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Lo que queda ya no existe

Título: Crisis en seis escenas.
Creador: Woody Allen.
Reparto: Woody Allen, Miley Cyrus, Elaine May.
Cadena: Amazon.
Calificación: ●●○○○

CRISIS EN seis escenas’ es un remedo de lo que fue Woody Allen en el tiempo en que significaba muchas cosas ser Woody Allen. Aparecen en esta serie los viejos chistes sobre los viejos temas y el resultado es una cansina repetición de fórmulas que funcionaron una vez, durante el tiempo suficiente como para creer que funcionarían para siempre.

Está ‘Annie Hall’, está ‘Hannah y sus hermanas’ (esa gran película), está ‘Manhattan’, está ‘Misterioso asesinato en Manhattan’, ‘Maridos y mujeres’, algo de ‘Alice’ y de ‘Delitos y faltas’, una mirada a ‘Toma el dinero y corre’ e, incluso, pinceladas de ‘Interiores’ y ‘Septiembre’. Todo lo que, en su día, fue dotado de significación, deviene aquí en algo tristemente vacío. Empezando por un cásting realmente extraño e insulso y acabando por un tono tan chillón que ataca ligeramente a los nervios. Y no es que griten, es que exageran. Es que llevan al extremo todas las situaciones y la comedia deja de ser comedia para convertirse en una especie de caricatura desprovista de toda ironía.

Los conocedores de la filmografía alleniana pueden identificar prácticamente cada escena con alguna de sus anteriores películas (de sus buenas películas, contando desde el año 1994 hacia atrás) y, es una sensación chocante porque, aunque es lo mismo, ya no hace gracia. Le he dado vueltas y vueltas al porqué de esta ausencia siquiera de sonrisa, si, al fin y al cabo, lo que estamos viendo es un plagio de sí mismo. Mi conclusión ha sido la siguiente: es algo parecido a querer ser lo que fuiste cuando ya no eres eso.


Crisis en seis escenas’
 es un corta y pega cinematográfico adaptado a la televisión que no puede dar un resultado distinto a los corta y pega realizados en cualquier otro ámbito


Woody Allen siempre ha sido un cineasta extremadamente apegado a su tiempo y a su espacio, casi todas sus películas planteaban problemáticas contemporáneas en un lugar concreto, y por eso, por llegar a ser un maestro en detectar las grietas humanas, sus posibles causas y más que probables consecuencias, a través del manejo de una comicidad peculiar (para algunos irresistible, para otros insoportable), ha pasado a la historia del cine. ¿Qué ocurre con esta serie televisiva y con sus películas desde el año citado hasta hoy? Que han cambiado algunas cosas, que la vida tiene otras aristas y otras sombras, que Nueva York ya no es su Nueva York y que han aparecido otros elementos que su mirada (tan alerta en el pasado) no contempla.

Es un ir y venir por la misma imagen congelada que va perdiendo el brillo con los años y con el uso. Y lo que sucede con la vuelta constante a un pasado feliz es que se crea una figura presente melodramática y de tintes ciertamente absurdos. ‘Crisis en seis escenas’ es un corta y pega cinematográfico adaptado a la televisión que no puede dar un resultado distinto a los corta y pega realizados en cualquier otro ámbito. Un remiendo hecho con prisas, una salida fácil y bastante indecorosa.

Hay otras razones, pero ya se alejan demasiado del análisis fílmico y caen en terrenos resbaladizos que pertenecen a otro mundo. Lo cierto es que escribo todo esto con tristeza. Woody Allen me ha proporcionado muchos momentos de hilarante felicidad durante mis años universitarios, así como de profunda emoción y respeto. Con sus películas aprendí a conocer un poco más al ser humano y a reírme de verdad. No es una tontería.

En una de aquellas ocasiones en que estaba viendo ‘Septiembre’ por vigésima vez, me di cuenta de lo importante que es tener una mirada propia. Hagas lo que hagas y te equivoques lo que sea. El error existe con el riesgo y crear es arriesgarse. Sin embargo, tan bueno es eso como malo es congelar esa mirada mientras el mundo pasa y son distintas las batallas y otros los espejos.

LA INTIMIDAD LO PRIMERO. Dkiss se lanza con ‘Desnúdame’, un hito en lo que concierne a este tipo de programas, diríamos, que consiste en decidir si la persona que está a tu lado en ropa interior, como tú, encima de una cama y delante de una cámara, te gusta como futura pareja. Durante treinta minutos tienes que estar así, con ese problemón moral bajo tu cabeza, y después de ese tiempo, si has resuelto para bien, te quedas y, si no, te vistes y, con la misma, te marchas. Definitivamente, voy a ir.

Lo que queda ya no existe
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