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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Una lacra para la sociedad

Monforte no es ajena a la problemática relacionada con la venta y consumo de drogas

EL ÚLTIMO informe sobre drogas y toxicomanías en España, elaborado el pasado año, señala que el consumo de sustancias estupefacientes se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. Se indica que, aproximadamente, un tercio de los adultos admite haber consumido en algún momento de su vida alguna sustancia psicotrópica. El cannabis, seguido de la cocaína, es la droga más habitual, cuyo consumo se concentra principalmente entre los adolescentes y adultos menores de 35 años.

Aunque los últimos datos disponibles confirman que la prevalencia del consumo de ambas sustancias se ha reducido en los últimos diez años, los niveles asociados al cannabis y a la cocaína en España siguen siendo superiores a los de otros países de la Unión Europea.

Esa es la realidad, como también la falta de propuestas o medidas para frenar el consumo que vayan más allá de la persecución de los que se dedican a la venta de estas sustancias. Los datos son reveladores. Según el estudio de referencia, con datos relativos a 2015, en España hubo 411.157 infracciones de la legislación sobre drogas. La mayoría, el 95 por ciento, fue por consumo o tenencia. El 5 por ciento restante fue por tráfico.

Monforte, como es lógico, no es ajena a esta problemática. No obstante, no se visibiliza tanto como 30 años atrás, cuando estaba muy de moda el consumo de heroína entre la juventud, una droga que en poco tiempo consumía totalmente al consumidor, exponiendo su problema, el de la adicción, a la vista de todos.

En la actualidad, quizá porque se sabe que la heroína es extremadamente destructiva, se opta por otras sustancias, principalmente la cocaína. El consumidor de esta no sufre un deterioro físico más o menos inmediato. Los efectos asociados a su consumo se visibilizan a más largo plazo.

Como decía hace nada, Monforte no se escapa a este problema, como lo demuestran las periódicas redadas que se llevan a cabo para incautar droga a los que se dedican a su venta, aunque los resultados son variopintos.

Días atrás, la Guardia Civil se hizo con un generoso alijo de cocaína tras detener a un monfortino. Dentro del vehículo que conducía le encontraron 30 gramos de cocaína y en su domicilio, 100. Se puede hablar de una cantidad importante, nada que ver con otras incautaciones llevadas a cabo por la Policía Nacional.

De la última que tuve conocimiento fue de 0,85 gramos de hachís a una persona que pararon dos agentes de paisano tras saludarse con un vecino de origen suramericano. El hombre, que supera los 50 años de edad y que usa esta sustancia para paliar los efectos secundarios de las periódicas sesiones de quimioterapia, es, ya, uno más de ese 95 por ciento de infractores de la legislación sobre drogas referida a consumo y tenencia del que hace referencia el informe sobre drogas y toxicomanías en España. El resultado para él será el pago de una sanción administrativa, que creo está estipulada en 300 euros.

Anécdotas aparte, las operaciones antidroga en Monforte son más bien escasas y apenas aportan guarismos al total de incautaciones llevadas a cabo en España. El pasado año, las fuerzas de seguridad incautaron un total de 477 toneladas de sustancias estupefacientes, una cifra récord de aprehensiones, en concreto un 30 por ciento más que en el año anterior, según un balance realizado por el Ministerio del Interior.

El desglose de lo incautado es de 30.980 kilogramos de cocaína, un 104 por ciento más en 2017 que en 2016; 440 kilos de heroína (un 88% más), 16.531 kilos de marihuana (un 57,75% más) y 815.924 plantas de cannabis.

Ello denota que se está en alerta y que hay un verdadero interés en desmantelar las redes que se dedican al tráfico de droga, raíz del problema.

Una lacra para la sociedad
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