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Una noria del siglo XV que sigue rodando intacta en el siglo XXI

LA COMPAÑÍA asturiana Tejedora de Sueños nos trae una noria de ambiciones amparada en la Inquisición, la religión, la riqueza y el poder: Una noria del siglo XV que sigue rodando intacta en el XXI.

Nos cuenta la historia con acción lenta, palabras precisas, voces y gestos que narran por sí solos. ‘Como ceniza blanca sobre una hoguera’ cuenta la historia de un grupo de judíos adinerados en la Zaragoza de 1485 que preparan el asesinato del inquisidor general. Mientras, los Reyes Católicos quieren unificar España bajo el yugo de la Santa Inquisición. Hay debate sobre si sublevarse o no, encierros y torturas. Se habla de nación, religión y judíos a los que es necesario expulsar; ricos que, bajo el amparo del dinero, lo justifican todo. Frases, deseos y conflictos del siglo XV que siguen vigentes en el siglo XXI.

Nacho Ortega se mete de una forma sublime en la piel del inquisidor con un discurso mordaz, con total credibilidad porque el poder de la palabra es tan eficaz como el de las armas. "Por encima del hombre está siempre Dios" —dice— y ese Dios quiere tortura y muerte contra judíos y masones porque el sufrimiento es "histeria efímera" del pueblo. Dice que lo que está pasando "no es un símbolo, es realidad". Nacho Ortega cuenta con dones poco vistos hoy en día en el teatro: dicción perfecta, voz potente y un dominio del cuerpo y el gesto que le permite convencer sin demasiados esfuerzos.

Verónica Gutiérrez es una reina Isabel con movimientos precisos, emotiva, pero sin estridencias, que toma decisiones como parte de un tándem con Fernando. Los dos van en paralelo con las mismas virtudes y el mismo respeto.

No ver en escenario un mundo dividido entre hombres y mujeres es un auténtico placer. No se alude
a la diferenciación de géneros en las actitudes. Isabel y Fernando se hablan de tú a tú, sin que ninguno presuponga un puesto superior; algo que no es común en nuestra sociedad ni en la representación que de ella se hace en el teatro. Quizás la causa esté en que la dirección está en manos de Gemma de Luis; que dirige personas, no géneros.

El texto de Néstor Villazón es elaborado, con frases lapidarias que dejan entrever lo mejor y lo peor del ser humano. Somos palabras que preceden a hechos o a la inversa y él lo utiliza con una gran destreza. El gran tesoro de esta obra es el texto y la capacidad actoral de la mayoría del elenco.

Los efectos intensos de ‘videomaping’ sobran, quitan fuerza a los actores, sacan al público del foco. El ‘videomaping’, o llenar el escenario de efectos, no atrapa el alma como lo hace la voz o el cuerpo. Fue un recurso válido en su momento como algo novedoso; hoy, creo, es momento de volver a la esencia, a que el trabajo actoral no sea tapado por la imagen viva de la que ya estamos sobrados en las pantallas planas de casa.

Esta representación es fruto de un interesante proyecto de intercambio cultural entre las comunidades del norte. Participan Euskadi, Cantabria, Asturias y Galicia. Camiño Escena Norte, si se gestiona bien, es el inicio de algo grande que conectará compañías del norte de España. Galicia participa con Baobab y A Panadería Teatro.

La compañía Tejedora de Sueños, creada en 2006, se ha llevado el premio Asturias Joven de Textos Teatrales 2016 y el premio Jovellanos a la Producción 2017. El público en el auditorio Gustavo Freire de Lugo se desató en aplausos. Lástima de un poco difusión, la calidad de la obra se merecía, al menos, mediar el teatro.

Título: Como ceniza blanca sobre una hoguera
Dirección: Gemma de Luis
Autoría: Néstor Villazón
Reparto: Nacho Ortega, Manu Lobo, Félix Corcuera, Jorge Moreno, Mayra Fernández, Verónica
Gutiérrez.
Calificación: ●●●●○

Una noria del siglo XV que sigue rodando intacta en el siglo XXI
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