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Artículos de Luis A. Rodríguez, centrados en la Ribeira Sacra.

Dos más dos son cuatro

El liderazgo de Julia Rodríguez en Monforte parece estar a día de hoy en entredicho

NUNCA SE me dieron bien las matemáticas. Cuando cursaba estudios de bachillerato, los logaritmos, las derivadas y las integrales me producían verdaderos dolores de cabeza. No entendía nada. Menos mal que las reglas básicas: sumar, restar, multiplicar y dividir no me resultaban misteriosas. Fui capaz de aprenderlas para usarlas en el día a día.

Gracias a ellas podré hacer una comparativa con los números obtenidos por el Partido Popular en elecciones municipales y autonómicas y, quizá, rebatir las apreciaciones realizadas días atrás por el secretario general de esta formación a nivel provincial, Juan Carlos Armesto, cuando salió en defensa de la labor que desempeña en Monforte Julia Rodríguez Barreira, portavoz municipal y diputada autonómica.

Y es que los números son tozudos. Dos más dos son y serán siempre cuatro, ni cinco ni seis.

Decía Armesto que el PP obtuvo en Monforte en las últimas elecciones el 49,38 por ciento de los votos emitidos. Es cierto, pero no indicó que se trataba de las autonómicas. En ellas logró 4.789 papeletas, una cantidad que en unas municipales le hubiese supuesto a los populares tener la mayoría absoluta en la corporación municipal. El PP, tanto en autonómicas como en generales, obtiene unos resultados muy por encima de los que consigue en las locales. Ese dato está ahí y supongo que dentro del partido harán los pertinentes análisis para entender la razón por la que en las últimas municipales obtuvieron casi 2.000 votos menos que en los comicios señalados por Armesto como toda una victoria.

Sigamos hablando de hechos. Cuando Julia Rodríguez aterrizó en política en 2011, arropada por las diferentes familias que conforman la agrupación monfortina, obtuvo unos resultados más que interesantes. Había sido apoyada en las urnas por 3.993 vecinos, consiguió seis concejales y se situó muy cerca de la primera fuerza, el BNG, que superó al PP por poco más de 250 votos.

Tras cuatro años ejerciendo de portavoz en el pleno, algo ocurrió durante tal periodo, pues en los comicios de 2015 el apoyo se redujo considerablemente. Pasó a ser votada por 2.871 personas, o lo que es lo mismo, perdió el respaldo de nada más y nada menos que de 1.100 vecinos, una cantidad más que respetable. Supongo que en el partido habrán estudiado estos números y buscado la causa y los factores que propiciaron tal sangría y el regreso a las cifras obtenidas en 2007, cuando el candidato a la alcaldía de Monforte había sido el maestro Manuel Eiriz, un fichaje estrella que no había cumplido con las expectativas marcadas.

Siguiendo con números, el secretario general del PP de Lugo habló de la fortaleza del partido a nivel municipal, donde hay, aseguró, más de 775 afiliados.

La cifra puede ser discutible si uno atiende a los que están al día, es decir, los que pagan religiosamente su cuota de militante. Me han dicho desde dentro de la formación que los que, por así llamarlo, están regularizados, son unos 160. Se sabe por la votación que hubo en su día en Monforte para elegir como presidenta provincial a Elena Candia o a Raquel Arias.

Con todo ello quiero dar a entender, y lo siento por Juan Carlos Armesto, que no es oro todo lo que reluce. Se pueden maquillar los datos para que luzcan bonitos, pero, como ocurre con los años, son los que hay. No nos podemos engañar y quitar algunos para parecer más lozanos.

Tampoco pueden ocultar que en la agrupación de Monforte hay, por así decirlo, diferentes sensibilidades. Se ha visto a lo largo del tiempo, desde que Nazario Pin Fernández perdió la alcaldía en 2003. Fue de aquellas cuando surgieron las primeras voces críticas en la formación y la asunción de medidas para acallarlas, como nombrar gestor de la agrupación a Alejandro Sousa antes de que Dámaso López cogiese las riendas. No quiero decir que llegue a pasar lo mismo, pero hay voces críticas.

Dos más dos son cuatro
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