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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Entender y comprender

LA XUNTA de Galicia no ha sido capaz de entender nada de lo expuesto por el Eixo Atlántico, promotor de un informe sobre el presente y el futuro del puerto seco de Monforte, como tampoco ha sido capaz de comprender lo aseverado por los técnicos que han participado en tal trabajo. En vez de realizar un ejercicio de reflexión, se ha limitado, a través de su delegado territorial en Lugo, José Manuel Balseiro, a enumerar las inversiones realizadas para crear lo que aún no es, y sabe Dios si lo será algún día, una verdadera plataforma logística intermodal de mercancías.

Dicen desde el Ejecutivo gallego que han invertido cerca de 20 millones de euros en la urbanización y conexión del puerto seco con una carretera secundaria y que garantizaron la conexión ferroviaria de la infraestructura. También apuntan que han puesto sobre la mesa una serie de facilidades para la llegada de empresas y que pronto habrá una que creará cien puestos de trabajo.

No se han conformado con realizar esta pobre justificación, sino que no les ha dolido prenda alguna cargar contra el Ayuntamiento monfortino, al que acusa de mala gestión y culpa de que el puerto seco no pudiese conectarse a la red de saneamiento, saturada y obsoleta por falta de apoyo institucional.

Vayamos por partes. Ni los actuales gobernantes autonómicos ni los que los precedieron en los últimos 16 años pusieron los medios necesarios para que el puerto seco estuviese listo en un periodo de tiempo razonable. El ralentí de un coche va a más velocidad que este proyecto, que, así se había anunciado en el año 2001, tenía que estar listo en el 2007. A tal circunstancia, a esa injustificada demora, hay que llamarle falta de interés.

Lo de acusar al Ayuntamiento de Monforte del problema derivado del saneamiento tiene guasa. Un proyecto singular, como fue contemplado el puerto seco por la Xunta, debería haber previsto el tema de la depuración de las aguas, pero no fue así. A alguien se le olvidó meterlo en el proyecto. Se dieron cuenta cuando el problema fue puesto de manifiesto por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, que por lo demás no existiría si la Xunta hubiese atendido los continuos requerimientos de la administración local para ampliar la estación de residuales, que está al límite de su capacidad, pero siempre ha dado la callada por respuesta.

En cuanto a los incentivos para la llegada de empresas al puerto seco, manifestar que se ha logrado una victoria pírrica con ello. Está prevista la instalación de una empresa de biomasa, algo que, por lo demás, vendría a darle la razón al Eixo Atlático, pues en su informe se recoge que el puerto seco no es tal, sino un polígono industrial más. Quisieron llenarlo de contenido cuanto antes para apuntarse un tanto, pero lograron justo lo contrario: dejaron ver que no hay tal plataforma logística de mercancías, donde llegan, se procesan, almacenan y distribuyen por la red ferroviaria; solo hay un mero parque empresarial.

No se han enterado de lo que pide el Eixo, que no es otra cosa que tener altura de miras, no salirse por la tangente y llevar adelante un proyecto, una estrategia, para que los puertos marítimos gallegos sean competitivos en un nuevo orden mundial de tráfico de mercancías por mar. La solución, apuntan los técnicos, se consigue con la disposición tierra adentro de un centro que impida que las dársenas se saturen y dónde haya capacidad para organizar trenes de hasta 600 metros de largo.

En vez de hacer examen de conciencia, ellos a lo suyo. No se enteran de la misa la mitad y lo único que saben hacer es repetir una y otra vez un mantra, el de si no hubiese sido por nosotros no habría aún puerto seco.

Señores, el caso es que no existe. Reflexionen. Tengan en cuenta lo dicho por los expertos y pónganse a trabaja en clave de futuro, no de pasado ni de presente, pues ello no conduce a nada.

Entender y comprender
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