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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

La prórroga que se avecina

SEMANAS ATRÁS, el alcalde de Monforte anunció que su equipo trabajaba ya en la confección de los presupuestos municipales para el próximo año. Se desconocen detalles de por dónde irán los tiros, pero todo hace indicar que las cuentas de 2017 serán muy similares a las de este año que empieza a agotarse, a finalizar. El primer edil, José Tomé, desea presentarlos ante el pleno antes de que finalice el año, quizá en diciembre, como hizo el pasado ejercicio.

Hace casi un año fue incapaz de sacarlos adelante al rechazárselos la oposición. Por ello, y al estar en minoría, con seis de los 17 concejales que forman la corporación, no tuvo más remedio que echar mano de una moción de confianza para disponer de unas cuentas a su medida, elaboradas por él y sus compañeros socialistas. En aquella ocasión, Tomé lo tenía todo calculado. Prescindió de llegar a acuerdos con el grupo más afín desde el punto de vista ideológico, con el que había compartido gobierno entre los años 2003 y 2007, el BNG, y optó por esa moción de confianza, no por el diálogo y el consenso, sabedor de que la tenía ganada.

Este año se dan circunstancias similares. Su enemigo natural políticamente hablando, el PP, seguro que no le da su respaldo en el tema de los números para 2017, mientras que los nacionalistas, atendiendo a las últimas declaraciones de su responsable, Pilar López, parece que tampoco estarán por la labor.

En el último pleno celebrado se habló de la congelación de tasas e impuestos municipales y de la ligera modificación de algunas ordenanzas fiscales, pero no, como pretendía tanto PP como BNG, de rebajar el tipo impositivo del Impuesto de Bienes Inmuebles (Ibi).

El partido que en teoría le es más afín políticamente hablando insistió con vehemencia en la bajada de unas décimas porcentuales para reducir la presión fiscal, pero Tomé ni quiso entrar en tal debate, limitándose a señalar que si se bajaba el Ibi peligraba la estabilidad económica del Ayuntamiento, algo que negó el BNG, también con vehemencia.

Pasados unos días, la nacionalista Pilar López lamentó que el alcalde «non escoite» a la oposición y que gobernase como si tuviese mayoría absoluta. Calificó la actitud de José Tomé de «prepotente e arrogante».

Con estos mimbres, el cesto resultante es el de un alejamiento total con respecto al equipo de gobierno. No lo digo yo, lo indicó Pilar López al asegurar que el PSOE «non ten diálogo algún co noso grupo».

Así las cosas, los socialistas se volverán a quedar en minoría en su intención de aprobar los presupuestos de 2017, pero en esta ocasión no podrán recurrir a otra moción de confianza para sacarlos adelante. La ley no lo permite. Es preciso que pase al menos un año entre una y otra.

La única solución que le queda a Tomé y a los suyos es prorrogar las cuentas de este año, algo que no le reportaría mayores problemas al PSOE al ser sus cuentas, en las que marcó las directrices de cómo quiere que funcione la administración local.

En 2018, sí que podrá volver a echar mano de la moción de confianza si la oposición sigue erre que erre, negándole el apoyo para, ya en 2019, año electoral desde el punto de vista municipal, al menos, prorrogar de nuevo los del ejercicio anterior.

José Tomé no se ha inventado nada. Es la ley, el reglamento que a nivel nacional regula el funcionamiento de las corporaciones municipales, de los ayuntamientos, el que pone estos instrumentos en manos de los que ocupan las alcaldías, quizá con la buena intención de que no se llegue a producir una parálisis económica y de gestión a nivel administrativo debido a una prolongadísima prorroga de los presupuestos municipales cuando se da la circunstancia de la existencia de un gobierno en minoría, como es el caso que nos ocupa, el de Monforte, donde hay once ediles en la oposición y seis al timón del Ayuntamiento.

La prórroga que se avecina
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