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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Situaciones indeseables

CREO QUE HA SIDO en un par de ocasiones que he hablado de las concesiones administrativas, también llamadas privatizaciones de servicios públicos, como el abastecimiento de agua o la recogida de basura. Se trata de una fórmula años atrás denostada por los llamados partidos de izquierdas y que en la actualidad es utilizada por las formaciones políticas de todos los colores. Se hecha mano de ella porque la administración se quita un peso de encima, ya que no tiene que encargarse del perfecto funcionamiento de un determinado servicio que presta a los ciudadanos, pasándole el muerto a la empresa que se hace con la concesión.  

También he hablado en este espacio sobre la conveniencia de buscar una alternativa al actual sistema visto que, en muchos casos, las adjudicatarias no cumplen con sus obligaciones, viéndose afectados los contribuyentes al no disponer de un servicio como el que sería de desear. 

Hay quien apuesta por un sistema mixto, en el que las administraciones tengan un mayor protagonismo, una mayor tutela sobre las concesiones que hacen a fin de evitar situaciones indeseables. 

Sin embargo, parece que esta fórmula tampoco es efectiva. Ello se puede observar en un servicio tan esencial como es el que prestan los parques de bomberos.

¿Es normal que los bomberos de Chantada lleven cuatro meses sin camión nodriza?

En la provincia hay un consorcio que se encarga de su control. Está formado por la Diputación de Lugo y la Xunta de Galicia, organismos que, al menos en teoría, deberían velar por su perfecto funcionamiento, pero todo apunta a que no es así. 

Me explico. El parque comarcal de bomberos de Chantada lleva cuatro meses sin un camión nodriza, pues el que tenía sufrió un accidente de camino a O Saviñao cuando acudía a hacer frente a un siniestro. Días atrás preguntamos cuándo estaba previsto dotar a este parque con este elemento tan esencial a la hora de hacer frente a un incendio de gran magnitud. La respuesta dada desde la Diputación fue que se le había trasladado la incidencia, la carencia, a la Xunta, a su departamento de Emerxencias, para que evaluase la conveniencia de arreglar el vehículo, dado siniestro total, o adquirir uno nuevo. 

Por el momento, Emerxencias ha dado la callada por respuesta, como si la decisión requiriese de profundas reflexiones. 

Mientras tanto, los vecinos de los municipios del sur de Lugo que cubre el parque chantadino rezan a Santa Bárbara para que no truene, para que no ocurra una desgracia. También se encomiendan a la caridad divina los que dependen del parque de Monforte, sin camión nodriza porque el que hay se avería cada dos por tres. Pasa más tiempo en el taller mecánico que en las instalaciones que los bomberos tienen en la ciudad del Cabe. Sin embargo, en este caso, parece que las plegarias han dado resultado, pues desde la Diputación anunciaron que en cuestión de días dotarán el parque con un nuevo camión. A ver si es verdad que se cumple el plazo. 

En todo esto llama la atención la frialdad con la que se manejan los responsables del consorcio, quizá sabedores de que, en el caso de una desgracia, lo normal sería irse de rositas gracias a esa capacidad que tienen para escurrir el bulto. Seguro que si hay un gran incendio y una desgracia como consecuencia la culpa no será de ellos, de los que forman el consorcio provincial de bomberos por no dotar del material necesario a los profesionales, sino que será de estos últimos, a los que acusarán de no hacer bien su trabajo. 

Esto que acabo de escribir no es para nada descabellado. Piensen ustedes en el accidente ferroviario de Angrois, donde el único culpable fue el maquinista y no el Adif por haber obviado la instalación de los pertinentes sistemas de seguridad en la vía. No obstante, en este caso parece que finalmente ha imperado la cordura y el caso ha sido reabierto para buscar responsables más allá del maquinista.

Situaciones indeseables
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