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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Los impuestos se congelan

El alcalde de Monforte no aumentará la presión tributaria y dará facilidades de pago

EL ALCALDE DE Monforte se ha destapado con su propuesta de congelar para el próximo año las tasas e impuestos municipales. La medida, que deberá ser refrendada por un pleno en el que no tienen mayoría absoluta, seguro que es bien acogida por los partidos de la oposición municipal como también por los vecinos del municipio. Supongo que ni PP ni BNG ni Esperta Monforte dirán no a la iniciativa de los socialistas liderados por José Tomé Roca. 

La decisión, considero, ha sido fácil de adoptar habida cuenta de que el Índice de Precios al Consumo, el famoso IPC, no subirá en el año 2017. En agosto estaba en el -0,1 por ciento. Así las cosas, nada mejor que dejar todo como estaba. 

Según Tomé, se trata de una decisión política de marcado carácter social, que tiene como finalidad favorecer a aquellos vecinos que atraviesan por dificultades económicas.

Si lo del congelamiento de tasas e impuestos es importante socialmente, lo es todavía más la propuesta de modificar el calendario contributivo y la propuesta destinada al fraccionamiento de los pagos. 

Tomé dijo que un Ayuntamiento no debe desnudar al contribuyente, por lo que quiere que el pleno le dé luz verde a su iniciativa de aplazar aquellos cobros que superen los 300 euros hasta doce meses y fraccionarlos hasta en 24 cuotas. 

Para acogerse a estas facilidades, de calado para numerosos monfortinos, que podrán pagar en cómodas mensualidades sus deberes fiscales municipales, solo habrá que solicitarlo, sin más, sin tener que presentar papel alguno que indique que uno lo está pasando mal desde el punto de vista económico. 

Todas estas medidas, así como la modificación de nueve de las 41 ordenanzas fiscales que tiene el Ayuntamiento no influirán en el presupuesto municipal, aseguró Tomé. Indicó que se recaudará lo mismo, esperando que las cuentas sean similares a las del presente ejercicio económico, si bien no explicó si llegado un momento dado, y debido a esos aplazamientos en el cobro, puede ocurrir que haya falta de liquidez, de dinero contante y sonante en las arcas públicas para hacer frente a pagos a proveedores. 

Tampoco explicó cómo va a conseguir que alguno de los dos partidos mayoritarios en la corporación, Bloque Nacionalista Galego y Partido Popular, ambos con cinco concejales, se abstenga en la sesión plenaria prevista para noviembre a la que quiere llevar los presupuestos municipales para 2017. 

Si en la actualidad disponemos de unas cuentas no fue por la circunstancia antes reseñada ni tampoco debido al apoyo de algunos de esos dos partidos, fue gracias a una moción de confianza a la que se había presentado José Tomé y a la que iba ligado el sí a las cuentas. 

Supongo que al grupo socialista le queda mucho por hacer en cuanto, descartando a los populares, a convencer a los nacionalistas de las bondades del presupuesto que quiere sacar adelante. 

Y hablando de trabajo, también queda mucho por delante en relación con el que habíamos bautizado como caso Aqualia. Después de meses, por no decir años si nos remontamos a la llegada del nacionalista Severino Rodríguez a la alcaldía, aún no está claro cuanto le adeuda la empresa del agua en inversiones al Ayuntamiento y si este tiene contraída alguna con Aqualia. 

El nuevo paso dado es que dos consultorías externas a la administración local, una privada y otra de la Diputación de Lugo, emitan un informe sobre las obligaciones de unos y otros, pero también saber si el análisis realizado por la secretaría e intervención del Ayuntamiento, que viene a decir que Aqualia no tiene que pagar nada y que la administración es en realidad la deudora, es correcto. 

A ver si de una vez por todas nos sacan de duda en un asunto que, como dije en otras ocasiones, parece un culebrón.

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