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A por los mapas

La amenaza bélica aparece como real en 2022

SEÑOR DIRECTOR:

Hubo un tiempo en el que los periódicos abrían sus páginas con las noticias internacionales. Ya no es norma, salvo en algunos grandes medios de referencia nacional o internacional. Podríamos comentar igualmente la importancia que se daba a los corresponsales propios en el extranjero. El peso o el prestigio de estas corresponsalías representaban calidad y credibilidad para los medios. Galicia aportó nombres importantes a la nómina de los corresponsales españoles por el mundo.

MXEstas referencias las hago por el calendario electoral en varios países: hay un buen gráfico en EOM (El Orden Mundial). Y sobre todo, por las amenazas de conflicto, por no emplear la palabra guerra como riesgo real, que pueden traducirse en asuntos del máximo interés para todos en cualquier parte del mundo. Foreign Policy, pronto desapareció la versión impresa en español, analiza diez conflictos para 2022. Le diría que vuelve el protagonismo de la información internacional y con ella la necesidad de mirar los mapas. International Crisis Group ofrece en español interesantes mapas interactivos de estos conflictos.

Latinoamérica en rojo


Empecemos por las elecciones y antes por las de vecindad. Las presidenciales francesas, que pudieran llevarse por delante, todavía más, al Partido Socialista, con Anne Hidalgo, la alcaldesa parisina de origen español, como candidata. Las divisiones en la derecha francesa y los radicalismos son otros factores de atención. Las legislativas de Portugal que son un test para la continuidad del socialista António Costa, después del experimento y experiencia de la "geringonça". Las elecciones del 8 de noviembre en EE.UU., importantes para la presidencia de Biden, que no alcanza el aprobado desde hace meses, y que pueden suponer la pérdida de la mayoría para los demócratas. Hay dos importantes citas en América Latina que podrían ampliar el predominio rojo, o rosa que dicen otros, en el mapa de los gobiernos latinoamericanos. Brasil, con el regreso de Luiz Inácio Lula da Silva, libre de todas las acusaciones de corrupción, frente al populista y polémico Bolsonaro, al que la mala gestión de la pandemia y de la política económica le sitúan de antemano como perdedor. Y las elecciones en Colombia, con el candidato izquierdista Gustavo Petro, exguerrillero. Y está la atención que va a pedir Chile, con la llegada al poder de la izquierda con Gabriel Boric, después de un triunfo amplio. No cabe, parece, ni la referencia a la experiencia de Allende ni a las derivas populistas y bolivarianas que marcaron y marcan a otros países latinoamericanos. Pero, inevitablemente, Salvador Allende, interrumpido violentamente, se hace presente cuando un presidente progresista, de una convergencia de izquierdas, sube al poder. Permítame usted una cita de "Missing", una película de Costa-Gavras. Relata el drama y el choque con la realidad -la hipocresía cómplice de los "suyos"- de un padre (Jack Lemmon) en busca de su hijo, un joven periodista norteamericano desparecido en el Chile del golpe de Pinochet. Este cine político de calidad es siempre un buen antídoto frente a todas las formas de dictadura y represión.

Es cierto que la política exterior estadounidense abandonó con el fin de la guerra fría la práctica de la influencia por la fuerza para cambiar gobiernos. Tampoco cosa diferente a la intromisión en la política interna de otros países que practicaba el bloque del socialismo real.

Amenazas


La necesidad de recurrir a los mapas, que le decía, va a ser una realidad a lo largo de 2022, tanto para situar países como para entender, con los mapas delante, los conflictos. El mapa será, sospecho, una herramienta informativa imprescindible este año. Incluso será útil para entender los graves desencuentros entre Marruecos y Argelia.

Con la mirada en la perspectiva de potenciales conflictos de riesgo, no nos asomamos al temor apocalíptico de Michel Houellebecq, tanto para Francia como para Occidente. Tampoco se vislumbra optimismo, si atendiésemos a la perspectiva de nuestro entorno inmediato, con la pandemia descontrolada, la inflación disparada, la previsión de subida de tipos de interés, la recuperación económica ralentizada o paralizada, o con problemas en los suministros como los que afectan a la industria automovilística.

De Michel Houellebecq, por cierto, se puso a la venta el viernes "Anéanir", una nueva novela política y de anticipación: la Francia que dejará el segundo mandato de Macron. Lo da ya por ganador. El escritor se sumó, con más carga todavía, a la tribuna pública sobre "la destrucción de Francia" y el riesgo de guerra civil que un grupo de militares francés dirigió a Macron en el pasado mes de abril.

Regreso a los mapas. No creo, y hablo en primera persona, que muchos -periodistas o lectores generales de prensa- seamos capaces de ubicar con exactitud Kazajistán, por ejemplo, de actualidad estos días iniciales del año. Es una muestra de la inestabilidad que domina en las exrepúblicas soviéticas del centro de Asia. Las tropas rusas ya están allí, a petición de la oligarquía familiar que ocupa el mando en el país.

Tampoco me atrevería a decir que fuésemos capaces de colocar a Ucrania en un mapa, con sus países y mares fronterizos. Es una visión fundamental para entender la tensión internacional que existe sobre esta exrepública soviética y para ver la importancia que representa para la Rusia de Putin que, como alguien ha dicho, no está dispuesta a renunciar al patio trasero de la ex Unión Soviética. Y frente a esta posición, o al tiempo, hay una pregunta que aunque la encontremos escasamente formulada y menos todavía con respuesta, parece lógica: ¿Hasta dónde tiene que llegar el área de expansión de la Otan?

"En Ucrania, en Irán y en el mar de Taiwán, la posibilidad de una guerra, como diría Michel Houellebecq, amenaza el año 2022" escribía el pasado jueves el veterano editorialista de Le Monde Alain Frachon, con una larga carrera de corresponsal en puntos claves. Ocupó, como usted recordará, durante un tiempo la dirección editorial del periódico francés de referencia internacional.

Este pasado viernes se reunían telemáticamente los ministros de Defensa de la Otan con el objetivo de establecer una posición común ante el encuentro el lunes entre Moscú y Washington con Ucrania como asunto. Las declaraciones que siguieron a la reunión por parte del secretario general no reducen las alertas. Pocos días antes, Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, vinculaba la seguridad de la Unión Europea con la seguridad de Ucrania. El periódico francés, y me despido con esta cita, titulaba la información sobre la reunión del pasado viernes como "la inquietud de Europa frente a Putin".

De usted, s.s.s.

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