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Erupción volcánica contra Francisco

El celibato sirve para una nueva manifestación de oposición conservadora al actual Papa
El papa Francisco. ETTORE FERRARI
El papa Francisco. ETTORE FERRARI

SEÑOR DIRECTOR: 
​Las erupciones del volcán Taal generaron alarma en Filipinas y atención mediática internacional en los pasados días. Si me permite una comparación, que luego utilizaré como metáfora, no fue menor la atención que mereció, y la fuerza explosiva dentro del Vaticano y en los medios de poder católicos, el conflicto abierto por el cardenal Robert Sarah con un libro contra el cuestionamiento del celibato de los curas. El libro comparte en la portada la foto y el nombre del cardenal con la foto y el nombre del papa emérito. El guineano cardenal Robert Sarah es ministro —prefecto del Culto— en el gobierno de la Iglesia. La noticia de la obra a cuatro manos apareció en Le Figaro: "No nos podemos callar", dice el cardenal. Ahí arranca el temporal mediático. El libro está en las librerías desde el pasado jueves, en francés (Des profondeurs de nos coeurs) e inglés (From the Depths of Our Hears). En la portada de las dos ediciones aparecen como coautores los nombres y las fotos del cardenal guineano y del papa bávaro. El secretario de Benedicto XVI negó días antes la coautoría. La editorial francesa dice que corregirá en próximas ediciones. La americana, Ignasius Press, con un jesuita al frente, asegura que mantendrá a Benedicto XVI como coautor.

La aparición del libro y su forma de lanzamiento es un auténtico misil, para seguir con recursos periodísticos de la actualidad informativa, a los intentos de cambio que pretende el papa Francisco. El lanzamiento previo, con la polémica y el libro aparecen cuando el papa Francisco se va a pronunciar en una exhortación sobre el sínodo de la Amazonía con la posibilidad para esa región de ordenar sacerdotes a hombres casados. La propuesta contó con el apoyo del 72% de los obispos que participaron en el sínodo de la Amazonía. Y cuando en Francia se juzga a un sacerdote por el mayor escándalo de abuso a menores en aquel país.

Vamos a ir por partes, si le parece. Qué se debate y qué está en juego en esta polémica: hay un fondo ideológico-doctrinal y una lucha real de poder. Y, finalmente quién es este personaje que, con gran presencia en los medios francófonos, organiza tal campaña mediática.

El cráter y el magma
El cráter de este volcán vaticano y eclesiástico es el celibato sacerdotal. El magma que se funde dentro es mucho más amplio y profundo que las erupciones periódicas, como esta del celibato y la mujer en la Iglesia o la comunión a los divorciados, otro misil contra Francisco. Son explosiones de la confrontación —¿reconciliable?— entre una visión del catolicismo que se identifica con una tradición político-cultural occidental inamovible, a la que se presenta como única verdad, y un conservadurismo reaccionario que se resiste frente a la Ilustración y el liberalismo político —la ideología del cardenal guineano no deja lugar a dudas— y se opone a cualquier intento de respuesta por la Iglesia a los tiempos, como los que representó el Vaticano II. Un objetivo que retoma el Papa argentino.

La expresión del conflicto interno en la organización eclesiástica, movido por los sectores más reaccionarios, fue tan lejos esta vez que algunos medios de referencia internacional recurren a la palabra cisma. A usted y a mí nos suena a historia lejana. La incorporación de hombres casados a las tareas de los curas así como la presencia de la mujer en responsabilidades dentro de la Iglesia católica son los desencadenantes de esta erupción contra Francisco. Un "atentado divino" ven en los curas casados e incluso un ataque a una alianza (sic) entre la Iglesia y Dios en el celibato sacerdotal. El fondo y la superficie de la visión que hay en esas posiciones no resiste una mínima concepción de la mujer como persona en igualdad al hombre.

El libro de la polémica es en realidad una batalla más de poder dentro del Vaticano y de resistencia de los sectores eclesiásticos más ultrareaccionarios. Se trata de confrontar como irreconciliables las posiciones del Papa emérito y de Francisco. Los dos papas, una película que se acaba de estrenar, da una explicación, parece que documentada, diferente: Ratzinger decide retirarse porque ve la necesidad del cambio. Pero ni sus fuerzas físicas ni sus posiciones ideológicas conservadoras corresponden al impulso que se necesita para resetear la maquinaria eclesial. La resistencia y batalla frontal contra Francisco confirmarían esa explicación de la estratégica retirada. Si esa fue la razón, no deberían instrumentalizar al Papa emérito, con 92 años. Cabría entender así la desautorización que hizo su secretario, el arzobispo Georg Gänswein, para utilizar el nombre de Ratzinger en el libro.

Las finanzas vaticanas, el cambio de posición —el abandono del silencio y la impunidad— sobre los abusos a menores por eclesiásticos, el respeto, o la no condena, a los homosexuales o el intento de poner fin a la marginación de los divorciados en la Iglesia son algunos ejemplos que encontraron la frontal oposición de sectores de poder eclesiástico y de posiciones reaccionarias.

Esta polémica en realidad pudiera ser una campaña de lanzamiento de candidatura por parte del cardenal Robert Sarah, como líder de los sectores más ‘antifrancisco’ para el cónclave que haya de elegir al sucesor del actual Papa. Hay vaticanistas que sostienen que si se celebrase ahora mismo una elección de Papa, la corriente triunfante sería en línea absolutamente opuesta a Francisco.

El actor
El cardenal Robert Sarah (Guinea, 1945) fue nombrado arzobispo de Conakry por Juan Pablo II y elevado a cardenal por Benedicto XVII. Estuvo entre los papables en el último cónclave. Francisco lo situó en la prefectura del Culto Divino para compensar/acallar a la oposición interna. Este cardenal califica el islamismo de fanático y fundamentalista, ve en la homosexualidad y el aborto la decadencia de Occidente: son lo que fueron el nazismo, el fascismo y el comunismo, según él. Habla del relativismo moral para defender como valores inamovibles las normas tradicionales de la moral católica. O llega a proponer que se prohíba la entrada de fotógrafos en las iglesias. Algún vaticanista lo ve instrumentalizado por los tradicionalistas del Vaticano y por "los arietes de la ultraderecha mundial, como Steve Bannon, exasesor de Donald Trump".

Probablemente sea acertado decir que el mundo se complicó el día que descubrimos que no solo había dos presidentes de la Generalitat, sino también dos reyes y dos papas. El diagnóstico, que además de humorístico parece certero, es de Màrius Carol el pasado miércoles en La Vanguardia. El problema en este caso aparece cuando lo que se entendió como una única cabeza visible, eso nos decían a los niños católicos del Papa, se visualiza en dos caras y sobre todo en dos cabezas que pueden opinar de forma diferente. La dualidad papal funcionó hasta ahora por la retirada silenciosa de Ratzinger. Pero, señor director, el magma reaccionario pretende lanzarlo contra Francisco.
De usted,s.s.s.

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