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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

Seamos realistas

Adolescentes miran sus móviles.EP
Adolescentes miran sus móviles.EP

Un día cualquiera, a una hora cualquiera y en cualquier lugar del mundo, donde haya un adolescente, este estará sumergido en su móvil y seguramente dentro de su habitación. Mientras sus padres en el salón también juguetean y navegan con sus respectivos móviles, mientras se quejan de que su hijo no levanta la cabeza del móvil.

Ante esta imagen, voy a hacer un poquito de abogado del diablo y a analizar desde un punto de vista totalmente lógico, porque los adolescentes se pasan el día mirando la pantalla de sus teléfonos y eso no es “tan malo”. Lo primero que tenemos que tener claro es el uso de las redes sociales no les aísla del mundo real, al contrario nuestros hijos gracias a las redes sociales están superconectados con otros adolescentes. Así que, admitámoslo, se comunican de otra manera, diferente a la que teníamos nosotros, y las causas son varias: La primera, que casi el 60% de los adolescentes hoy en día son hijos únicos. Por lo que en su casa se aburren y se sienten solos. No tienen hermanos con los que hablar, discutir y pegarse, y llega un momento, en el que lo de convivir y hablar con los padres es “contranatura”, por muy mal que suene. No olvidemos que en la adolescencia se necesita al grupo de amigos tanto como a los padres.

La segunda, que nuestras casas, nuestras calles y nuestras vidas han cambiado y salvo aquellos afortunados, que viven en urbanizaciones o en el campo, lugares en las que tus hijos salen a la calle para estar con los amigos, y yo soy testigo que eso sigue ocurriendo en las urbanizaciones y en los pueblos. Pero no en las ciudades, donde las calles se han convertido en lugares poco seguros para nuestros hijos, o por lo menos eso es lo que les trasmitimos desde pequeños.

La tercera, que los jóvenes quieren gustarle a los demás, igual que a los adultos, y quizás esté más justificada esta actitud en la adolescencia, que en muchos adultos que viven por y para sus likes. Ya que en la adolescencia los chicos sufren cambios físicos y psicológicos, por lo que están en una continua búsqueda de la aceptación de los demás
Tenemos que ser realistas y entender que nuestros hijos solo quieren lo que hemos querido todos cuando éramos adolescentes, que es estar con los demás y gustarles. Pensemos, si nosotros hubiéramos tenido la posibilidad de hablar con nuestros amigos a todas horas, gratis y desde nuestra habitación y no desde el teléfono , que nuestros padres estratégicamente colocaban en el pasillo, seguramente lo aprovecharíamos , ¿no?. Pues eso es lo que están haciendo nuestros hijos. Pero como en todo en la vida hay que tener cuidado.

Por todo esto, yo que no creo que a un hijo haya que quitarle su teléfono y aislarlo de su mundo, pero sí debemos controlar el cómo, el cuándo y el cuánto se relaciona con ese mundo. 

Seamos realistas
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