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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

Cenas navideñas, regalos e hijos adolescentes

A ESCASAS 48 horas de la cena de Noche Buena no puedo evitar pensar en todos mis recuerdos de cenas de Noche Buena, no voy a caer en el tópico de que la Navidad es de niños y que ahora que soy una señora odio la Navidad, ya que no es así. Yo  adoro la Navidad, aunque tengo que reconocer que Navidades tan alegres como las de la infancia  no hay. Y que cuando tu hijo se convierte en adolescente hasta las Navidades se fastidian, y es que esto de la adolescencia es un sin vivir. 

Cuando hay adolescentes en casa se juntan tres elementos  en estos días de fiesta, que pueden resultar explosivos.  

Por un lado las notas, y aunque hay adolescentes con buenas notas, también los hay con malas y con muy malas. Yo personalmente desde mi experiencia como adolescente en su día y como madre de adolescente en la actualidad,  aconsejo que  en la próxima LONCE se planteen alejar las fechas de notas de las vacaciones familiares. Y es que en ocasiones las notas de Navidad traen más disgustos que el tradicional cuñado. ¿Cuántas Noche Buenas se amargan cuando el familiar de turno pregunta por las notas del niño?. Muchas os lo puedo asegurar, entre que el niño se violenta, la madre intenta tranquilizar el tema y el padre aprovecha que tiene apoyos para “echar la bronca” y hacerlo en Noche Buena no es buena idea. 

Junto a las notas está el estilo de vida "tipycal spanish", o lo que viene siendo que en nuestro país todo hay que celebrarlo en los bares, y cada vez desde una edad más temprana. Así que ahora no llega con salir en Fin De Año, lo que te lleva a pasarte todas las vacaciones dando permisos o denegándolos y eso, como ya os comenté en otras ocasiones, es muy duro. 

Y finalmente la Navidad es tiempo de regalos. Regalos que cuando son para un hijo adolescente se convierten en una odisea:  

¿Cuántas madres y cuántos  padres no echan de menos comprar Nenucos o Coches teledirigidos?. Yo os digo que [email protected] y es que cuando pasamos de comprar los regalos en la juguetería a comprarlos en los centros comerciales todo se complica. Cuando nuestros hijos llegan a los 13 años y se supone que regalar la ropa más guay, el teléfono más guay o dar la propina más guay la Navidad se convierte en un suplicio para los padres y las razones son varias: 

Los humanos somos como somos y más en la etapa de la adolescencia, que nos empeñamos en querer ir todos iguales, y en Navidad las “cosas guays” pues se agotan. ¿Quién no recuerda aquella peli de “Un padre en apuros” en las que el forzudo Schwarzenegger se pasa la hora y media de peli buscando el juguete  agotado?. Pues si tu hija tiene 15 años te puede pasar lo mismo, pero buscando la sudadera ideal, que llevan todas las influencers, y que ya no hay en ninguna tienda de la comarca. 

Muchos padres ante esta situación optaron por dar propinas y que se arreglen los adolescentes, pero yo soy una madre carca y no me gusta dar propinas en Navidad. Las propinas ya las dan los abuelos y padrinos, las madres nos fastidiamos y buscamos ese regalo imposible o nuestra versión del regalo imposible, que en muchas ocasiones no tiene el éxito deseado. 

Cenas navideñas, regalos e hijos adolescentes
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