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La grieta hacia lo humano

Título: Transparent (3ª temporada)
Creadora: Jill Soloway
Reparto: Jeffrey Tambor, Amy Landeker, Jay Duplass
Cadena: Amazon
Calificación: 4/5 

LO QUE UNA vez te emocionó, ahora te aburre; lo que una vez te sorprendió, ahora te cansa; lo que una vez fue increíble, ahora es, simplemente, la vida. Qué interesante este giro de guion en la tercera temporada de ‘Transparent’, en la que sus protagonistas –que anteriormente habitaban un mundo propio, loco y voraz, en cuanto a su incontenible manera de arrastrar a los demás con sus personales razonamientos y actos–, afrontan determinadas consecuencias derivadas de decisiones previas o hechos que suponen una innovación para ellos, para su burbuja, para su universo. Lo que les pasa en estos recién estrenados capítulos es que han hallado una fisura en su edificio familiar y ahora muebles y amores, verdad y sueños, se cuelan por la misma grieta provocando un espasmo de dolor, de terror, de incertidumbre. Es una novedad, una sorpresa, que supone, al mismo tiempo, tal extrañamiento que sus diversas reacciones son terriblemente trágicas y profundamente empáticas. Como si se hubieran dado cuenta por primera vez de que el mundo existe, se mueve e interacciona con o sin ellos, y de que quizá haya que ofrecer algo más al resto que su particular y egoísta mirada. Puede que sea necesario darle la vuelta al espejo y contemplar todo lo que se refleja en él. Es un planteamiento narrativo inteligente y valeroso, los Pfefferman eran ya nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros héroes. Los queríamos tal y como eran porque cuando alguien es auténtico y parece libre nace una comunión inmediata con el otro, que no lo es, pero le gustaría. El riesgo es mostrar a ese alguien tragándose sus disparatadas palabras y arrepintiéndose de sus irreflexivos actos; el riesgo también es poner a ese alguien en los zapatos del otro y obligarle a caminar, a ver qué se siente desde ahí, qué se percibe, qué se desea. Cuando la creadora y directora de esta serie –que tiene en su haber la magnífica ‘A dos metros bajo tierra’–, Jill Soloway, ya nos tenía a todos los espectadores cautivados por un desparpajo narrativo poco común y por atreverse con una historia, cuando menos complicada, va y abre otra puerta que inunda lo hasta ahora conocido. Es entonces el momento de la contemplación y de la admiración, es el instante en que esa familia adquiere de un golpe una dimensión plenamente humana.

 Por eso la tercera temporada de ‘Transparent’ es más drama que comedia, es más íntima –y más seria– que deliciosamente loca. Por eso se trabajan más las profundidades de cada personaje y por eso encontramos con ellos los agujeros que creían no tener o que escondían con ahínco por una simple cuestión de supervivencia. Ahora salen, se desparraman, como en erupciones incontroladas, que arrastran también los miedos más arraigados y más universales. La soledad, el desamor, la muerte, el propio miedo. Angustias que se agarran a las paredes de una casa conocida, poblada de errores conocidos que son detectados por los de siempre y colocados por los de siempre en el rincón de las cosas esenciales pero demasiado dolorosas, en la esquina desdibujada por el desuso a la que nunca se irá, si se tiene suerte. 

La fisura que se ha realizado en el guion está precisamente en ese ángulo y la familia Pfefferman es colocada ahí desde el primer capítulo y es obligada a encarar lo que tanto tiempo estuvo oculto. 

La mala suerte de los protagonistas –que, si hubieran seguido disfrutando de ella, habrían mantenido el tono chirriante y encantador de las temporadas pasada – nos ha traído un ‘Transparent’ distinto, desde luego mejor, y sobre todo tan humano que asusta, acongoja, abruma. 

Llega una leyenda de TV

NO SE PIERDAN, por favor, el estreno del programa ‘Algo pasa con Ana’, este domingo [el pasado] en Dkiss. Porque su día a día lo vale. Porque su naturalidad –para ser una celebrity como es ella–, su bondad, su cercanía, lo valen. Porque su apasionante existencia, tan especial y a la vez tan humilde, merece un visionado. En el supermercado o en la calle, su abrumadora personalidad nos atrapa. Y qué bien se lleva con su ex. Ana Obregón. "‘Algo pasa con ella"’. Soy súper pero súper, fan.

* Artículo publicado en la edición impresa de El Progreso y Diario de Pontevedra el día 15/10/2016

La grieta hacia lo humano
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