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El rufián dichoso

Título: El rufián dichoso
Dirección: Rodrigo Arribas/Verónica Clausich
Adaptación: José Padilla
Reparto: Nicolás Illoro, Pablo Vázquez, Javier Collado, Alejandra Mayo, Montse Díez, Julio Hidalgo, José Juan Sevilla, Raquel Nogueira, Raúl Pulido. 

Esta obra es técnicamente excelente: buena escenografía, puesta en escena y  dirección de actores, con  imágenes novedosas que nos recuerdan al cine o  a la televisión pero no consigue seducir ni emocionar en los 80 minutos de representación. 
La Fundación Siglo de Oro y la Universidad de la Rioja ( UNIR) se ha marcado como objetivo difundir el teatro clásico y se han unido a la Celebración del 400 aniversario  de la muerte de Miguel de Cervantes. Bajo esta premisa  se han embarcado en 'El rufián Dichoso', la única 'comedia de santos' que escribió Cervantes. Trata de la reconversión de Cristóbal de Lugo, criado del inquisidor Tello de Sandoval y su mujer María, desde el hampa sevillana hasta un convento de México bajo  el nombre de Fray Cristóbal de la Cruz. En una primera parte vemos la vida de Cristóbal de Lugo, interpretrado por Nicolás Illoro, en  su vida del hampa sevillana. Su compañero Lagartija, ( Pablo Vázquez)  sirve para dar una cierta comicidad y para transformarse en la voz de su conciencia. Los dos muestran, en Sevilla, una vida de pecado y vicios. Protagonizan peleas, robos y asaltos y llama la atención el lenguaje barroco y rico que da  más dificultad a la interpretación de las escenas. Nicolás de Illoro tiene una interpretación plana, con escasos matices. Por el contrario su compañero Pablo Vázquez da vida a un Lagartija con toques cómicos, mostrando muecas y una viveza que se agradece. En la segunda parte se cambia de tercio. Cristóbal de Lugo se convierte en Fray Cristóbal de la Cruz y su amigo Lagartija es Fray Antonio. Los dos conviven en un convento de México en donde el protagonista se entrega a la vida de penitencia y oración  tras su arrepentimiento. Aparece en escena Ana de Treviño, una mujer que rechaza confesarse en su lecho de muerte porque ha sido tentada por diversos diablos. Fray Cristóbal de la Cruz ayuda a  que Ana se convierta y se salve, consiguiendo así él también la santidad. Esta segunda parte está exenta de tensión dramática y la caracterización de la enfermedad es un poco burda y escasamente creíble. 
La escenografía de Anna Gil, coloca la obra con un gran andamio que permite distintas perspectivas para una misma escena. Allí se proyectan indicaciones de las diferentes partes de la obra como si se tratara de una película de cine mudo. Es un motivo rico y fresco que contrastan con  unas escenas tan  barrocas. La escenografía es  el gran acierto de este montaje.  Rodrigo Arribas, y Verónica Clausich dirigen  este 'Rufián Dichoso' con una gran precisión, los actores conforman imágenes que podrían ser  fotografías superpuestas, lástima que la historia y la historia no seduzca lo suficiente. A Cervantes no le fue muy  bien como dramaturgo. Esta obra, escrita en torno a 1615, nunca fue estrenada. José Padilla, encargado de su adaptación, afirma que pese al rico léxico  de Cervantes fue una empresa difícil conseguir un punto de conexión con el espectador. Se hizo a través de El Lagartija, amigo fiel del protagonista que nos ayuda a descifrar los principales episodios de la obra. Aún así, es una apuesta atrevida que nadie se había atrevido a llevar al escenario.  

El rufián dichoso
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