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Licenciada en Filología, ” freak ” del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuaretañera de una adolescente del SXXI.

Bienvenido mes de septiembre

Hace más o menos una semana que estábamos en la playa disfrutando del mes de agosto, pero todo eso ya se acabó, y aquí estamos a las puertas del mes de septiembre. Septiembre no es que sea un buen mes y sobre todo si tienes hijos y eso que se llama “vuelta al cole”.  Y aunque la vuelta al cole tiene su lado positivo que es lo de volver al cole y dejar a las madres libres esas seis horitas, también tiene su lado negativo, sobre todo para los que tenemos hijos adolescentes. Cuando tus hijos son adolescentes, septiembre comienza con nuestras plegarias para que esto de los exámenes salga lo mejor posible y pasen de curso. Y ya que estamos pidiendo, pues pedimos que este nuevo curso venga lleno de nuevos y expectantes proyectos, y si se obra el milagro y nuestros adolescentes sientan la cabeza,  para que la nuestra pueda descansar, pues entonces yo prometo hacer el Camino de Santiago ida y vuelta, por lo menos.

En septiembre, además de los exámenes, la vuelta al trabajo y el fin de las vacaciones, tenemos la  “compra del material escolar”, otro de los muchos castigos para los padres. Personalmente odio comprar el material escolar, y es que no hay curso que te libres de lo del compás, el juego de reglas  y la calculadora científica. Y para terminar un par de paquetes de recambios Oxford y el tipex. Y digo yo, con la cantidad de tipex que consumen los alumnos hoy en día, ¿cómo hacíamos los de la generación de EGB, que fuimos capaces de estudiar sin tipex? Y lo que es peor aún, sin recambios Oxford. Nosotros lo más cool que teníamos era el bic cristal, pero ahora la compra de material escolar para un estudiante de primero de BAC se asemeja a la compra de material de una oficina de diseño gráfico o arquitectura  con la diferencia de que al arquitecto el cartabón de 15 eurazos le dura más de un trimestre y tu hijo en Navidad ya necesitará otro.

Y cuando ya has desembolsado una muy respetable cantidad de dinero en material y libros, va la tutora y les recomienda que deberían de tener ordenador personal para ampliar información sobre los temas y para estudiar. Ya no me voy a echar las manos a la cabeza por que en un instituto público se les hable de la necesidad de tener un ordenador para estudiar, ya que a día de hoy lo de tener una Tablet o un Ordenador está dentro de lo que podríamos definir como normal, aunque podría discutirse. Pero que la tutora de 18 adolescentes de 16 años se crea que éstos van a ampliar los temas con información, que ellos mismos tengan que buscar en internet, para mí que está un poco despistada, por no decir en Belén con los pastores.

Yo, que trabajo con adolescentes y soy de esas personas que presume de entenderlos y motivarlos para conseguir imposibles, como aprobar cinco en septiembre, porque ya antes de Pablo Iglesias había dicho yo eso de "quien quiere puede". Pero con 16 años además de querer, porque lo que está claro es que todos quieren aprobar, hay que poner unos medios correctores básicos para poder trabajar y conseguir ese objetivo. Y creo que dentro de este paquete de medidas no está el acceso a Internet como complemento del estudio. Hay muchas cosas más importantes que ampliar la información sobre un tema de filosofía. Para estudiar se necesita el libro, un boli y mucho papel, para hacer esquemas resúmenes, resúmenes de los resúmenes, mapas conceptuales...etc. Lo del portátil y el Internet como herramientas de trabajo puede esperar.

Bienvenido mes de septiembre
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