miércoles. 01.12.2021 |
El tiempo
miércoles. 01.12.2021
El tiempo

Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

El volcán de A Mariña

La crisis de Alcoa vuelve una y otra vez sobre sus pasos, y todas las puertas parecen cerradas
Un trabajador de Alcoa. ELISEO TRIGO
Un trabajador de Alcoa. ELISEO TRIGO

LA ÚLTIMA reforma del sistema de financiación autónomica en este país data de 2009. El modelo debería renovarse cada cinco años y aún estamos en ello. Por el contrario, modificar la reforma laboral de 2012 resulta una herejía. Entre tantas voces que ahora se escuchan, gritos más bien, entre los socios de Gobierno, permanecen en silencio los grandes derrotados de aquella reforma del PP. Son los sindicatos, que reclaman en la negociación la vuelta a la prevalencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa como algo irrenunciable. Aquella batalla de la reforma laboral perdida para los sindicatos auguraba el inicio de años de declive, el camino directo a la irrelevancia. Sin embargo, nada parece seguir ese guión. Al menos, en Galicia.

Fue una denuncia sindical la que paró el Ere en San Cibrao y obligó a mantener encendidas las cubas electrolíticas, una ofensiva que esta misma semana el Tribunal Supremo acaba de dar por válida tumbando el recurso de Alcoa, declarando nulo el Ere y dando la razón de nuevo a los trabajadores. ¿Es único el caso de Alcoa en San Cibrao? ¿Solo ganan los sindicatos la partida sobre el tablero de los jueces de lo Social? Ni mucho menos. Fue otro sindicato quien llevó a la Audiencia Nacional la presunta estafa en la venta de las plantas de Alcoa en A Coruña y Avilés. En otra batalla bien distinta, la de la continuidad de Ence en la Ría de Pontevedra, fue un sindicato quien primero propuso la adscripción de los terrenos de la pastera a la Autoridad Portuaia de Marín-Ría de Pontevedra para salvar la fábrica. La Xunta compró rápido la idea. Utilidad demostrada con casos prácticos. Con poco margen de error, se podría asegurar que en estas crisis tan distintas los sindicatos han hecho su parte, por decirlo de algún modo.

Sin embargo, en determinados momentos, cuando los problemas se vuelven circulares, es decir, avanzan y avanzan hasta llegar al mismo lugar una y otra vez, es cuando los sindicatos nada pueden hacer. El nuevo varapalo a Alcoa en el Supremo ha dibujado un tránsito que nos devuelve a otros episodios del conflicto, cuando se pronunció el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Incluso antes. Ese recorrido circular se constata en las reacciones de los protagonistas. Alcoa ha vuelto a reiterar que nada cambia y que la planta sigue siendo inviable. Más de lo mismo. El Gobierno, con Reyes Maroto al frente, asegura que esta vez sí o sí, la multinacional tiene que vender. Mismo mensaje. La Xunta pide que se sienten otra vez las partes y los sindicatos claman de nuevo por la intervención de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, el Estado. Todo vuelve al mismo lugar excepto Alcoa y sus circunstancias. Porque esta vez, la planta de la compañía norteamericana está en una auténtica prisión. No puede parar las cubas; es decir, sigue produciendo y mantiene los empleos, pero no puede sacar la producción por la huelga que hay en sus puertas. Mientras todo esto sucede, sigue consumiendo energía, asunto crítico, sin que pueda dejar de almacenar toneladas de aluminio en Cervo ni generar negocio para el grupo. Es lo más parecido al colapso. Ese puede ser quizá el fórceps que provoque el parto y al final acceda a la venta. Lo haría entonces desde una posición débil, lo que además facilitaría la operación.

Sin embargo, también nuevas circunstancias rodean esta crisis. Son exógenas. El precio del aluminio está en máximos que no se recuerdan desde hace trece años, pero también el precio de la energía bate récords cada semana. Por tanto, los márgenes se estrechan.

Esta situación tan crítica en cuanto al coste del megavatio también lo es para los compradores de Alcoa. Evidencia cruel. Lo que valía a principos de año, cuando comenzó el proceso de concurrencia competitiva para la venta de la planta, ya no encaja ahora. Algunos de los candidatos que presentaron ofertas, caso de Sidenor, están parando sus plantas y sus directivos anticipan un año muy duro. ¿Qué sentido tiene para ellos a estas alturas seguir con la operación de San Cibrao? ¿Y para otros? Existe una llave que abre la puerta. Y está en el Ministerio de Industria y en la energía barata. Solo así se desatascará el problema. La cuestión es que el volcán de A Mariña, con todo Lugo como zona de exclusión, vuelve una y otra vez sobre sus pasos, y la colada del conflicto gana en altura sin que se atisbe el final de la erupción.

Emilio Bruquetas | Las bazas de Reganosa ante la crisis del gas
EL negocio del gas licuado, el que viaja por barco y llega a las regasificadoras en España, está muy regulado, y la actividad de estas plantas depende de Enagás. Como gestor técnico, la principal función de Enagás es garantizar la continuidad y seguridad del suministro de gas natural y la correcta coordinación entre los puntos de acceso. De ahí que compañías como Reganosa, con Emilio Bruquetas al frente, están a lo que les digan, por resumirlo. Sin embargo, la crisis que se ha desatado en torno al gasoducto del Magreb por la posición de Argelia ante la renovación del contrato hace que se abra una ventana de oportunidad para la compañía de Mugardos. Regasificadoras para qué os quiero, barruntará alguien.

Arturo Dopico | Un ejecutivo gallego que triunfa en Portugal
TRAS la venta de R a Euskaltel permaneció en un prudente segundo plano, pero reapareció en Portugal. Y lo hizo con parte del equipo que le había acompañado en la cablera gallega en su primera etapa. Es Arturo Dopico, que se integró en MásMóvil unos meses antes de que esta compañía se hicierae con Euskaltel mediante una opa. ¿Retorno a Galicia? Al margen del teletrabajo que practica con parte de su equipo desde aquí, de momento Dopico cuenta por victoras su aventura lusa. Y es que MasMóvil redobla su expansión en la Península Ibérica después de que su filial Nowo, capitaneada por el antiguo CEO de R, se adjudicase lotes por valor de 70 millones en la última subasta de 4G y 5G en Portugal.

El volcán de A Mariña