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Lo falso de esa atracción

HAY, ES verdad, una línea muy fina entre una historia profunda, llena de matices, sorprendente, oscura y luminosa al mismo tiempo, repleta de grietas por las que perderte y encontrarte, fascinante y avasalladora, excitante y definitiva. Entre eso, esa historia, y otra casi igual, pero mentira. Es difícil no confundirse porque la apariencia puede vestirse de majestuosos trajes y habitar deslumbrantes castillos donde arde un fuego que podría, sin demasiado esfuerzo, transmitir la reconfortante y admirada marca de nobleza.

Top of The Lake. EPPero, ay, no es lo mismo, nunca es lo mismo. Se nota en dos cosas fundamentales en un guion: en la coherencia y en los personajes. Si estamos viendo algo, y, de pronto, nos chirría un diálogo, un comportamiento, una actitud, es que ahí están pasando cosas. Y pueden ser dos: o que no han sabido resolver una determinada situación —que nadie dice que sea fácil— o que han pretendido mostrar lo que no es posible.

Eso que, desde la verosimilitud, no es posible. Supongo que a estas alturas estarán intrigados. La serie de la que estoy hablando es la segunda temporada de Top of The Lake, una serie que desde todos los rincones recibe elogios absolutos. Que me perdonen, pero yo no estoy de acuerdo. Me parece —mis disculpas— pretenciosa. Me parece que quiere crear un universo tan repleto de simbología existencial que se enreda consigo mismo y acaba mostrando una especie de absurdo difícil de seguir. Ya me había parecido eso mismo en la primera temporada pero me dije, oye, no seas tan categórica, deja márgenes para el error. Y bueno, como no tengo ningún problema en el asunto de rectificar, estaría encantada de discutir otros puntos de vista que me iluminaran sobre el particular. Llegó la segunda, y estamos repitiendo la fórmula. Es claro que la reiteración es debida a que la serie funciona en términos de audiencia y, sobre todo, en términos de crítica cool. Si los tres o cuatro señalados dicen que sí, que la cosa funciona, pues es que hay que seguir por ese camino. Y además nos empieza a envolver como un aire sofisticado y recóndito, cuanto más mejor, que nos permite pasar por ciertos umbrales como si fuéramos los amos del mundo. Bueno, esas cosas están bien, un poco de vanidad y todos contentos. Pero en fin, a mí me gustaría que, ya que nos presentan otra temporada, que tuvieran un poco en cuenta que la correlación entre el ser y el estar, el ser y el actuar, el ser y el reaccionar, tendría que tener un poco de lógica. Para creérnoslo bien. Y ni siquiera digo para empatizar, que eso significaría quitarse cualquier rasgo pretencioso de encima y ponerse a crear una historia que nos transforme.

Admito que me repliquen que el mundo no se cambia por una serie más o menos, mejor o peor. Pero. ¿ Y si lo que cuentan te llega al corazón, te abre una herida, te ayuda a comprender, te cierra paisajes, te empuja a ser valiente, te concede un respiro, te acompaña en el dolor o en el júbilo? ¿Y si lo que vemos es lo que somos y, de algún modo, nos deja una señal que salva, que reconforta? No digo que sea la huella más efectiva, ni la más visible, pero lo que digo es que existe y que la constatación de esa existencia es el comienzo de una revolución.

Top of The Lake cuenta la historia de una policía perdida en una incoherencia con gentes alrededor que hacen lo posible para confundir las cosas aún más. Lo que verán, si leen sobre ella, es que es un relato sobrecogedor sobre el ser humano y los terribles caminos en los que puede adentrarse. Aún pensando otra cosa, he de decir que, eso sí, la atmósfera, chapeau.

Oportunidad de oro perdida
El programa Las Campos de Telecinco está hundiendo a la cadena. Que la audiencia no responde. No sé, me preocupo, con lo interesante que es este programa. Oportunidades así no surgen todos los días y me da mucha pena que la gente no se dé cuenta de ello. Con todo lo que podemos aprender de ellas, madre, hija y compañía, que si una come mucho y, claro, engorda, pero que lo bien que se come en su casa y todas esas cosas. Son un pozo de sabiduría estas mujeres. De verdad.

Lo falso de esa atracción
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