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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

El castigo con chispa

Madre e hija. EP
Madre e hija. EP

Disciplina positiva, educación respetuosa, crianza con apego... Desde diferentes corrientes educativas o de crianza crece el consenso en apostar por una educación alejada de imposiciones, coacciones, chantajes, gritos o castigos. Pero, ¿qué hacemos cuando nuestros hijos adolescentes nos retan?  

Madre e hijaLo primero que tenemos que tener muy claro es que la educación de nuestros hijos es un proceso que empieza desde que el niño tiene un día. Y que nuestro hijo tiene que ser conocedor de las normas, roles y rutinas dentro de su familia, y eso se consigue con un trabajo diario de aprendizaje. Muchos son los padres que me preguntan mi opinión sobre el castigo, yo siempre les digo que castigar 'bien' es muy difícil, porque el fin del castigo es que nuestro hijo aprenda y no se aprende con amenazas y gritos. 

Yo soy defensora del castigo con chispa e imaginación, y por supuesto estoy en contra del castigo físico.  

¿Qué es el 'castigo con chispa'?  

El castigo con chispa es el castigo que conlleva un aprendizaje y no una venganza.  A partir de la preadolescencia, a nuestros hijos no los podemos mandar a la silla de pensar, en la que yo creo que lo único que se piensa es como salir de ella, ni les podemos prohibir "a lo loco", porque terminaremos saltándonos nuestro propio castigo y eso es lo peor que podemos hacer. A partir de la preadolescencia hay que hacerles ver que el camino que están tomando es el equivocado, y que la teoría de la 'acción – reacción' es la que rige esta vida, y que todo tiene una consecuencia.  

¿Cómo hacerlo?

Acompañando siempre a nuestros hijos en su castigo, su castigo no los debe aislar de la familia. Al contrario, no hay cosa que más fastidie a un adolescente que tener todo el día a su madre o padre pegados a él. Le fastidia tanto al hijo como al padre, pero no es lo mismo decir  "no vas a salir de casa nunca más, vete a tu habitación", que "visto que te portas como un niño pequeño, te cuidaremos como un niño pequeño y preferimos no dejarte sólo de momento".

La segunda opción requiere mucha templanza, paciencia y compromiso para ser capaz de pasarte el día con el adolescente, en el café, en el gimnasio, de compras… Pero con este castigo, que al principio parece más castigo para los padres que otra cosa, terminas estableciendo una conexión afectiva con tu hijo, que es imposible que se establezca con la puerta de su habitación cerrada.

Estamos en una época de pautas y de modelos educativos en los que parece que siempre que el niño hace algo hay que darle una respuesta positiva y no negativa, pero ¿y si combinamos, y si decimos algo que parece negativo, pero luego es positivo?

En mi teoría del castigo con chispa es muy importante el tono y las formas. Debemos de intentar, en la medida de lo posible, no perder las formas e incluso poner un poquito de sentido del humor, para que con el tiempo tu hijo y tú podáis reíros de esos momentos de rebeldía adolescente. 

El castigo con chispa tiene como objetivo que tu hijo, a través de sus propios razonamientos y el acompañamiento y refuerzo de los padres, llegue a la conclusión de que tiene que cambiar. No olvidéis que el trabajo de 'la charla', como dicen nuestros hijos, siempre deja su semilla, que con el tiempo genera alternativas positivas. 

El castigo con chispa
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