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La risa como remedio común

Título: Atlanta
Creador: Donald Glover.
Reparto: Donald Glover, Emmett Hunter, Keith Stanfield.
Cadena: FX.
Calificación: ●●●○○

ES VERDAD que la línea del humor es intrincada, sutil y genera polémica. Es cierto que, a veces, el humor es tan ácido que puede doler o incluso manchar algo hasta ahora considerado inmaculado. A veces, el humor se utiliza para provocar o, como gusta decir a los que lo practican, para despertar conciencias. Existen también ocasiones en las cuales el humor esconde trágicas sentencias o sirve de refugio para existencias complejas y, quizá, profundamente infelices. El humor es un recurso que salva o que destruye y para tender más hacia la primera premisa que hacia la segunda, hay que tener en cuenta cosas como la contención en puntos concretos del tema elegido o, para no incurrir en el mal gusto, en el tema mismo. Es tendencia últimamente hacerse el gracioso a través de las redes sociales y arriesgarse a sufrir penas de cárcel por ese motivo, lo cual no parece ninguna broma. Todo esto, claro, es lo que dicta la teoría o el sentido común o los escrúpulos de cada uno. Existen numerosos casos de risas transfronterizas, que se desparraman por doquier, que se muestran lo suficientemente irreverentes como para escandalizar a los sectores objeto de la chanza y resto de sus adláteres. A no ser que formemos parte del grupo aludido o, en caso afirmativo, si poseemos un tolerante, incluso chispeante y amplio sentido del humor, estamos preparados para reírnos sin limitaciones.

Atlanta es la serie de televisión, modalidad comedia, que ha triunfado en la reciente ceremonia de los Globos de Oro junto con su protagonista y creador, Donald Glover. Como no es una comedia al uso, unas veces te ríes y otras no, el humor nace profundo de situaciones dramáticas, a menudo terribles y de difícil solución. El planteamiento es audaz y la resolución de los diferentes temas que salpican los episodios es compleja. El racismo, la marginalidad, la violencia, son asuntos que se muestran individualizados -formando parte de los personajes- pero que adquieren proyección y consiguen retratar un estado de cosas. No se trata, por tanto, de una especie de humor hilarante, sino más bien de un visión concreta y clara de un parte del mundo, del que se podrían colegir muchas cosas. Hacer una radiografía de la porción de historia que nos toca vivir resulta, cuando menos arriesgado. Si, además, se busca el humor para marcar el tono de la narración, el riesgo aumenta. Casi podría definirse como un humor triste, agazapado detrás de las cosas de la vida, dispuesto a salir pero sin decidirse a hacerlo, como si la situación fuese tan abrumadora que su presencia podría convertirse en un anacronismo.

La originalidad de la serie posiblemente esté ahí, en un humor convertido en personaje fantasma, en el eterno actor escondido entre bambalinas esperando su papel protagónico. Desde esa perspectiva la serie adquiere un carácter atractivo e interesa en el sentido en que interesan e intrigan los misterios no resueltos. Sabemos que hay algo ahí que nos provoca una risa incómoda y que no logramos definir del todo. Ese desconocimiento es lo que agarra al espectador y lo mantiene en vilo.

La historia: tres personajes en un barrio negro, marginal, conflictivo, que puede que quieran encontrarse a sí mismos o, al menos, algo de sentido que ayude. Siempre el racismo como punto de fricción. Siempre luchas que nunca acaban. Ver la diferencia como algo peligroso, amenazador, es lo mismo que verse a uno mismo como la única solución posible. No tiene gracia pero se le puede buscar. Quizá así nos demos cuenta, risa viene risa va, de que la solución o es común o no es solución.

Pensado solo para nosotras
El canal DeCasa no tiene desperdicio, amigas. Solo hay que hacer un repaso al título de cada episodio de ‘Secretos de belleza y ...algo más’ para darse cuenta de que realmente lo dan todo. Pero no se limitan a un espacio así, la parrilla contiene maravillas tipo: lucir perfecta en cada ocasión y cosas como -esto me interesa sobremanera- "las claves para poder utilizar fulares como chalecos". Qué podemos decir. Que esta cadena nos llena la existencia, ¿no creéis chicas?

La risa como remedio común
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