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El melanoma y la sombrilla

RESULTÓ QUE aquel lunar se convirtió en un melanoma y que aquel melanoma estaba en mi espalda. Después, resultó que me abrieron la espalda, una vez, para quitármelo y, otra vez, para quitar lo que sea que hubiera alrededor, por si acaso. Después de aquello, les aseguro, mi color es más blanco que cualquier blanco y los rayos de sol reflejados en mi piel se han acabado para mí. Sin embargo, del mismo modo en que algo se pierde, otras cosas se van incorporando a los saberes antiguos. Debido a todo ese proceso, he llegado a ser experta en sombrillas. No es conocimiento inútil porque, en verdad, habría mucho que decir sobre ellas. En el verano se despliegan por doquier y es el momento propicio para examinarlas con detenimiento. He llegado, mediante esta profunda tarea de investigación, a la conclusión siguiente: los distintos modelos de parasoles definen a los tipos humanos que los poseen. Así, tenemos, desde las telas blanquiazules de toda la vida que tienden a salir disparadas en un golpe de viento y a devenir en un arma mortífera para los vecinos, hasta los últimos modelos 2018, para un verano ‘influencer’. En el medio, una amplísima gama que se despliega ante los ojos de quien no tiene otra cosa que hacer que circunscribirse estrictamente a los límites de la sombra proyectada por su propio objeto de culto. Del ayer al hoy, sin darnos apenas cuenta, en el mundo de las sombrillas y, aunque cueste creerlo, han pasado muchas cosas. El mero acto de clavar el palo en la arena ha perdido aquella cosa que tenía de músculo y precisión, ahora ya vienen con los elementos necesarios para producir el efecto rosca, mucho más útil en caso de huracán que, de suceder, Dios no lo quiera, nos arrastraría a todos a otro lugar excepto al palo de sombrilla, agarrado al subsuelo por el resto de sus días. Son mecanismos que mejoran la vida de las personas, creo que eso es algo que no se puede negar.

En los tejidos también hay gran variedad, de las lonas comunes hemos pasado a materiales fabricados con hilo de polipropileno con resistencia cien por cien a la luz solar. Ni que decir tiene que esta es la que a mí me va, por lo que ya les he contado. Y qué me dicen de los estampados y los colores, hay ahora tal complejidad, que se podría hacer una tesis con la documentación acumulada. Otra cosa en la que hay que fijarse, si se quiere alcanzar el grado de experto, es en la funcionalidad de la sombrilla en sí, aparte de lo obvio que es dar sombra. Para ello, se han desarrollado métodos espléndidos que van desde la irregularidad de sus partes a la gran variedad de bolsillos y cremalleras para hacer de todo. Esta irregularidad implica que por un lado la lona es más larga que por el otro, y ello permite, si se hace con destreza, construirse una pared posterior, a modo de tienda de campaña cortada a la mitad. Por experiencia les digo que esto es útil si quieren estar en la playa sin que parezca que, realmente, están. Eso sí, hay que ir con tiempo, el montaje de esta sombrilla requiere tomárselo con calma y seguir fielmente las instrucciones. Si se consigue, el resultado se acerca mucho a la belleza de una obra destinada a perdurar. El otro día, una señora se acercó a preguntarme dónde la había comprado y, pensándolo bien, es lógico el interés, incluso es posible que en poco tiempo se organicen concursos de sombrillas y la motivación de ir a la playa se desplace. Disfrutar del mar y del sol es una idea que pronto puede resultar obsoleta.

Y es que todo va cambiando, y los parasoles, junto con los seres que hay debajo, no son ajenos a este devenir. Todo cambia menos una cosa. Yo ya he captado miradas envidiosas dirigidas hacia mi territorio umbrío. Gracias a que, tanto en mi flanco derecho como en el izquierdo, dispongo de unas cremalleras que se pueden abrir a modo de ventanitas. Siempre que una nube tapa el sol, aprovecho para mirar a través de ellas y vigilar mi plaza. Es posible que, en breve, me compre un catalejo, nunca se sabe de dónde puede venir el primer golpe, la codicia es muy mala. Qué bonito es el verano, de todos modos.

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