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No habrá otro 2018

El deporte lucense afronta un 2019 lleno de retos, exámenes complicados que tienen un culpable: un 2018 histórico, un año lleno de éxitos marcado por el ascenso a la máxima categoría de tres clubes: Breogán, Ensino y Emevé. Llega la Nochevieja. Preparen el ibuprofeno

El Breogán festeja su ascenso. AEP
El Breogán festeja su ascenso. AEP

Llama a la puerta otro año que en Lugo, por lo menos en cuanto a lo que deporte se refiere, tiene el listón muy alto para hacer olvidar un 2018 que fue guionizado por alguien con cariño a la ciudad, por alguien que entendió perfectamente que todo el mundo, por modesto que sea, tiene derecho a ser feliz.

Cada uno tiene derecho a llenar su vida con lo que quiere y los hay que dejamos parte de nuestra felicidad, tal vez la menos importante, pero una parte al fin y al cabo, en manos de un escudo. Sí, sufrimos y nos alegramos en función de un resultado, somos tan raros que somos un montón los que tardaremos en olvidar un 2018 al que ya solo le queda una docena de uvas, un poco de champán y una cita con el ibuprofeno.

Las comparaciones son odiosas, lo son tanto que se suele recurrir a esta frase en medio de una comparación, mientras la cabeza calcula. No seré yo el que cite aquí un ejemplo, pero pocas ciudades tuvieron tantos motivos para ser feliz como Lugo durante 2018. Vale, sí, Madrid disfrutó de la Champions y la Euroliga del Real Madrid y de la Europa League del Atlético, y Barcelona de un nuevo doblete, pero esos son clubes a los que sus ciudades se les quedan pequeñas, incluso sus países. Hasta el planeta. Hablo de alegrías que te salpican directamente porque son las del club en el que tu hijo juega en las categorías inferiores, las del club con un presidente al que conoces de toda la vida, las del club con un entrenador que estudió en tu instituto, las del club que creció contigo con la muralla como testigo.

El reto en este 2019 que asoma el hocico es mantener el lugar en la élite

Hablo de un 2018 en el que tres equipos de la ciudad se hicieron con una plaza en la máxima categoría. Hablo de un año en el que Cafés Candelas Breogán, Durán Maquinaria Ensino y Emevé regresaron a un lugar del que nunca se habían querido marchar. Que me perdonen el resto de clubes y deportistas que tampoco olvidarán nunca lo vivido, empezando por el CD Lugo, que compite por séptima temporada consecutiva en Segunda División. Aquel gol de Manu en el Ramón de Carranza fue un Big Bang que se sigue expandiendo. Ojalá sea dentro de mucho, pero me temo que algún día la ciudad se va a dar cuenta de lo que tuvo entre manos. Y tal vez se arrepienta.

Ahí queda la permanencia del Lugo, o la imparable irrupción en la élite de Adrián Ben. También nos deja 2018 el campeonato mundial de motocross logrado por Jorge Prado... sí, campeonato mundial de motocross, de tanto oírlo suena ya normal, pero es un campeonato mundial de motocross de un chaval de Lugo, de un talento que no conoce su techo y que con 17 años ya puede presumir de haber logrado algo a lo que nadie en España se había acercado. La lista de alegrías es amplia, pero lo que sin duda diferencia al año con respecto a otros son los ascensos.

Casos como el del Deportivo, que pasó de celebrar ascensos a festejar títulos, son excepciones, un cometa Halley que nunca pasará por el espacio aéreo lucense. Aqui la gloria se toca con la yema de los dedos cuando se ponen los pies en la élite, cuando Lugo se hace con un hueco entre los grandes. Y ahí es donde están Breogán, Ensino y Emevé, un club este último al que difícilmente Lugo le pueda agradecer algún día todo su esfuerzo. Es un caso curioso el del voleibol en esta provincia, que cuenta con dos de las mejores canteras de España, la del Emevé y la del Ribeira Sacra de Monforte (también la del Korbis desde hace unos años), cuando nunca ha sido un deporte de masas, ni mucho menos. Competir en la élite es un premio para un Emevé que pase lo que pase con sus equipo de categoría sénior, puede dormir tranquilo.

El del Ensino fue un ascenso express. Comenzó la temporada sin muchas pretensiones, pero a mitad de curso Manuel Durán se sentó en el sillón de presidente, tomó las riendas del club y elevó el listón. Reforzó la plantilla y el equipo se convirtió en una maquina de ganar. Encadenó victoria tras victoria hasta la fase de ascenso, en la que nadie fue capaz de frenar su marcha. Once años después, Lugo recuperaba su lugar en la élite del baloncesto femenino.

Un año más tardó el Breogán en escapar de la prisión de la LEB. Era una cuestión de estado. La ciudad no aguantaba más sin ACB. Fueron doce años en los que el breoganismo pasó por mil y una aventuras. Empezó el viaje convencido de que sería corto, pero a medida que se prolongaba fue perdiendo gas hasta un punto en que los huecos ganaban la batalla a los aficionados en las gradas del Pazo. Pero resistió y en 2015, un año que parecía destinado a ser uno más, rozó la gloria. El celeste se puso de moda de nuevo en una ciudad que dejó claro que no iba a parar hasta ver a su equipo en la ACB.

Y en 2018 se dio la combinación perfecta: directiva, cuerpo técnico, jugadores y afición cumplieron con sus roles para dejar atrás la LEB y volver al lugar que tanto dolió perder. Un dolor que creció año a año y que se transformó en abrazos y lágrimas de alegría una tarde de abril de 2018. Ya en la ACB, el Pazo ha disfrutado de otras dos tardes memorables en las que el equipo lucense se impuso al Obradoiro y al Real Madrid, al Real Madrid de Pablo Laso, uno de los mejores equipos europeos de la historia. Las victorias cobran trascendencia en función del rival ante el que las consigas, pero en esta ocasión ninguna como la lograda en abril ante el modesto Sammic.

El reto en este 2019 que asoma el hocico es mantener el lugar en la élite, que los equipos lucenses conserven la plaza que tanto les costó lograr. La ciudad se merece seguir en estado de felicidad, pero que se olvide el año que viene en superar al anterior. No sé quién fue el que dijo que habrá jugadores mejores, pero no habrá otro Michael Jordan. Pues bien, habrá años mejores, pero no habrá otro 2018.

No habrá otro 2018
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