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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

El retorno de los beneficios

Los sólidos resultados de grandes empresas gallegas en 2015 adelantan el final de la crisis

LA ECONOMÍA real viene a ser aquella que dictan las empresas productivas, las que generan valor, así como sus resultados anuales. Recurriendo a la metáfora, es la economía de toda la vida, lejos del andamiaje especulativo que se creó en los años previos al inicio de la crisis. Menos artificios financieros de unos mercados abonados a la complejidad, menos ladrillo de ocasión, y más contabilidad de costes y más gestión, se podría resumir. Las empresas, las productivas, generen empleo o lo destruyan en un momento determinado, son un tesoro. Y en Galicia más. Para conocer el punto exacto de salida de la crisis en el que nos encontramos resulta imprescindible esa mirada a la economía real, a las empresas y a sus resultados, más allá del análisis de cualquier dato macroeconómico, por definición coyuntural y de lectura, a veces, demasiado oportunista.

Nada mejor para entrar en materia que un trabajo del Consorcio Zona Franca de Vigo, que ha presentado esta semana una nueva entrega del Informe Ardán, que analiza los resultados de unas 17.000 sociedades no financieras gallegas. En síntesis, el estudio viene a poner fin a años de pesimismo. Por término medio, las empresas analizadas presentan un crecimiento en sus ingresos de explotación (1,20%), en el valor añadido bruto generado (2,35%) y en el beneficio neto del ejercicio (14,28%). La rentabilidad económica media en 2014 se situó en torno al 2,15%, lo que supone una mejora de medio punto porcentual respecto a los valores registrados en 2013, aunque todavía muy lejos de valores precrisis.

Llaman la atención los autores del análisis sobre el papel desempeñado por las medianas y grandes empresas, motores sectoriales, volcadas en el exterior, que son las que antes han salido de la crisis y antes han vuelto a crear empleo. Y todo ello como resultado de un análisis presentado ahora, pero con datos de 2014, que nos quedan ya un poco lejos. ¿Y cuál ha sido el comportamiento de la empresa gallega un año después, en 2015? ¿Y cómo se ha comportado ese motor que son las grandes compañías?

Partiendo de la premisa de que el silencio siempre suele ser rentable para el empresario gallego, es necesario tirar del Registro Mercantil para conocer el punto exacto en el que se encuentran grandes grupos empresariales gallegos. Algunos botones nos muestran que lo adelantado por el Informe Ardán se viene a confirmar en 2015.

Sorprenden, y mucho, los resultados obtenidos por grupos como Tojeiro (Gadisa, Forestal del Atlántico, Unemsa, hasta sumar una treintena de filiales), que al cierre de 2015 logró beneficios récord, duplicando sus resultados. A la vez, logra contener su endeudamiento. En un año, el beneficio neto del Grupo Tojeiro se ha elevado en nada menos que un 89,2%, alcanzando los 63,4 millones de euros, frente a los 33,5 millones que había firmado en 2014. Otro ejemplo. Finsa, la primera maderera española con base en Santiago, también duplicó el año pasado su beneficio de explotación consolidado, hasta situarse en 80,5 millones de euros, frente a los 39,2 que había obtenido en 2014. Con unas ventas de 817 millones y un alza del 5% sobre el 2014, el grupo familiar firmó un ebitda, es decir, el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, que se disparó hasta los 109,4 millones, con un incremento del 30%. 

¿Son casos aislados los de Tojeiro y Finsa? No hace falta sumergirse en el universo Inditex y sus excesos para ver más casos que son referencia. Y sin salir de Galicia. Por ejemplo, Corporación Hijos de Rivera, que aglutina a Estrella Galicia y otra veintena de filiales, presenta una cifra de negocio consolidada en 2015 de 362 millones, frente a los 296 millones de un año antes, con un beneficio neto de 41,4 millones (31,6 millones en 2014). La polémica Audasa, gestora de la AP-9, logró en 2015 su mejor resultado en cuatro años, con un beneficio de 45 millones, un 56% más, aunque en este caso a costa de seguir reduciendo plantilla. El grupo constructor ourensano Copasa, en términos consolidados con todas sus filiales, generó un ebitda de 53,4 millones, frente a los 42,4 millones del ejercicio anterior, un crecimiento del 25,6%. 

Tojeiro, Finsa, Audasa, Inditex, Copasa, Hijos de Rivera... Son ejemplos, casos que son referencia, y marcan y mejoran una tendencia certificada en 2014 para el general de las empresas gallegas, como adelanta el informe de la Zona Franca. Los beneficios, con crecimientos de dos dígitos, vuelven en 2015 a algunos de los grandes grupos gallegos, en un camino de difícil vuelta atrás que certifica el final del túnel de la crisis para la economía real. La de siempre.

La soledad del ganadero a un año del pacto

SI hay un sector de la economía gallega especialmente sensible a todo lo que son decisiones políticas, ese es el lácteo, sobre todo tras el fin de las cuotas. Por eso, ha sido quizá determinante en el devenir reciente del campo gallego la interinidad en Madrid tras las elecciones de diciembre, que promete alargarse todavía más. No se puede decir categóricamente que el Gobierno se haya puesto de perfil ante los problemas del sector, pero en nada ayuda a resolver una crisis de calado lo que pueda aportar un ministerio cuya inquilina está en funciones desde hace medio año y que es imprescindible interlocutor con Bruselas. La incercia no lo arregla todo, y el lácteo es un ejemplo.

En mes y medio se cumplirá el primer y triste aniversario de un acuerdo que prometía lo justo, firmado con solemnidad entre industrias, distribución, cooperativas y algunos sindicatos, pero que en nada se convirtió en pasto de la indiferencia entre buenas palabras y pocos hechos. La leche de marca blanca superó los sesenta céntimos de media en el súper tras los pactos firmados en septiembre del año pasado. Hoy, grupos como Alcampo, Carrefour y Lidl llevan al límite lo acordado entre promesas y colocan el litro de leche muy por debajo de ese umbral. La diferencia de precios en los lineales se va hasta los 46 céntimos, según los datos del colectivo de consumidores Facua.

Son tantos los deberes por hacer como los puntos de aquel pacto firmado. Y también tienen mucho que ver con las organizaciones de productores, del lado del ganadero, que en nada han quedado y que en su día se presentaron como una herramienta que, por la unión, daría la fuerza. Una lástima.

Francisco Conde, conselleiro de Economía
Un conselleiro con la mirada en Rozas, pero atento a Alcoa

ANDA estos días el conselleiro de Economía con un ojo puesto en Rozas, a buen seguro atento al plan de seguimiento de la adjudicación del proyecto de los drones a Indra e Inaer, pero su mirada se desvía por momentos a San Cibrao. Y no es precisamente el rosario de amagos de Alcoa lo que parece preocuparle más. Su posición se circunscribe a lo que define como "acompañamiento necesario" para la estrategia de futuro de la multinacional. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que Francisco Conde piensa más en las fábricas, en los procesos y en los empleos que en sus propietarios. Por eso todo apunta a que considera clave la próxima subasta de interrumpibilidad de bloques de megavatios, sin fecha, lo que garantizaría al menos otro año de paz en San Cibrao y A Coruña, sea quien sea el propietario de las fábricas. Alcoa habrá recibido el mensaje, pero sigue instalada en ese limbo de incógnitas que hasta ahora tanto le funcionó.

Santiago Lago Peñas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidade de Vigo
Un catedrático que se embarca en mil y un proyectos en Galicia

DIFÍCIL seguirle el ritmo a este catedrático de Economía Aplicada de la Universidade de Vigo, que también rompe el molde por su juventud. Santiago Lago Peñas pone la salsa en muchos guisos. Dirige, junto al también catedrático Fernando González Laxe, el Foro Económico de Galicia, un laboratorio de ideas que se consolida a golpe de análisis. También está al frente de la Red Localis, un grupo de trabajo sobre el municipalismo gallego, y del proyecto GEN, de investigación desde la propia universidad. La Asociación Gallega de la Empresa Familiar, el proyecto Ardán, de la Zona Franca de Vigo, y hasta el germen de la que será la primera quiniela gallega son otras de las paradas del periplo intelectual de este catedrático. Lago ve luces en la economía gallega, pero siempre encuentra alguna sombra que ayuda a interpretar la realidad. Y es de agradecer.

El retorno de los beneficios
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