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Aquí se respiran metáforas

VARSOVIA PARECE muchas cosas a la vez, todo depende de hacia donde dirijas tus pasos. Según en qué zona estés, hay una historia distinta que contar. Sin embargo, la que más impresiona es la que engloba a toda la ciudad, o será mejor decir, a la destrucción de la casi totalidad de la ciudad durante la II Guerra Mundial a manos de los alemanes. Solo un 15% quedó en pie. Lo demás, ruinas. Así que, caminando por sus calles, ya sea en la ciudad vieja o en el moderno distrito financiero, o en la inmensa avenida flanqueada por edificios representativos del realismo socialista -con sus obreros, sus campesinos, sus madres con sus hijos, anclados a la piedra de las fachadas, orgullo de la revolución- lo que, en realidad se ve, es la ausencia. En alguna ocasión lo recuerdan con una placa: "Este es el único edificio que no fue destruido tras los bombardeos". Alrededor, escombros, restos, nada. No es difícil hacerse una idea de ese vacío negro. Lo complicado es imaginarse la fuerza de aquellos que emprendieron la reconstrucción, de los que levantaron una capital basándose rigurosamente en lo que había antes de desaparecer.

arquetiposLo que, claro, no se puede rehacer, es a la gente. No se puede morir asesinado y que después venga alguien y te recomponga. Por eso en Varsovia se respiran metáforas. Hay un muro que cuenta un gueto que cuenta un dolor que cuenta una rebelión que cuenta Auschwitz. Hay un museo que recorre el camino del pueblo judío, sus múltiples intentos de sumirlo en el silencio. Hay otro que cuenta el levantamiento polaco contra el poder soviético aunque esa historia se aprecia más paseando. Después existen calles nuevas como gentes nuevas que no conocen o no recuerdan. Porque la memoria es un trabajo que no todo el mundo quiere emprender.

Si eres turista y no te gusta demasiado eso de recordar, tienes las opciones que ofrecen todas las grandes urbes, las zonas peatonales con las tiendas y las cafeterías y los restaurantes con sus terrazas parecidos o iguales a los otros. Si eres del tipo "ver todo lo que hay", el aviso es que hay mucho, mucho mezclado y mucho escondido, que hay que ir a buscar lo que se quiere encontrar.

No acierto a comprender porqué, pero me ocurre que cada vez que viajo a algún país extranjero me toman por francesa (si alguien sabe a qué se debe, por favor, que me lo comunique). Esta mañana, plano en mano, expresión de perdida, caminaba entre calles estrechas -si se comparan con esas enormes calles sin final del esplendor soviético- buscando un muro, mejor, un trozo de muro. De pronto salió un hombre de unos sesenta y tantos años de uno de los humildes edificios que nos rodeaban. Claro, preguntó. Supongo que al apreciar el gesto de extravío. Aun con eso, (por "eso" quiero significar que da igual la cara que ponga) preguntó en francés. Que si buscaba el trozo de muro. Yo le contesté que «oui», qué otra cosa podía hacer. Me indicó amablemente la dirección que debía tomar y cuando ya me alejaba después del merci, me dijo: "Bon courage". Encontré el lugar, y lo que quiero decir es que, una vez allí, poco importa de dónde seas porque el significado es el mismo. O debería ser.

En un rato me voy a la ciudad vieja, que está repleta de callejuelas y plazas con casas de fachadas coloreadas. Un barrio con encanto y con dos o tres señales de lo que se mantuvo mientras lo demás caía. Hay ausencias atestadas de vidas rotas, que consiguen pesar aunque, al parecer, si no existes no ocupas, ni puedes ser ninguna carga. Toda Varsovia respira el aire cargado de su propia historia. No sé qué opinarán los lugareños de eso porque, aparentemente, la vida transcurre como en cualquier otro lugar del mundo. La gente sale de compras, pasea, se divierte en los bares de moda y come o cena en los distintos locales de cocina tradicional o de "fast food" importada. Quizá hayan visto sus propios museos o puede que no hayan entrado nunca. Quizá estén cansados de que las personas de cualquier otra nacionalidad -por ejemplo, francesa, como la mía- que ocupamos su verano, no paremos de hacerles fotos a los fantasmas.

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