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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Me comeré mis palabras

No creo que el vivero de empresas que montará la Xunta llegue a servir para algo

ESTA SEMANA se han producido dos anuncios que han sido acogidos, al menos por los políticos de la zona, con alegría y entusiasmo. Uno fue la concesión de cuatro talleres de empleo de los que se beneficiarán los desempleados residentes en los municipios de Monforte, Chantada, Carballedo, O Courel, Quiroga, Ribas de Sil, O Saviñao, Sober y Pantón. El otro es la apertura en el que fuera centro de promoción comarcal Expolemos de un vivero de empresas especialmente dirigido a apoyar a emprendedores, esa especie que por desgracia escasea tanto en el sur de la provincia. 

Por lo que respecta a los talleres de empleo, qué quieren que les diga. Son solo 75 plazas para aprender y llevar adelante pequeños proyectos a lo largo de seis meses, pero, como se suele decir, menos da una piedra. 

En cuanto al centro de apoyo a iniciativas empresariales que tutelará la Consellería de Emprego, Economía e Industria tengo serías dudas de que sirva realmente para algo, o lo que es lo mismo, que gracias a él surjan planes que generen empleo en una zona en la que el paro no es que esté enquistado, sino que se parece más a un tumor maligno que no para de crecer. Muestra de ello es que si en el año 2008 estaban registradas en las oficinas de empleo 2.600 personas, en la actualidad esa cifra sobrepasa ligeramente las 3.500. 

Pero volviendo a la viabilidad de las iniciativas que ponen en marcha las administraciones públicas para intentar reducir la tasa de desempleo podemos echar un vistazo atrás, regresar a ese año 2008, cuando la por aquel entonces Consellería de Traballo se había decidido a activar el llamado pacto por el empleo en la comarca de Lemos. El resultado es bien claro, un millar de parados más ocho años después, nada de lo dicho por el titular de aquel departamento de la Xunta, el socialista Ricardo Varela, quien había asegurado que ese pacto era el instrumento perfecto para "converxer en termos de emprego con Europa", entre otras lindezas. 

No quiero, no deseo, ser pájaro de mal agüero, pero visto lo visto no se extrañen de que tenga serías dudas acerca de la iniciativa que pondrá en marcha el conselleiro monfortino Francisco Conde en el mes de septiembre. 

Si al final se llegan a cumplir los objetivos que figuran como ideales en el planteamiento de la consellería de Conde sobre ese vivero de empresas me comprometo a realizar lo mismo que el periodista del Washington Post Dana Milbank, quien escribió hace unos meses un artículo donde prometía que si el magnate Donald Trump ganaba la nominación republicana para postularse como candidato a la presidencia de los Estados Unidos se comería sus palabras. El caso es que finalmente tuvo que comerse literalmente la columna publicada en su periódico. Hizo una especie de revuelto para que el sabor del papel y la tinta no se notase en demasía y acompañó el plato con una botella de vino, pero comer se comió sus palabras. 

La verdad es que no tendría mayor problema en hacerlo, en comerme este artículo de opinión. Sería un peaje muy pequeño si en verdad se logran poner en marcha iniciativas empresariales en esta zona tan necesitada de ellas. No hace falta que sean de gran calado, con cientos y cientos de puestos de trabajo. Me conformaría con que se cumpliese la expectativa marcada, la de atender a 250 emprendedores del sur de la provincia. 

Pero, ¿qué es un emprendedor? Economistas de prestigio dicen que se trata de una persona que aprende de sus errores y que lo sigue intentando hasta lograr consumar una idea o sueño en una realidad. También apuntan que se puede ser emprendedor no solo haciendo empresa, sino también trabajando dentro de esta. En todo caso, añaden lo que saben del asunto, que un emprendedor irradia energía y contagia su ilusión de cada día para lograr metas y generar compromiso con quienes lo rodean, desempeñándose como líder en su grupo. 

Seguro que por el mundo adelante los hay, pero como decía unas cuantas líneas atrás, en la zona sur de la provincia de Lugo el emprendedor es una ‘rara avis’, una especie que, si existe, sabe esconderse muy bien para que nadie sepa de ella. 

En definitiva, que si me tengo que comer mis palabras, me las como. No tengo ningún problema.

Me comeré mis palabras
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