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Por las calles de Londres

PRINCIPAL SOSPECHOSO’ es una serie que recuerdo hoy, precisamente hoy, porque estoy en Londres. Es una serie británica, estrenada allá por el año 1991, su protagonista es Helen Mirren, en el papel de la superintendente de Policía Jane Tennison, que no solamente ha de enfrentarse al crimen y a los prejuicios -jefa y mujer, aún hoy, pero antes- sino también a sus altibajos emocionales, a su complicada personalidad y a ese vacío que queda después del trabajo, de la intensidad de una investigación, de tanta oscuridad, tanto odio, tanta muerte y tantas preguntas sin respuesta. Ese hueco al traspasar la puerta, ese abismo que es la vida. Firme, rígida, en opinión de unos; como un témpano, en opinión de otros; pero sólida y resolutiva en el ejercicio de su profesión. Interesantísimo resulta seguir a este personaje a lo largo de las temporadas porque estas se prolongan hasta el 2006, con espacios de tiempo en blanco, sin emisión, debido a la comprometida agenda de Mrs. Mirren. Los guiones fueron escritos y los capítulos rodados en función de la disponibilidad de la actriz, de ahí sus tristes desapariciones y felicites reencuentros en pantalla. Esta situación permitió un desarrollo narrativo brillante, en cuanto a la profundización del personaje y a la comprensión y explicación guionística del mismo, adaptando los años transcurridos al arco emocional y a la línea dramática. El propio aspecto físico de Tennison se va transformando, va madurando, crece, no solo interiormente (o no solo con maquillaje). Puede en principio parecer un poco tonto, y sin embargo funciona, y además muy bien.

Es lo mejor de la serie, este tratamiento tan cuidado, con una adecuación tan buscada y tan atenta. Lo que queda son historias de siempre, bien llevadas, en un estilo austero, parco en palabra e imagen, podríamos decir, pero con una narración eficaz. A las temporadas de los noventa se les nota el tiempo. A quién no.

Mientras callejeo por la ciudad me imagino perfectamente a Tennison entrando en su casa y cerrando la puerta tras de sí. La veo sentándose en una de las sillas de la cocina y la escucho en un silencio que pesa, que empuja, que aplasta; la escucho preguntarse qué es lo que voy a hacer a partir de ahora, este tiempo, esta cena solitaria, esta larga noche. Es lo que tiene el viajar. Se activa la memoria al pisar otros mundos. Y también es lo que tienen las historias bien contadas, se te quedan ahí y un día cualquiera sin sospecharlo, sin esperarlo, vuelven y te iluminan.

Prime Suspect’ o ‘Principal sospechoso’, bonito relato para ver este verano. Es un guion adaptado de un libro de Sylvia LaPlante, y después hubo una adaptación más al ámbito americano, sin tanto éxito, con un regular seguimiento de los espectadores. Hay una serie actual, ‘The Closer’, en la que la protagonista bebe directamente de Jane Tennison; su personaje reproduce algunos tics del original, sin embargo se queda en una versión más fácil. La protagonista evoluciona poco o nada, ni busca, ni se pregunta, ni se plantea, ni se queda sola en la silla de la cocina mirando ensimismada la pared.

La opción escogida es despojar al personaje de todo posible drama y darle prioridad a la trama del crimen. Con unos diálogos rápidos y unos toques de humor repartidos entre el elenco principal, arreglan. La eficacia de ‘The Closer’ responde a un correcto trabajo artesanal. Tratar de juntar las piezas de una vida rota es, cuando menos, un intento artístico.

Para los que no quieran retrotraerse tanto, está Sherlock Holmes, ahora que justito estoy pasando por la famosa calle Baker Street.

Una mano experta en casa

‘Love it or List it’ o ‘Tu casa a juicio’ es un programa que se emite en la cadena Divinity y que es la versión canadiense de unos cuantos de otras nacionalidades, es una fórmula que tiene éxito, vamos. Una pareja, ella es decoradora y él agente de inmobiliaria, ella le da un vuelco a la casa que los propietarios quieren vender y él les busca la casa de sus sueños. Después han de decidir si se quedan en la antigua o se van a la nueva. Es bastante divertido. Y no lo digo con segundas.

Por las calles de Londres
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