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Dos historias, dos maneras

DESPUÉS DEL abrumador éxito de la serie The Handmaid's Tail, surge otra iniciativa con -imaginamos- similares pretensiones. Otra novela de Margaret Atwood llevada a la televisión, titulada Alias Grace. Claro, las comparaciones son odiosas. Lo que ocurre con esta serie es que se adivina el potencial pero se pierde a la hora de llevarlo a la pantalla. Tejer una historia supone hilar fino y, aún así, no siempre se acierta. El problema surge en el momento de narrar.

Alias Grace se presenta como un pulso psicológico entre los dos protagonistas: Grace y el doctor (especialista en enfermedades de la mente y -quizá- del alma) que han nombrado para estudiar su caso. Grace es una doncella a la que se acusa de asesinato y que cumple una larga condena. El doctor es un recién llegado en muchos sentidos. Muy listo, sí, pero cuando él va, ella ya dio la vuelta al mundo. Contar algo así en imágenes es un gran reto porque el conflicto está en la palabra, el juego está en la dialéctica. Si nos ponen a dos personajes, uno frente a otro, hablando sin parar, aún siendo un diálogo apasionante, lo que pensamos es que para eso mejor leerse el libro. Los recursos de la narrativa audiovisual existen para aportar al relato, no solo la calidad, sino el sentido de un discurso concreto.

Alias GraceEn Alias Grace se ha optado por el flashback para dinamizar la narración. No es una mala opción, teniendo en cuenta que, de lo contrario, pasaría lo comentado antes. Siempre mejor el libro. Con ese recurso, al espectador se le permite dar sentido a esa historia y seguirla de un modo racional.

De pronto me ha venido a la cabeza la gran novela de Sándor Márai, El último encuentro, esa pequeña joya que, por desgracia se acaba de leer en un suspiro. Imagínense: las dos primeras escenas en las que uno llega a la casa, y el otro lo recibe, una más en la que se sientan y después, a hablar. Poco importa, en el medio televisivo, si de lo que se habla es del ser humano y del dolor y del pasado y de la felicidad. Poco importa si todo eso no está reconvertido a lenguaje audiovisual y si no se aprovechan, de manera efectiva, los recursos de la cámara.

Recordemos un instante The Handmail's Tail. La potencia visual -o sea, el uso del color, los encuadres, los movimientos de cámara, la composición de las escenas- todo ello dota de significado a la historia -ya, de por sí, gran historia- y engrandece el conjunto. Es algo así como cerrar un círculo. La imagen y la palabra, en el audiovisual, tienen que convertirse en un todo significante. Si cada uno va por su lado, dependiendo del guion, la cosa puede funcionar más o menos. Si van juntos, utilizando los recursos de manera inteligente, no solamente funciona, sino que deslumbra.

Alias Grace no deslumbra porque pesa la palabra sobre la imagen. La estructura narrativa se arma sobre una lucha de mentes, en la que lo que no se dice es tan vital como lo que se dice. Todo ese combate se ralentiza porque no se muestra en su intensidad, porque apenas se vislumbra. Tenemos, por tanto, el peso de la narración en un lado -la raíz de la que parte la historia y adonde la historia llega- y, por otro, el contexto de la historia, que es lo que se muestra en las imágenes.

Al desequilibrar el peso, la serie se resiente y lo que sucede es que el ritmo se ralentiza tanto que puede llegar a aburrir o a despistar. El eje es el diálogo interior, en realidad se recurre a lo que se muestra para esconder la esencia. Yo seguiré viéndola porque, a pesar de ese tempo pausado, la historia me intriga.

Aviso para Iván y Keka: está en Netflix.

Gran amenaza en lo oscuro
Con crímenes en la red, DKISS nos vuelve a sorprender por su fascinante tino para optar por programas clave. Allí donde está la actualidad, el conflicto, lo profundo, DKISS pone el ojo. Nos ofrece las historias de personas que confiaron en la red de redes y salieron malparadas. Lo tienen todo: misterio, cotidianidad y drama. Pues la vida misma. Fuerzas en lo oscuro agazapadas a la espera de lanzarse sobre nosotros y engullirnos. Amenazas. Ay, me di miedo, por un momento.

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