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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Hablemos de paralelismos

Las elecciones generales nos dan indicios de los movimientos políticos en la comarca

YA SABEMOS que los resultados de unas elecciones generales no sirven para prever qué ocurriría en unas municipales, pero sí dan pistas de cómo piensa la ciudadanía. También valen para intuir por qué determinados partidos crecen, se mantienen o incluso bajan.

Empecemos por el final. Hablemos de la fuerza política que quedó en cuarto lugar en los pasados comicios y que hasta no hace tanto era la tercera, con un nicho de votos asentado. Me refiero al BNG. Los resultados obtenidos en las cabeceras de las comarcas de Lemos, Chantada y Quiroga pueden calificarse de catastróficos para esta formación.

El respaldo obtenido en Monforte por los nacionalistas, uno de sus principales feudos durante doce años, entre el 2003 y el 2015, ha sido, por usar un calificativo suave, testimonial. El pasado domingo logró poco más de 200 papeletas, 100 menos que en las Generales del 2015. Por el contrario, un partido sin estructura organizativa en ningún punto de la Ribeira Sacra como Ciudadanos consiguió tres veces más que los nacionalistas. Si hablamos de En Marea, decir que sacó diez veces más votos que los de Ana Pontón.

En Chantada no le fue mejor (97) y en Quiroga, da la impresión que obtuvieron las papeletas de los despistados (34).

¿Qué le ha ocurrido a una formación que durante décadas ha sido el referente del nacionalismo gallego?. Su paso por el Gobierno de Galicia entre el 2005 y el 2009, con días de vino y rosas, y las luchas internas le han pasado factura. Aquí podríamos ver cierto paralelismo con lo sucedido en Monforte, donde doce años de gobierno de Severino Rodríguez y el manejo de la agrupación local por parte de su grupo de tecnócratas logró, mientras duró -pues nada es eterno- el respaldo de numerosos vecinos que vieron un equipo de gente alejada de la radicalidad, con un toque moderno, como el estilo encarnado por Anxo Quintana, que se subía con Severino Rodríguez a pasear en barca por el Cabe y no se cansaba de abrazar y besar a los ancianos.

Todo ello y algo más hizo que buena parte de los de siempre, los incondicionales del BNG, se alejasen de la formación y decidiesen pasarse a Anova, que puede estar contenta con los resultados logrados en la Ribeira Sacra, muy próximos a los del PSOE.

Los de Pedro Sánchez fueron capaces de mantener el tipo. Si analizamos sus resultados veremos que en Quiroga y en Chantada disponen de un grupo de parroquianos fiel, 410 y 1.100, y que en Monforte también, 2.600, aunque tiene a los de Podemos-En Marea-Anova pisándole los talones.

Resultará realmente interesante ver los movimientos de esta coalición, saber si continúa como tal e intuir cómo les irá, bien sea juntos o separados, en las elecciones autonómicas que se prevén para octubre o noviembre.

Y ahora nos toca al Partido Popular, por el que analistas y encuestadores no daban un duro, Lugo aparte, pues esta provincia es fan de la gaviota sobre fondo azul.

En Monforte subió 500 votos, hasta alcanzar el 43,40% de los emitidos. En Chantada, donde no gobierna en el Ayuntamiento, consiguió un respaldo del 49% y 2.375 papeletas, lo que da a entender que la mayoría de los adeptos al alcalde independiente Manuel Lorenzo Varela solo son infieles al PP en unas locales.

En Quiroga, donde lleva toda una vida liderando este partido Julio Álvarez Núñez, los números hablan por si solos. Algo más del 59% de los votos fueron para él y el partido al que representa.

En cuanto al resto de los municipios del sur de Lugo, los que podríamos denominar rurales, los populares siguen, más o menos, manteniendo las cifras. Si hay ligeras bajadas se debe a que la población desciende año a año, no en vano, el interior de Galicia si destaca por algo es por el saldo vegetativo negativo, pero esa ya es harina de otro costal.

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