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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Reclamar lo imposible

Hace mucho tiempo que la provincia perdió el tren porque Lugo no interesa


LA PROVINCIA DE LUGO perdió el tren hace mucho tiempo. De poco sirve que un grupo de políticos se agarren a una pancarta exigiendo lo imposible. De eso sabemos mucho en Monforte, donde hemos visto cómo se desmantelaba poco a poco tanto los servicios ferroviarios como la propia estación, que se ha convertido en un monumento recordatorio del pasado.

El Ministerio de Fomento no tiene intención alguna de mejorar la red ferroviaria de la provincia, como lo demuestra el hecho de que se mantenga la misma vía que había a principios del siglo XX, con radios de curva tan cerrados que obligan a los trenes a circular a poco más de 60 kilómetros a la hora en muchos puntos de su trazado o que en pleno siglo XXI esté todavía sin electrificar. Si no se ha hecho antes no se hará ahora, y menos a medio plazo.

A un servidor le llamó la atención, por pintoresco, el proyecto de construcción de una vía de altas prestaciones, tipo alta velocidad, entre Ourense y Lugo, anunciada cuando al frente de Fomento estaba José Blanco, hoy eurodiputado socialista. Era un sinsentido de obra, faraónica tanto por los túneles y viaductos que era necesario realizar como por, a consecuencia de estos detalles estructurales, la inversión precisa. Como yo, otros muchos debieron pensar que solo se trataba de una ocurrencia, algo que no llegarían a ver nuestros ojos, pues nadie, como sí se ha hecho con el proyecto de la autovía A-76, ha pedido la revisión o anulación de ese proyecto ferroviario para que no altere sustancialmente una parte de la Ribeira Sacra, territorio que opta a ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Lo lógico hubiese sido diseñar un plan para modernizar la vía férrea entre Lugo, Monforte, Ponferrada y León. Esa sí hubiese sido la solución perfecta, pues un vecino de la capital lucense se podría poner en Madrid en un tren Ave en poco más de cuatro horas. En la actualidad, un leonés se planta en la capital de España en dos horas y 15 minutos.

Pero el caso es que no. Se prefirió potenciar, impulsar la línea bautizada en su día, en los años 50, como La Directa, la que parte de Ourense y pasa por Zamora con destino Madrid, además del eje A Coruña, Santiago, Ourense, Vigo. Es donde está la población, no en la provincia de Lugo, que en el caso del ferrocarril ha entrado a formar parte de las zonas excluidas de los planes de reequilibrio territorial, algo de lo que también sabemos mucho los que vivimos en la zona sur.

Son decisiones políticas, no lógicas ni razonables, como cuando se había decidido hacer dos autovías de entrada a Galicia, la A-6 por Lugo hacia A Coruña, y la A-52, por Ourense hasta Vigo, en vez de crear una por Monforte con ramificaciones hacia esos destinos más una directa hasta Santiago de Compostela. Eso sí hubiese sido estructurar el territorio, Galicia en su conjunto.

Lamentablemente, nuestros políticos ven la realidad con otros ojos, al tiempo que, de vez en cuando, más veces que pocas, organizan actos de cara a la galería, como subirse en un tren en Lugo y viajar hasta Monforte para reivindicar, a sabiendas, lo imposible.

Lo hicieron los socialistas este jueves, pero la ocurrencia la tuvieron otros antes que ellos. Me refiero a los del Partido Popular. El 29 de septiembre del año 2008, el presidente de este partido a nivel provincial, José Manuel Barreiro, y otros destacados miembros de la organización se subieron en un tren con dirección Monforte para denunciar, y cito textualmente, "o desmantelamento que está a sufrir o tren en Lugo". Cosas que tiene la vida, que se podría decir.

Lo que está claro es que unos protestan cuando los otros están en el poder y viceversa, pero ninguno de los dos, cuando llegan a él, hacen nada, absolutamente nada, por solucionar lo que consideran una injusticia. A eso se llama no tirar piedras contra el tejado propio.

Parece que se ha desvelado parte del misterio. Me refiero al plan para solucionar el asunto del saneamiento del puerto seco, que pasa por instalar una pequeña depuradora en la plataforma logística para que esta pueda entrar en funcionamiento. No obstante, hay algún interrogante que no ha sido despejado. La Consellería de Infraestruturas dice que se encarga de redactar el plan, pero que el Ayuntamiento de Monforte debe asumir el coste de la obra, mientras que la administración local afirma que ambas cosas tienen que ser asumidas por el Ejecutivo gallego, pues el puerto seco es suyo, no municipal.

Veremos cómo acaba todo esto. La semana entrante, la conselleira de Infraestruturas estará en Monforte para hablar del asunto con el alcalde. Esperemos que lleguen a un acuerdo y que no entren en la dinámica, tan del gusto de los políticos, de realizar acusaciones cruzadas. Que se dejen de jueguecitos y hagan lo que esté en su mano para dar carpetazo al problema.

Los empresarios instalados en el polígono industrial de Monforte dicen que es el parque más descuidado de toda Galicia. Para nada voy a poner en duda su aseveración, ya que es verdad. Solo hay que darse una vuelta por el lugar para comprobarlo. Puede que esta sea una razón importante, de peso, para que 30 años después de su construcción aún haya una treintena de parcelas sin ocupar.

La empresa encargada del polígono, Suelo Empresarial del Atlántico, que cogió el testigo de la primera propietaria, Sigalsa, debería tomar nota de lo que dicen los empresarios y poner los medios para adecentarlo, no solo esperar a ver si a alguien se le ocurre comprar un terrenito y embolsarse el dinero correspondiente a la venta.

Lo que no acabo de entender de todo esto es por qué el Ayuntamiento tiene que encargarse del mantenimiento del polígono, como mejorar la depuradora de aguas residuales, cuando no se trata de un parque empresarial municipal.

Reclamar lo imposible
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