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Para dejar de sentir miedo

Título: Por 13 razones.
Creador: Tom McCarthy.
Reparto: Dylan Minnette, Katherne Langford, Christian Navarro.
Cadena: Netflix.
Calificación: 3/5.

LO HE intentado. He intentado meterme en el alma adolescente y ver lo que pasaba con esta serie que tiene en vilo a todos los jóvenes del mundo. No he conseguido empatizar lo bastante con asuntos como fiestas clandestinas después del instituto, sin embargo, Por 13 razones plantea un tema interesante y, desde luego, de actualidad, que se puede abordar desde distintas edades y mentalidades: una chica se suicida. Ahí comienza una historia.

El porqué de tan irremediable y trágica decisión se va revelando en el desarrollo de cada capítulo que, a su vez, implica a determinados personajes, compañeros de la estudiante. Se juega con el suspense, con el "nada es lo que parece" y con ese halo de misterio y terror que deja la muerte a su paso. Una muerte temprana, injusta, incomprensible. Partiendo de ahí, la serie posee la suficiente fuerza como para atraer a los espectadores jóvenes. Es la recreación de un ambiente que conocen, de situaciones que viven y de conversaciones que tienen. Vamos, la vida misma. O su vida misma.

Es una serie valiente porque ha elegido una narración difícil y ha querido contarla con lenguaje sencillo para llegar al público al que está dirigida. De nada valdría poner a protagonistas de quince y dieciséis años hablando de Kierkegaard en los ratos libres. Lo que han hecho con buen criterio es llevar a su terreno un tema profundo, peligroso, desconcertante y serio y, a juzgar por el resultado, esa visión ha funcionado. La muerte y todas sus ramificaciones, golpea muy de cerca a un grupo de estudiantes que reaccionan de formas diversas y cuyos comportamientos no están demasiado alejados de los de los adultos.

Al analizar el suicidio, al rescatar las razones, a veces se intentan justificar cosas -y eso no siempre es positivo-, pero otras se intenta atar cabos -y eso puede servir de ayuda-. Así que podemos plantearnos los capítulos como una especie de manual de aprendizaje o como una historia entretenida que cuenta algo -por horrible que pueda parecer- sino cotidiano, sí alarmantemente presente en nuestras vidas. Ha de haber explicaciones para una muerte así. Tiene que haber respuestas. Es, por eso, interesante la voz en off y el relato que va surgiendo de alguien que ya no existe. Lo que sale, a medida que se avanza, es lo que -de no ser por esa desaparición- permanecería oculto, apartado, olvidado. Esa es la clave de la serie y la de la historia y, obviamente, el objetivo didáctico. Lo que no se dice puede ser tan perjudicial como lo que se dice sin pensar o pensando cosas equivocadas. Señalar caminos de entendimiento, abrir canales de comunicación e intercambio es una meta noble y humana.

La televisión y, en concreto, las series, enfocadas al público adolescente, no tienen que centrarse solamente en los tópicos que se le atribuyen y pueden tratar de ir más allá priorizando un problema existente en la sociedad. Por 13 razones es algo así o, al menos parece que ha querido ser algo así, y está demostrando que tiene razón, que ha acertado, que es posible.

Las sugerencias podrían ser variadas: que se vea en las aulas, para trabajarla después de múltiples maneras; que se vea en las casas, en familia, entre amigos. Que se comente y se discuta, que salga a la luz.

Solo en la luz los conflictos interiores adquieren el color que tienen y se reflejan todos los matices. Para que no se escapen ni se abandonen sueños, ni problemas, ni luchas, ni miedos, ni dudas, ni vergüenzas, ni ansiedades, ni esperanzas, ni vidas. Vidas. Para que lo que duele deje de doler y lo que puede salvar, salve a tiempo.

El glamour de las reformas
Vas a amarla o vas a venderla (‘Love it or list it’) es un programa de esos de casas y decoración. Hay versión americana y versión canadiense, el formato es exacto y los presentadores también. Bueno, son distintos, claro, pero siguen el mismo guión: ella decoradora, él agente inmobiliario. Ella le da una vuelta a una casas horrendas y enormes, y él les encuentra otras igual de grandes que lo que tienen de bueno es que aún están vacías. Con programas así, te pasas la tarde.

Para dejar de sentir miedo
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