballero ha pacificado en buena medida el PSdeG, su efecto no fue tan milagroso como para cerrar las heridas abiertas desde la salida de Touriño. Y es ante la elaboración de listas y la selección de candidatos para un proceso electoral cuando esas rencillas internas suelen salir de nuevo a la luz.

Así que buena parte del éxito electoral del PSdeG en mayo se juega ahora. De la capacidad que tenga para minimizar los efectos de esas filias y fobias dependerá el acierto en la elección de los mejores cabezas de cartel, que son siempre los que ganan elecciones, no los afines a este o los amigos de aquel.

→ Los ¿retornos? de Laxe y Bugallo
Fuera de Vigo y Lugo, donde más claro lo tiene el PSdeG es en A Coruña. Al menos en sus deseos, que apuntan a Fernando González Laxe. El expresidente de la Xunta es el favorito en todas las encuestas internas, que incluso le dan opciones de ser primera fuerza. El problema es que él no quiere. Los intentos por convencerlo aún no han fructificado y en el PSOE ya se baraja incluso la intervención directa de Pedro Sánchez, conscientes de que la expectativa es tal que en A Coruña es Laxe o la nada.

Al expresidente gallego, que acaba de cumplir 66 años, hasta se le alfombraría el camino hacia María Pita con una aclamación unánime y la exención de someterse a primarias, que es una competencia que tiene Ferraz para localidades de más de 50.000 habitantes. Dicen que si en 2015 le hubiesen puesto tantas facilidades habría aceptado, pero el empeño de Mar Barcón en presentarse espantó al economista.

Falta por ver, eso sí, si los ciudadanos de A Coruña comparten esa veneración a Laxe que le profesan dentro del partido, porque aunque es respetado, tiene fama de buen gestor, es conocido y no está desgastado tras años fuera de los focos, no hay que olvidar que representa una política de otro tiempo en una ciudad donde el voto joven y las ganas de cambio llevaron a María Pita a un ‘alcalde del cambio’ como Xulio Ferreiro.

Algo muy parecido a lo que le ocurre a  Xosé Sánchez Bugallo en Santiago. A diferencia de Laxe, él si tiene ganas de volver e incluso estaría dispuesto a someterse a unas primarias si Gumersindo Guinarte sigue hasta el final. Representa la política de otra época y choca con la idea de renovación con la que aterrizó Caballero, pero una vez más los sondeos internos son claros: es el mejor y hasta le disputaría la alcaldía a Noriega de tú a tú. Lo que ocurre es que aquí ya entraría en escena el juego de filias y fobias socialistas, porque Bugallo no concita tanta unanimidad como Laxe, sobre todo en el entorno de Gonzalo Caballero. 

→ Líos en Ourense, Ferrol y Pontevedra
En el resto de ciudades también hay lío. En Ourense el mejor perfil de aspirante lo daría Laura Seara, pero ni Barquero ni su entorno se lo pondrán fácil a una mujer que, además, fue uno de los principales azotes de Sánchez. También se espera guerra civil en Ferrol, donde los sondeos le sonríen a Ángel Mato, pero es el archienemigo de Beatriz Sestayo, con la que acaba de enfrentarse por un puñado de votos en la disputa por la dirección local. Y aunque se da por hecho que Pontevedra será un paseo militar para Tino Fernández, apunten el nombre de Iván Puentes porque quizás dé guerra.

Así que la dirección gallega del PSdeG tendrá que decidir si toma partido de alguna forma o si se inhibe, siguiendo la filosofía de Besteiro de que decidan las bases y arriesgándose así a que las primarias fracturen y castiguen al partido, como en 2015. Caballero debe decidir, pero siendo consciente de que él también se la jugará en mayo.

La polémica de los pisos en A Coruña complica la vida de las mareas
El escándalo de la compra irregular —ya anulada— de dos pisos para destinar a vivienda social por parte del Ayuntamiento de A Coruña a un afín a la Marea Atlántica puso esta semana en el disparadero a los concejales de regeneración urbana, Xiao Varela, y economía social, Alberto Lema. Lo cierto es que se trata de un asunto feo en un espacio hasta ahora inmaculado y con la ética como bandera como el de la Marea Atlántica. Por eso el alcalde se arriesga rechazando el cese de alguno de los dos, asumiendo así un desgaste no solo para su proyecto sino para el conjunto de las mareas en Galicia. Porque nadie debe dudar que la oposición estirará la polémica como el chicle para que llegue a mayo.

El diésel aviva la conflictividad de la AP-9
La polémica del traspaso y los peajes de la AP-9 es sin duda una de las centrales de la agenda política gallega desde que en 2016 arrancó la tercera legislatura de Alberto Núñez Feijóo. Aunque esta semana el Gobierno desbloqueó el debate de la proposición de ley aprobada por unanimidad en el Parlamento gallego para convertir la autopista del Atlántico en un activo de la Xunta, ese gesto no garantiza ni mucho menos la paz social alrededor de esta infraestructura. Al contrario, porque si finalmente el Gobierno central lleva adelante su plan para incrementar la presión fiscal sobre el diésel, la AP-9 reforzará su protagonismo en la agenda política gallega. Porque aunque los peajes, que son carísimos, se mantengan, al incrementarse el gasto en gasóleo la percepción de ‘robo’ cada vez que se circula por la AP-9 crecerá entre la ciudadanía. Sin duda, el encarecimiento del carburante agravará el tráfico en las nacionales y carreteras alternativas a la autopista del Atlántico. Y avivará también la confrontación política por la AP-9. 

El menguante debate de la autonomía
Regresa el debate del estado de la autonomía, antaño el más importante del curso parlamentario pero que con el paso del tiempo ha ido menguando en relevancia, seguimiento, interés, acuerdos y utilidad. Este año se celebrará del 9 al 11 de octubre, todavía con el pobre balance de 2017 en la retina: 160 propuestas de resolución presentadas y solo 40 —todas las del PPdeG— aprobadas; y de ellas, solo dos por unanimidad, relacionadas con la mejora de la seguridad vial y contra la discriminación entre hombres y mujeres en los premios de competiciones deportivas. Son asuntos más bien ligeros frente a otros en los que no hubo acuerdo como la demografía, la economía o la reforma electoral. Por no haber ni siquiera hubo grandes anuncios del presidente, como era costumbre. El abismo entre PPdeG y oposición es brutal y en pocos sitios se escenifica tan bien como en el debate de política general. Falta ahora por ver si el horizonte electoral de las municipales cambia las estrategias y devuelve a esta cita anual parte del status perdido. 

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