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"Usted no entiende nada"

Inglaterra montó en cólera la semana pasada porque Bielsa tiene la costumbre de espiar sus rivales. ¿Y qué esperaban de un loco? Que se preparen en la isla para las andanzas de un personaje único que camina por encima del propio fútbol pensando en el próximo partido

Marcelo Bielsa. EP
Marcelo Bielsa. EP

EL NEGRO Gamboa no puede dormir la siesta. ¿Quién podría hacerlo en las horas previas a un derbi de Rosario? Al Negro Gamboa, defensa central de Newell’s Old Boys, le basta con existir para meter miedo a los delanteros rivales. Es uno de  esos jugadores que infunden tranquilidad a los aficionados cuando lo ven en el once inicial de su equipo. Un tipo duro con el que apuntarse a cualquier batalla. Pero en el horizonte cercano se empieza a dibujar un partido contra Rosario Central y el Negro Gamboa está asustado.

Nervioso, pasea por el hotel de concentración mientras sus compañeros se hacen los valientes encerrados en sus habitaciones. El Negro Gamboa camina y camina hasta que se encuentra de frente con su entrenador, que también está a miles de kilómetros de poder dormir. Es 1990 y el banquillo de Newell’s lo ocupa Marcelo Bielsa, El Loco.

Como dos conocidos que se encuentran después de muchos años, se paran, se miran, y no saben qué decir. Hasta que Bielsa pregunta al jefe de su defensa.

—¿Usted qué sería capaz de hacer por ganar un derbi?

—¿Yo? Lo que sea, usted me conoce bien, Marcelo. Yo por Newell’s, lo que sea.

—¿Daría usted un dedo?

El Negro Gamboa titubea. Su gesto cambia, el de su entrenador no. El silencio incómodo de los reencuentros gana terreno hasta que Bielsa zanja el asunto.

—Usted no entiende nada.

Y sigue caminando.

Casi 30 años después, los que entienden nada son los ingleses, que la pasada semana se llevaron las manos a la cabeza cuando descubrieron que Bielsa, actual entrenador del Leeds United, había enviado a un miembro de su cuerpo técnico a espiar un entrenamiento del Derby County.

La isla dejó de preguntarse durante un rato si lo el Brexit sigue adelante o se queda en un amago al borde del área

Tal fue el revuelo que Bielsa convocó una rueda de prensa en la que se esperaba que presentara su dimisión. La isla dejó de preguntarse durante un rato si lo el Brexit sigue adelante o se queda en un amago al borde del área y atendió a las explicaciones del técnico argentino.

No presentó su dimisión. Se disculpó por haber hecho algo que lleva haciendo toda la vida, y explicó su método de trabajo a la hora de preparar los partidos. Contó que había analizado los últimos 51 partidos del Derby County, dedicándole cuatro horas a cada uno de ellos, y dejó con la boca abierta a los periodistas con su nivel de conocimiento de cada uno de los futbolistas de su rival. Es lo que ha hecho siempre. Por eso allá donde va manda instalar una cocina y una cama en el centro de entrenamiento del club. Porque vive allí, porque no tiene tiempo para nada más.

Cuando dirigía al Athlétic de Bilbao, después de perder la final de la Copa del Rey de 2012 ante el Barcelona, envió a Guardiola el informe que había realizado para preparar el encuentro. "Sabe más del Barça que yo", dijo el técnico catalán tras leerlo.

¿Por qué manda entonces a un empleado con unos prismáticos a espiar a sus rivales tras un matorral? Pues básicamente, según explicó en esa rueda de prensa, para quitarse la ansiedad que le genera cada partido. Para que le confirmen que las horas y horas  de trabajo delante de una pantalla sirven para algo, aunque después llegue el Barça y en el minuto 25 ya vaya ganando por 3-0, como sucedió en aquella final de Copa.

Bielsa montó en su coche y recorrió el país buscando al mejor jugador de cada pueblo.

Inglaterra empieza a conocer a Marcelo Bielsa, que si mantiene la trayectoria probablemente la próxima temporada se estrenará en la Premier League, donde se reencontrará con un viejo conocido: Mauricio Pochettino, quien puede contar algún detalle sobre su compatriota. Por ejemplo, la vez que entró en su habitación bien avanzada la madrugada. A Bielsa le habían encargado en Newell’s el fichaje de jóvenes promesas, así que se montó en su coche y recorrió el país buscando al mejor jugador de cada pueblo. Llegó a Murphy, en la provincia de Santa Fe, y le hablaron de un tal Pochettino. Se presentó en su casa a la una de la madrugada y, después de una larga charla con los padres del actual entrenador del Tottenham, les pidió un último favor antes de marcharse.

—¿Podría ver las piernas de Mauricio?

Accedieron y a eso de las tres de la mañana entraron en la habitación del chaval, que con 13 años dormía como un tronco. Corrieron las mantas y Bielsa dio el visto bueno definitivo al fichaje.

—Sí, ésas son las piernas de un futbolista.

En Argentina se nace con un nombre y se muere con un apodo. El de Bielsa, El Loco, se queda corto para explicar la personalidad de un personaje único, capaz de presentar una denuncia contra sí mismo tras una trifulca con un trabajador que realizaba unas obras en el lugar de entrenamiento del Athlétic (Lezama). Bielsa entendió que el hombre no estaba haciendo lo pactado y la discusión llegó más allá de las palabras. Arrepentido, y creyendo que su contrincante no presentaría la denuncia por tener enfrente a un personaje público e importante en Bilbao, se personó en comisaría para contar lo sucedido.

Su traductor no es un traductor, es un doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos especialista en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba

Mejor que se vayan acostumbrando en Inglaterra, porque su intención es pasar allí unos años. Hasta ha prometido manejarse en inglés lo antes posible, pero mientras se vale del trabajo de un traductor que en realidad no es un traductor. El hombre que lo acompaña en todas las ruedas de prensa es el francés Salim Lamrani, doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos especializado en las relaciones internacionales entre Estados Unidos y Cuba. Un referente en la materia que ha dado conferencias junto a pensadores de la talla de Noam Chomsky.

Lamrani, autor de una polémica biografía sobre Fidel Castro, se sintió fascinado por Bielsa cuando el argentino entrenó al Olympique de Marsella. Tanto que viajó a Rosario a conocerlo. Se 'enamoró', y renunció a su puesto de profesor de la Université de La Réunion para acompañarlo en su aventura en el Lille. Tras seis meses en el equipo del norte de Francia, su relación continúa ahora en Leeds.

El Negro Gamboa, Pochettino, Guardiola, Lezama, Lamrani y ahora Inglaterra entera son testigos de las andanzas de un personaje al que el fútbol se le queda pequeño. Si usted no está dispuesto a cambiar un dedo por un derbi, no trate de entenderlo.

"Usted no entiende nada"
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