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Echarse al monte

ENCE EMPUJA a la comunidad gallega hacia un monocultivo de eucalipto y este, a su vez, alimenta la lacra de los incendios forestales. Esa es la ecuación que resume esta semana en Galicia, donde la actualidad estuvo marcada tanto por la crisis de la pastera como por las llamas.

Detrás de esta asociación de ideas se oculta el empeño político de algunos grupos de relacionar de forma directa los tres conceptos: Ence-eucalipto-fuego. Lo hizo por ejemplo Ana Pontón en la sesión de control del Parlamento, en un discurso habitual del nacionalismo gallego que también asume En Marea y, con menor intensidad, determinados sectores socialistas. Y nadie puede negar lo básico: a Ence le interesa tener eucalipto cerca y este, como especie pirófita que es, es un perfecto combustible para las llamas. Pero esta teoría política no es tan simple y admite muchos matices.

→ El debate sobre la empresa

Primero: Ence no se va a trasladar de la ría de Pontevedra. Se marchará o quedará, pero no se cambiará. Lo argumentó Feijóo en la Cámara —aludiendo a la complejidad de su reubicación— y lo ratificó la dirección de la compañía en Madrid: se reforzará la planta de Navia (Asturias) y se valorará un nuevo proyecto, pero en ningún caso en España, un país que los inversores de Ence ya consideran demasiado inestable para su dinero. Es bueno dejar claro el terreno de juego desde el principio para no alimentar falsas esperanzas como ocurre con Alcoa: no habrá Ence en otro sitio de Galicia.

Segundo: ni siquiera estaría garantizado el escenario de continuidad hasta 2033 que muchos dan por hecho, teniendo en cuenta que el allanamiento del Gobierno central se basa en la nulidad de la prórroga concedida en su día por el Ejecutivo de Rajoy y no en su reformulación o renegociación.

Tercero: la presencia de la pastera dentro o fuera de nuestras fronteras no va a condicionar el mapa forestal gallego, como argumentaba Pontón. Navia está a 30 kilómetros de Ribadeo, lo que significa que la materia prima para Ence seguirá saliendo del mismo sitio: Galicia. Y lo mismo si se confirma el hipotético escenario de apertura de una nueva planta —de Ence u otra empresa— al norte de Portugal, donde sí la recibirían con los brazos abiertos.

Cuarto: existe debate a pie de calle porque hay quien no comulga con la demonización de Ence. Son aquellos que sostienen que, además de la riqueza que genera en el entorno de Pontevedra a través del empleo y los impuestos, es más sostenible ambientalmente que antaño, así que si se soportaron los ‘años del cloro’ no tiene sentido cerrar ahora. Y menos para salvar la riqueza marisquera y paisajística de una ría a la que están castigando por otro lado con una presión turística brutal.

→ El debate sobre el monte

La conclusión, llegados a este punto, es sencilla: que Ence esté o no en Pontevedra no marcará el modelo forestal de Galicia. La responsabilidad sobre este la tienen los gobernantes, los actuales y los pasados, de uno y otro partido, que durante años han sido incapaces de articular un discurso común que conduzca hacia un modelo rentable y sostenible, donde el eucalipto ocupe el lugar que le corresponda: ni una hectárea más, ni una hectárea menos. El nuevo plan forestal contempla más eucalipto que ahora, pero concentrado en determinados puntos y no salpicado por toda la geografía ni mezclado con otras especies autóctonas. La idea es buena, pero la Xunta tendría que ser mucho más contundente al ejecutarla.

Es asumible hoy en día cultivar eucalipto en A Mariña, Eume y Ortegal, parte de Ferrolterra y franjas litorales de A Coruña y Pontevedra, pero se requiere valentía suficiente para erradicar por ley la especie desde A Terra Chá hacia el sur, así como del interior de A Coruña y Pontevedra. Si hay que dar compensaciones económicas a quien ya plantó se dan, como ya se hace con las actuales ayudas a la plantación de castaños. Quizás no haya que erradicar el eucalipto, pero sí confinarlo en algunas comarcas que ya no pueden deshacerse de él.

Lo que ocurre es que esta decisión es impopular, cuesta votos y requiere mucha valentía por parte de unos políticos que hasta ahora no la han demostrado. Si son incapaces de gestionar la maleza de los 50 metros de terreno alrededor de las casas... ¿cómo van a ordenar entonces dos millones de hectáreas de monte gallego?

Besteiro

Besteiro ve como se puede despejar su horizonte político

ESTA IMAGEN de José Ramón Gómez Besteiro fue una de sus últimas apariciones públicas como político, en julio de 2016 en A Fonsagrada, donde inauguró el campo de fútbol que lleva su nombre. Unos meses antes había dimitido como líder del PSdeG y candidato a la Xunta al verse atrapado en una de las causas de corrupción investigadas por la jueza Pilar de Lara. Desde entonces, Besteiro estuvo desaparecido, que no es lo mismo que estar quieto. Ahora, la posible sanción del CGPJ a De Lara podría despejar el horizonte del socialista y dejarle vía libre para volver a la política, como desean algunos. Eso sí, es difícil que sea antes de 2020 y que su imagen salga indemne del proceso.

El afán de protagonismo de los políticos
ALGO FALLA cuando los trabajadores de Alcoa acuden a manifestarse a las puertas del Congreso a Madrid y los protagonistas de la jornada acaban siendo los policías y los políticos. Que si hubo una carga durísima de los antidisturbios, que si tiraron al suelo a Yolanda Díaz, que si agredieron a Ángela Rodríguez y a Antón Gómez Reino ‘Tone’... Al final da la sensación de que lo que iban a demandar allí los obreros fue lo de menos. No es algo exclusivo de estos representantes de Podemos y Esquerda Unida sino que se puede aplicar a la práctica totalidad del colectivo. Y aunque no todos tienen la facilidad de aquel delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras, para estirar el cuello y salir en la foto, siempre lo intentan. Ver a Tone, diputado que curiosamente es hijo de policía, discutiendo agriamente con un agente al que acusaba de haberlo agredido es asumir un papel que no le corresponde en ese momento y ese lugar. Y menos todavía cuando meses antes apoyó unos presupuestos sin un solo euro para ayudar a las electrointensivas.

 

28-A, unas elecciones de voto emocional
AVENTURÓ EL portavoz parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, que las elecciones que se avecinan serán más de un voto emocional que racional. Es un dato muy relevante, como muchos de los que expone a menudo el sobrino de Fraga. Primero, porque eso significa que las campañas, cada vez más denostadas, pueden movilizar apoyos; y después porque lo que en otro momento se consideraría un disparate, como poner de candidato por Ourense a una persona que vive en Amurrio y que no tiene más relación con Galicia que un par de parientes, hoy ni siquiera se penaliza en las urnas. Estamos en un buen momento político para echar mano de los estudios del doctor de Neurociencia Pedro Bermejo sobre la manipulación política en el cerebro del votante. "Dependiendo de si eres conservador, progresista o nacionalista ya sabemos qué tipo de manipulación es la más apropiada para ti", dice. Y recuerda que los cerebros de derechas, izquierdas o nacionalistas son distintos. Yo incluso añadiría un cuarto perfil cerebral: el ausente.

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