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Las barbas del vecino

La prohibición de la caza en Castilla y León decretada por un juzgado quedará en nada pero es un aviso sobre lo que viene

Primera jornada de caza menor. SEBAS SENANDE
Primera jornada de caza menor. SEBAS SENANDE

LA DECISIÓN del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de prohibir la caza en la comunidad acaba de poner patas arriba uno de los considerados pilares de España junto a los toros, el fútbol y el tinto con gaseosa. La sala de lo Contencioso, con sede en Valladolid, suspendió el nuevo decreto cinegético del Gobierno autonómico por considerar, explicado en términos más digeribles que los judiciales, que su elaboración fue una chapuza por estar basada en informes y estudios poco rigurosos o directamente erróneos.

Fue un terremoto político y social. Lo primero que se puso sobre la mesa fueron las cifras de la caza en la comunidad vecina: 500 millones de euros de negocio y más de 8.000 empleos. Son números que dan buena muestra del poder del lobby de la caza, un colectivo capaz de doblegar voluntades políticas con la misma facilidad con la que un cuchillo caliente corta la mantequilla. La mejor muestra de ello es el pacto casi instantáneo de PP, PSOE y Ciudadanos para articular con urgencia una proposición de ley que corrija las deficiencias del decreto y permita levantar la suspensión de la caza.

Fue un entendimiento entre derecha e izquierda y entre el bipartidismo y la nueva política casi histórico. Lástima que no se vean la misma voluntad política, ni la misma urgencia ni el mismo empeño para arreglar el conflicto catalán, las polémicas okupaciones de viviendas o los desahucios.

→ Los tres argumentos de la caza
No obstante, al argumento económico esgrimido por el lobby de la caza no se le pueden poner reproches. La caza genera movimiento económico y lo hace además en zonas rurales que difícilmente pueden acceder a otro medio de vida. En Castilla y León la profesionalización del sector cinegético es mucho mayor que en Galicia, con sistemas de cotos que son auténticos reclamos turísticos, arrendamientos de grandes extensiones de terrenos a concellos y particulares, con un poderoso sector hostelero y turístico asociado...

En cuanto a los argumentos sociales, pues tampoco hay mucho que rascar. Prohibir la caza multiplicará los daños en las cosechas y los accidentes por impactos contra jabalís y corzos en las carreteras. Ahí sí que Galicia es puntera, con unos datos que asustan en toda España por el elevado peso del sector agrario y la interminable red de carreteras que conecta los 38.000 núcleos de población de la comunidad.

Pero donde se genera la verdadera fricción con la caza no es en el debate económico ni social, sino en el ético. En el matar animales por matar, por diversión, por hobby... Sin embargo, la prohibición de la caza en Castilla y León no tiene nada que ver con ello. Los jueces cuestionan un aspecto técnico de la redacción de un decreto, no valoran si cazar es bueno o malo. Por eso, en cuanto se corrija nuestros vecinos volverán a cazar, posiblemente ya en la reapertura de su temporada el próximo 1 de abril. Y a sus tierras volverán a desplazarse miles de gallegos, que también seguían con preocupación el desarrollo de los últimos acontecimientos.

Por último, tampoco hay que olvidar el debate político, porque la prohibición de cazar, si sigue vigente en campaña, será combustible electoral para Vox.

→ El fenómeno ecologista/animalista
Lo ocurrido en Castilla y León no servirá, no obstante, para frenar lo que viene: una creciente oposición social a la caza que llevará la resistencia del lobby cinegético al extremo. El movimiento animalista crece en todo el mundo como en su día lo hizo el ecologismo y constituye, hoy por hoy, uno de los grandes motores de cambio social junto al feminismo. Basándose en una equiparación total de los derechos de los animales a las personas, a su sombra nacen nuevas modas que modifican los hábitos alimentarios o de relación con el entorno.

Al sector cinegético le convendría recordar que el partido animalista, el Pacma, con la viguesa Laura Duarte al frente, fue en las últimas elecciones generales la fuerza que más creció —casi un 30%— y que con sus 284.248 votos, apenas 1.300 menos que el PNV, se convirtió en la primera fuerza política extraparlamentaria de España.

Así que lo que aquí está en juego no es boicotear un campeonato de caza de zorro un domingo por la mañana, sino poner a los cazadores en el punto de mira del conjunto de la sociedad para, llegado el momento, apretar el gatillo.

Pachi Vázquez pinchó en el estreno de su nuevo juguete político
El exlíder  del PSdeG Pachi Vázquez ya tiene su nuevo juguete para enredar, que es lo que más le gusta. Se llama Espazo Común y es una mezcla de plataforma y partido con el que pretende plantar batalla en las municipales, sobre todo en Ourense. Era un secreto a voces que el médico de O Carballiño intentaría montar candidaturas —él dice que 20— para vengarse de sus excompañeros socialistas; de hecho, las nuevas siglas se nutren básicamente de cabreados con el PSdeG. Lo que ocurre es que el optimismo de Pachi choca con la realidad: su gran lanzamiento pasó muy desapercibido en las redes sociales, que son hoy el gran termómetro político. Apenas 25 seguidores en Twitter.

'Tarde piaron' los alcaldes del cambio
EN LA ACTUAL situación política dos meses son una eternidad, por lo que hacer previsiones de cara a las municipales del 26 de mayo es descabellado. Sin embargo, entre las pocas conclusiones fiables que se pueden sacar a estas alturas está la de que los principales damnificados de una hipotética ruptura de En Marea serían los bautizados como alcaldes del cambio. Aunque Jorge Suárez ya no tenía un escenario fácil en Ferrol, tanto Xulio Ferreiro como Martiño Noriega afrontaban la cita del 26-M con un optimismo apuntalado por ciertas encuestas. Pero la división de su electorado puede condenarlos a perder el papel de posible primera fuerza a segunda o tercera, lo que complicaría sus opciones de gobernar. Conscientes de ello, en los últimos días han salido a la palestra a lanzar mensajes de unidad a la desesperada. Lo que ocurre es que ‘tarde piaron’, porque cuando la crisis de En Marea estalló y ellos quisieron aislarse en sus proyectos municipalistas, ya se habían implicado demasiado para echar a Villares. Toca pagar el coste. 

Casado, el ariete de la oposición a Feijóo
LA SESIÓN de control del Parlamento gallego dejó un escenario hasta ahora inédito pero relevante: la oposición consiguió articular al fin un mensaje común para atacar a Alberto Núñez Feijóo. Y ese ataque no tuvo nada que ver con la gestión del líder del PPdeG en la Xunta, sino con las desafortunadas palabras de su jefe de filas en Génova, Pablo Casado, sobre el aborto o la violencia de género. En Marea, PSdeG y BNG trataron de arrancar del presidente algún comentario desmarcándose del líder de su partido, y aunque no lo consiguieron, sí dejaron en evidencia que el actual Partido Popular y su sucursal gallega están a años luz en algunas cuestiones de tipo social o lingüístico. El de Os Peares, político que reivindica el centro en cuanto tiene ocasión, trata de lidiar como puede con el giro a la derecha de su jefe de filas, aunque tendrá que acostumbrarse a vivir alguna de estas situaciones incómodas como la de esta semana en el Parlamento, donde Casado se puede convertir en el nuevo ariete de la oposición contra Feijóo.

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