Lunes. 17.12.2018 |
El tiempo
Lunes. 17.12.2018
El tiempo

Esos ilustres personajes

Título: In treatment
Creador: Hagai Levi
Reparto: Gabriel Byrne, Dianne Wiest, Michelle Forbes
Cadena: HBO
Calificación: ●●●●

COMO ESTOY en fase de enganche absoluto con ‘Äkta människor’, o sea, ‘Real humans’ o ‘Humans’ a secas, para quien prefiera la versión americana (yo no), pues hoy nos toca recordar series memorables, a falta de novedad televisiva. Es bueno, por otra parte, hacer recuento de aquello que fue y que perduró en la memoria. Por algo será. Hablemos, pues, de ‘In treatment’, una serie de tres temporadas emitidas entre 2008 y 2010 por la cadena americana HBO, que es, ni más ni menos, que una versión adaptada de una serie israelí. (Más tarde la cadena Showtime versionaría otra, ‘Homeland’, de título original ‘Hatufim’, con enorme éxito, como todos saben). ‘In treatment’ es espléndida, en su sencillez de tratamiento y en su complejidad de contenido. Prácticamente tenemos el mismo espacio en todos los capítulos de las tres temporadas y no hay tampoco saltos temporales. Una línea narrativa marca la historia, que se estructura de lunes a viernes con el desarrollo de un caso particular. Merece la pena verla y volverla a ver. Una y otra vez. Como si entramos en bucle. Eso es lo de menos. Lo importante es no perder una esencia preciada y preciosa, que viene siendo lo mismo, nada fácil de hallar en ninguna parte. Y no se encuentra porque no es común lograr tanta profundidad en tan poquito. Hay un psicoanalista, Paul Weston, magníficamente interpretado por Gabriel Byrne, que sabe darle el tono perfecto a un personaje paradójico, escurridizo, obsesivo y abrumado, en múltiples ocasiones, por sus propios asuntos. Y hay pacientes, uno cada día de la semana, menos el viernes, día en que cierra su consulta y es él el que acude a psicoterapia. En este caso, la psicoanalista es una antigua profesora del personaje principal. Es un enredo maestro. Así que nos pasamos las horas en consulta. La hora que dura la sesión es la que dura el capítulo, que lleva el nombre del paciente en cuestión. Todo está pensado para familiarizarse con esos personajes, que bien podríamos ser cualquiera de nosotros con cualquiera de nuestros múltiples problemas. Está pensado, está estudiado y tiene un efecto rotundo en nuestra atención, nuestro interés y nuestras posteriores reflexiones. Nos preocupamos de verdad por esa gente, nos identificamos con ellos, no importa lo que cuenten, queremos que sea lo que sea que tengan, por favor, Paul los cure o los alivie o los haga más felices porque se lo merecen. Pero no solamente eso. Queremos más, tal es el grado de intromisión en las vidas ajenas que padecemos mientras estamos viendo ‘In treatment’. Deseamos que Gina, la psicoanalista que atiende a Paul —otra interpretación para recordar la de Dianne Wies—, dé con el quid de su dificultad para alcanzar el bienestar. Esa derrota existencial que sufre Paul Weston es todo un despliegue de sabiduría. Esa tremenda disquisición entre la vida buena y la buena vida, como muy bien explica Savater, esa elección ética que guiará nuestro comportamiento, nuestra actitud, nuestra palabra; esa lucidez para discernir y decidir que el protagonista pretende exponer ante sus pacientes, es —y esa es la tragedia— su propio problema, su propio miedo. He ahí la clave.

Un drama humano. Tiernamente humano. Como ese peliculón de Fellini, ‘Las noches de Cabiria’, con una Giulietta Masina grandiosa, sobreponiéndose a todo lo que la vida le echa encima, que es mucho, muy malo, y cada vez peor. No son comparables, claro, ni en estilo ni en intención, pero acordarse de Cabiria es como rememorar que vale la pena detenerse en personajes que cuentan algo que somos de la mejor manera posible.

Con Paul ocurre.


Nacidos en la era digital


Boing es un canal de TV digital infantil. Y el caso es que en él retransmiten dibujos animados, series y otros espacios tipo inocente. Entre estos últimos está ‘Selfie Show’, un programa que emite los vídeos de los niños y las niñas haciendo cosas pues graciosas, divertidas, encantadoras, fascinantes. Para los padres de las criaturas, por supuesto, que son los que se encargan de subir los vídeos al canal para que los demás podamos disfrutarlos. Jo, qué bonito es compartir.

*Artículo publicado el sábado 24 de octubre de 2015 en la edición impresa

Esos ilustres personajes
Comentarios