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María Piñeiro, redactora de El Progreso, especializada en sanidad, chinista y autora de la sección El Portalón.

Una chica como tú

Lo peor de la soltería es tener que escuchar frases con ese enunciado

China celebra el lunes el Día del Soltero. Esto quiere decir que es un día para intentar dejar de ser soltero o, si eso no es posible, comprar hasta dejar la tarjeta temblando, dos actividades chinas y universales que son de esas cosas que pueden parecer inicialmente buena idea y acaban siendo un rollo de no te menees.

No conozco país del mundo en el que esté tan mal visto estar soltero, resulte tan extraterrestre, ni que se hagan esfuerzos tan radicales para dejar de estarlo o para camuflar el hecho de que se sigue siendo tal cosa espantosa.
Una chica como tú. MARUXA

Bajan los abuelos a los parques cada mañana a empatar a sus nietos con una dedicación y frialdad que parece aquello el mercado de valores. Ves a delicadas mujeres chinas, florecillas arrugadas que te llegan por el hombro, de caras plácidas y menudas, gritarles a otras u otros que, de ninguna manera su nieto va a salir con la suya, que es demasiado gorda, vieja, fea, que ha ido a una universidad demasiado mala, que gana demasiado poco. Que se quite de delante, fuera, adiós, que tiene una misión y no hay piedad en esa esquina soleada, bajo este árbol de cuyas ramas cuelgan folios con cuatro apuntes biográficos del pobre joven en cuestión, a veces con foto tamaño carné.

La primera vez que vi tal cosa leía cero chino y pensé que eran desaparecidos, con abuelos tipo plaza de Mayo que buscaban la verdad. Cuando supe, me imaginé a mi abuela Pepita haciendo lo propio: "María escribe en el periódico, es muy listiña, va muchas veces vestida de negro, manía que no entiendo, pero allá ella, qué le voy a hacer". A ejercer esa actividad casamentera tienen que ir los abuelos porque la dedicación es mucha, eso es una jornada laboral y si no estás jubilado no puedes asumirla.

En China hay muchísimos matrimonios de gays y lesbianas para mantener las apariencias de lo que se considera normal o para contentar a progenitores preocupados. O de gays con mujeres heterosexuales que tienen padres muy pesados. Hay miles de personas viajando a su pueblo (pueblo que tiene varios cientos de miles de habitantes, quizás un millón) en el Año Nuevo para presentar a su familia a su presunto novio, que es un colega que le hace ese favor o un actor contratado para la ocasión. Pobre gente, qué cruz el fingimiento constante.

Esta semana he leído varios artículos sobre la soltería, específicamente sobre la soltería en la mujer, condiciones ambas que yo misma ostento. Me gusta que se escriba con espíritu animoso sobre esa circunstancia porque no todo es malo en la vida de nadie, tampoco en la de la mujer soltera, aunque por los retratitos que nos hace muchas veces la literatura, el cine o la gente que no nos conoce lo pareciera.

El año pasado Paul Dolan, un profesor de la London School of Economics especializado en estudiar la felicidad, dijo en una charla resumiendo sus más recientes hallazgos: "Si eres un hombre quizás te convenga casarte, si eres una mujer, ni te lo plantees". Había concluido que los hombres sacaban mucho más partido al matrimonio, les ayudaba a incrementar su felicidad, algo que no ocurría en el caso de las mujeres. Le dieron a Dolan por todas partes. Atención a la teoría de la conspiración: fue acusado de intentar colocar el relato de las virtudes de la independencia a las mujeres británicas para que dejaran de casarse y procrear y así el Reino Unido se llenase de inmigrantes. Luego que por qué triunfó el Brexit.

Mis críticas favoritas son aquellas que llevan el terreno a lo particular. Habla Dolan de una tendencia y le replican mujeres con "yo soy más feliz desde que me casé" o, todavía mejor, hombres que declaran vicariamente por sus esposas "mi mujer es más feliz desde que se casó". A todos os digo solo una cosa: no lo flipéis. Tiene la pareja cosas terribles y lo sabemos todos porque todos hemos estado en ese lado alguna vez, más o menos tiempo. La manera en la que te diluye la esencia, por ejemplo; nunca se es tan uno, para lo bueno y para lo malo, como cuando se está solo. La dependencia, la obligación de negociar y, por tanto, la certeza de que algo se pierde. A menudo se cede gustosamente, pero se pierde.

La soltería también tiene cosas malas. A veces, la soledad; la sensación de rareza, de cierta pérdida de poder porque un equipo de uno resulta, hay que admitirlo, pequeño. Pero, lo peor, con diferencia, es la cantidad de veces que se acaban escuchando frases que empiezan con "una chica como tú". En esos enunciados se tiende a usar la palabra chica aunque pases de los 40, de forma que lo único que compensa la chapa que viene después es que empieza con cierta consideración de juventud. No se consuela quien no quiere. A las chicas como yo y a todos los demás, feliz Día del Soltero. Todos lo hemos sido alguna vez.

Una chica como tú
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