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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

Tortitas de avena y disciplina positiva

Ilustración de 'Marta está harta'Vamos a darle una vuelta más a esto de ser madre en el siglo XXI. Y es que la maternidad que nuestras abuelas hacían de una forma natural parece que se está convirtiendo en una superprofesión, para la que hay que estar realmente "preparada". Todas las que somos madres sabemos que ser madre es difícil, que desde el minuto uno que ponen a tu hijo en tus brazos te asalta un enorme sentimiento de responsabilidad, tienes que sacar adelante a esa criatura, que es tuya. Y que, al contrario que tu perro o gato, te va a necesitar durante toda su vida. Así empieza la maternidad con ese sentimiento de culpa y responsabilidad por todo aquello que haces o dejas de hacer. Todo va cuestionado por las otras madres, no me atrevo a decir que las otras madres te juzgan para liberarse de su propio sentimiento de culpa, pero a veces lo pienso seriamente. La cuestión es que si ser madre era complicado, pues ahora ha aparecido una nueva herramienta para guiar nuestras vidas, las de nuestros hijos, las de nuestros médicos, abogados... Esa herramienta es el Instagram y con él aparecieron las instamoms (madres adictas a esta red social, que cuentan sus vida a través de la misma). Vaya por delante, que me declaro muy fan de esto de ser instamom y que, a día de hoy, servidora no podría vivir sin mi Instagram.

Pienso que es una red con muchos beneficios, pero como todo en la vida con su cara oscura. La cara oscura de Instagram para mí además de los haters (odiadores de tu cuenta) son todas aquellas cuentas que se pasan el día enseñándote a hacer de todo: que si el desayuno healthy, que si el running, que si la disciplina positiva…

Tantas indicaciones, tantas lecciones, que a veces llegas a sentirte la peor madre del mundo porque no hacer tortitas de avena y smoothies para desayunar ¿con lo fácil que es? O porque sigues gritando cuando tu hijo adolescente te deja el baño hecho unos zorros, ¡si lo que hay que hacer es educar sin gritos! Y yo no digo que no sea cierto, de hecho llevo toda la mañana de hoy aprendiendo a hacer tortitas de avena. Y pongo en duda eso de que es fácil. Vamos, que en mi casa seguiremos con las tostadas, eso sí, con aguacate, que es lo último en Istagram.

Tortitas de avena y disciplina positiva
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