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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Vender la moto

Iberdrola quiere hacernos ver que los embalses han dado un espaldarazo al turismo

SABÍA QUE la línea de negocio de la compañía que preside el señor Ignacio Sánchez Galán desde hace cerca de once años, Iberdrola, es la de generación y venta de electricidad, pero desconocía que también se dedicase a vender motos. Este último aspecto lo descubrí el pasado martes con motivo de la inauguración de la ampliación de la central hidroeléctrica de San Pedro, en el río Sil, en plena Ribeira Sacra, con la que se ha puesto fin a un proyecto iniciado en el año 2008 con el objetivo de sacar más rendimiento a esta presa y a la de Santo Estevo.

Paso a explicarme, pues la cosa tiene su enjundia o, lo que es lo mismo, no tiene desperdicio por lo sustancial de lo oído y leído. La empresa de Sánchez Galán no tuvo reparo alguno en indicar que el proyecto desarrollado en este cauce, y cito textualmente lo recogido en una nota de prensa, "contribuye a mejorar el turismo en la Ribeira Sacra y cañones del Sil, ya que los embalses permiten que grandes tramos de los ríos sean navegables por embarcaciones turísticas". Si tuviese a mi alcance el catálogo de emoticonos, esas caras que se usan en las redes sociales para mostrar emociones, tendría que echar mano de varios de ellos, desde el que tiene cara de asombro hasta el que representa a ‘El grito’ de Munch.

No se han dado cuenta de que los embalses están ahí desde los años 60 del siglo pasado y que si en la actualidad son un reclamo desde el punto de vista turístico fue porque alguien tuvo una visión, el que fuera presidente de la Diputación de Lugo Francisco Cacharro para aprovechar las posibilidades que ofrecían. De agradecer a alguien algo en este sentido sería a este señor, no a Iberdrola.

Asimismo, la hidroeléctrica ha vendido la moto de que gracias a la ampliación de las centrales de Santo Estevo y San Pedro, como si fuesen acciones totalmente altruistas, se ha, y vuelvo a citar textualmente, "impulsado el tejido empresarial gallego", ya que dieron trabajo a 200 empresa locales.

Me gustaría saber cuáles son, en qué acciones participaron y si realmente tuvieron un grado de proyección empresarial en el tiempo, no solo durante los ocho años que duraron los trabajos en las presas.

La última perla, en este caso dicha por Galán, fue que han logrado "un nuevo hito en el aprovechamiento del Sil, motivo de enorme orgullo y que refuerza nuestro compromiso con el fomento de las energías renovables".

Y tanto que Iberdrola aprovecha el Sil. A lo largo de su cauce dispone de 19 centrales hidroeléctricas que se dedican a hacer el milagro de la transmutación. El agua se convierte en electricidad y esta, en dinero contante y sonante, y no hablamos de calderilla, sino de algunos cientos de millones de euros, y más ahora, con el precio que lleva la electricidad.

No nos engañemos. Ni trabajo en favor del turismo ni impulso al sector empresarial gallego, solo aprovechamiento puro y duro del agua del río Sil, cuanto más mejor, para la obtención de beneficios.

Llegados a este punto cabría preguntarse qué ha sido de aquel fantástico proyecto de Iberdrola consistente en construir un depósito de cuatro hectómetros cúbicos de capacidad en lo alto de los cañones del Sil hasta el que se bombearía el agua del Sil durante la noche, aprovechando la escasa demanda de electricidad, para en un momento de máxima necesidad energética soltar el agua embalsada por una tubería desde 800 metros de altura y generar electricidad.

No creo que las quejas de los ecologistas sobre esta iniciativa hayan tenido que ver con su paralización. Seguro que hay otros motivos para que la cosa esté, como dicen los ingleses, en ‘stan by’.

Llegado el momento adecuado seguro que volveremos a oír de este proyecto casi faraónico para el que se preveía una inversión de nada más y nada menos que 517 millones de euros.

Vender la moto
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