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Esos sueños de Bloomsbury

Título: Life in Squares
Director: Amanda Coe
Reparto: Eve Best, Ed Birch, Phoebe Fox, Andrew Havill, James Norton.
Cadena: BBC
Calificación: 3 sobre 5


HACE POCOS MESES, en una mañana fresca para la época, paseaba por Bloomsbury, el barrio londinense que cobra vida en torno al Museo Británico. Es una zona residencial repleta de plazas arboladas que se alejan de la imagen del Londres bullicioso y heterogéneo. Entre Gordon Square y Tavistock Square fue tomando forma el Círculo de Bloomsbury, un grupo de intelectuales y artistas de principios de siglo XX que buscaban, siempre y por encima de todo, la libertad. Entre ellos: Virginia Woolf, su hermana, Vanessa Bell, Keynes, Duncan Grant, Lytton Strachey, Roger Fry, Clive Bell, Katherine Mansfield. Eran, en la época victoriana, liberales y humanistas y creían en la transformación de la vida por el arte, la belleza, la pasión y el conocimiento. Caminas por allí y piensas: utopías, sueños imposibles, ilusiones rotas y, al mismo tiempo, crees en ellas porque las sientes auténticas. Es importante, en todo anhelo, en toda ambición, comprender el grado de verdad que habita en ellos. De eso depende su valía. De la verdad con que se busque. Todos querían ser ellos mismos en su vida y en su arte. Muchos eran escritores y muchos pintores, todos cultos, intelectuales, refinados, y todos vehementes en sus comportamientos y teorías existenciales. Tenían, por aquellos años, grandes expectativas y enormes ambiciones y, ciertamente, la mayoría consiguieron notoriedad, llegando algunos a estar entre las figuras más importantes del siglo que vivieron y más adelante, por los siglos de los siglos. Virginia Woolf es el ejemplo más palpable de este grupo que rompía normas -sobre todo en lo concerniente a la rígida moral imperante-, que saltaba barreras y abría nuevos caminos en el arte para demostrar que, sin libertad, nada tiene sentido. Así que seguí sus pasos. De Bloomsbury me fui a Lewes, a una hora de Londres, y de allí a Monk’s House, la casa en la que vivieron Virginia Woolf y su marido, Leonard Woolf, situada muy cerca de un río -el Ouse-, al que la escritora se arrojó un 28 de marzo de 1941, dejando atrás la vida y una escritura inmensa, sin la que entenderíamos muchas menos cosas, sin la que seríamos mucho menos libres.

En esos parajes tan novelescos, me imaginé al Círculo de Bloomsbury pasando allí sus veladas, cambiando el mundo, sin olvidar los momentos oscuros, incomprensibles, demasiado parecidos a los del resto de seres humanos que no eran ellos, tan ilustres. Y recordé también la muerte de Virginia, la reviví en mi memoria, tal y como la había leído en tantas ocasiones. Saliendo de casa, girando a la derecha y tomando el camino directo hacia el río. Después ya la ambienté en el recuerdo.

El día era desapacible, corría una brisa que por momentos resultaba glacial. La chaqueta de lana, ya vieja, y la falda larga, no servían para cortar el frío. Cada pocos pasos, se agachaba para recoger piedras con las que iba llenando sus bolsillos. Ya no tenía intención de volver. Sin vacilar, aunque temblando, entró en el agua y se hundió. Lo que más pensé aquel día fue qué soledad espantosa, en este camino, hace tantos años. Qué avanzar terrible hacia la nada.

La libertad no suprime la soledad, ni el miedo, ni la duda, ni la angustia, ni el terror. Sin embargo su honesta búsqueda -en este caso, a través de la expresión artística- le confiere el valor del sentido existencial.

‘Life in Squares’ es una miniserie de tres capítulos que se adentra en el Círculo de Bloomsbury, en sus sueños y en la dificultad de cumplirlos; en el conflicto que supone llevar al terreno cotidiano y prosaico, un término tan elevado como la libertad.

La mansión de las joyas

LAS JOYAS de la corona’ era (por desgracia) un programa de Telecinco que consistía en formar a chicos y chicas a comportarse en sociedad dentro una academia pensada para la ocasión. Se llamaba así por los pasillos, la mansión de "las joyas" y dentro la gente se comportaba, según sus palabras, como unas "chonis". Yo lo pongo aquí por si conseguimos todos hacer piña para pedir que vuelvan a emitirlo. ¿Quién dirigía la academia? Carmen Lomana. Luego entran chonis. ¿Y salen?

Esos sueños de Bloomsbury
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