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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

El pasado no se olvida

El alcalde de Monforte no contaba con la negativa dada por el BNG a los presupuestos

ZAS, ZAS. En toda la cara. Menudo bofetón le han dado los nacionalistas al alcalde de Monforte, el socialista José Tomé Roca, todo confiado en poder sacar adelante sus primeros presupuestos municipales a pesar de no tener mayoría absoluta en el pleno de la corporación. Su estrategia para contar con el respaldo del BNG para las cuentas del próximo ejercicio económico consistió en presentar unos números muy similares a los del último año de gobierno de este partido, dedicando importantes cantidades a los servicios sociales y rebajando el gasto corriente.

Tomé esperaba, si no lograba el sí, por lo menos arrancar una abstención, suficiente para la aprobación de los presupuestos. Se le veía confiado, no esperando que los nacionalistas saliesen por peteneras. Ni apoyo ni abstención. Fue un no rotundo que tuvo que ver, según la portavoz del BNG, Pilar López, únicamente con una imperdonable falta de sensibilidad de José Tomé, quien no tuvo la delicadeza de sentarse con ellos y explicarles detalladamente todos y cada uno de los capítulos presupuestarios.

También le reprocharon que los nueve días dados para analizar las cuentas eran realmente escasos, pero sobre todo, lamentaron una y otra vez, por activa y por pasiva, esa falta de acercamiento en torno a una mesa camilla, con su brasero, y en perfecta camaradería, con una bebida caliente, para estudiar y maquillar los números.

Un servidor no tiene que hacer de abogado del diablo, ni mucho menos, pero sí puede echar solo un poco la vista atrás para ver como el gobierno de los nacionalistas de Severino Rodríguez hicieron lo mismo, o sea, que ni contaron con la oposición ni dieron plazos de tiempo largos para estudiar sus presupuestos, los de los cuatro últimos años de su gobierno a pesar de estar, como ahora el PSOE, en minoría en la corporación.

Dejémonos de milongas. Aquí lo que ha sucedido es que el BNG pagó a José Tomé con su misma moneda, pues el socialista no respaldó en dos ocasiones las cuentas de este partido, teniendo que recurrir Severino Rodríguez en una ocasión a una prórroga y en otra a una cuestión de confianza para poder disponer del dinero necesario para el funcionamiento del Ayuntamiento.

Lo que está claro es que no hay sintonía alguna entre PSOE y BNG. Los nacionalistas prefirieron en el anterior mandato gobernar en solitario a pesar de no tener mayoría absoluta antes que coaligarse con los socialistas, o mejor dicho con Tomé, quien no es plato de su gusto por diferentes circunstancias acontecidas entre los años 2007 y 2011, un periodo en el que el ahora alcalde intentó minar la confianza de los vecinos en Severino Rodríguez y los suyos con mayor o menor éxito.

José Tomé debería ser más avezado y esperarse lo que sucedió en el pleno del pasado martes, pero no, pensó que todo estaba olvidado, que este es un tiempo nuevo en el que el pasado es eso, pasado, obviando que hay personas que no olvidan.

¿Qué pasara a partir de ahora? Tomé ha dicho que se reunirá otra vez con los portavoces de los partidos de la oposición para analizar de nuevo las cuentas, conseguir al menos que PP o BNG se abstengan y que Monforte no tenga que prorrogar las de este año o él recurrir a una cuestión de confianza, algo realmente fuerte si pensamos que solo lleva seis meses en el cargo y que le quedan otros tres presupuestos por delante antes de acabar su mandato.

Si se puede augurar algo en este asunto es que no cuente con los nacionalistas. Si durante semanas no fue capaz de llegar a un acuerdo con ellos para formar un gobierno de coalición mucho me temo que no logrará ahora uno para el presupuesto municipal de 2016, y ello a pesar de, en palabras de Pilar López, ser "uns orzamentos non rupturistas cos nosos, pois seguen máis ou menos a mesma liña".

Ya, pero una cosa es predicar y otra muy distinta dar ejemplo.


El puerto seco es como esas pesadillas recurrentes

El puerto seco de Monforte es como una pesadilla recurrente. Cada dos por tres nos altera, aunque por esa recurrencia cada vez menos. Pensábamos que todos los problemas se habían solucionado, que estaba todo hecho, pero no, ni mucho menos, pues aún falta la conexión de los accesos con la carretera Nacional 120 y, lo que es más importante, la unión de su saneamiento a la red general de colectores de la ciudad.

Dicen que este último problema está en manos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, que debe dar el pertinente permiso para esa conexión. De no hacerlo ya, en tres meses, podría echar por tierra la llegada de la primera empresa a la plataforma logística.

Ya escribí en esta sección en otra ocasión que todo hace indicar que el puerto seco nació con gafe. A los hechos me remito. Si no es una cosa es otra, pero lo que está claro es que los problemas no paran de aparecer y que no se acabarán aquí, si no ya lo verán.


El modélico desarrollo del plan GDR Ribeira Sacra

El plan Leader que gestionó el Grupo de Desenvolvemento Rural Ribeira Sacra entre mayo de 2009 y el pasado mes de noviembre ha llegado a su fin y se ha desarrollado, si me permiten la licencia, de forma modélica. En este tiempo se han respaldado 103 proyectos en los ocho ayuntamientos de Bóveda, Monforte, Pantón, A Pobra do Brollón, Quiroga, Ribas de Sil, O Saviñao y Sober.

Hubo una inversión de 8,9 millones de euros, de los que la iniciativa privada asumió 5,2 millones. Para que la gestión económica del programa Leader fuese satisfactoria se marcó que cada grupo debería alcanzar que por cada euro público invertido se generasen 1,40 euros de inversión privada. Este índice fue del 142,54% en el caso del GDR Ribeira Sacra. Otro de los aspectos importantes para evaluar la efectividad del programa es el índice de creación de puestos de trabajo, creándose 68 nuevos empleos y contribuyendo al mantenimiento de otros 131 empleos.

De sobresaliente, podríamos decir sin miedo a errar.

El pasado no se olvida
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