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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Cajas: crimen sin castigo

EL SISTEMA judicial español se enfrenta a un nuevo colapso. En este caso, mental. Y, en gran medida, la crisis financiera y sus consecuencias contribuyen a explicarlo. Se trata de sentencias en apariencia ejemplares, por ser prácticamente las primeras tras el fiasco de las cajas de ahorros, que conllevan incluso penas de cárcel, pero que se quedan un paso por detrás, al límite que representa esa barrera de los dos años de prisión, lo que hace que el condenado, si no tiene antecedentes penales, evite por lo general pisar la trena. Devuelva usted el dinero del que se apropió indebidamente, sométase al oprobio público (otro más) de una condena, eso sí, sin pena efectiva de cárcel, pague las costas de este lío y listo. A correr.

Es natural, ante este tipo de casos, que la indignación supere al aplauso como reacción social tras decisiones judiciales así. Y es hasta cierto punto lógico que se llegue a hablar de "burla". Sobre todo, si tenemos en cuenta los personajes de esta historia y su hoja de servicios, partícipes de la quiebra de dos, no una, entidades financieras, como acredita la sentencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. El debate se encience un poco más y el cabreo deja paso a la indignación al comprobar que los ahora condenados ya eran multimillonarios y lo seguirán siendo, porque sus abultadísimos planes de pensiones no se tocan, y tampoco las cláusulas de los contratos, pluses e indenmizaciones pactadas con anterioridad al hecho delictivo juzgado; es decir, a las revisiones y mejoras realizadas antes del fiasco de Novacaixagalicia, denunciado por la Fiscalía Anticorrupción.

En la antología de las bancarrotas patrias quedarán grabados para siempre sus nombres, un catálogo de los horrores que en el caso de Galicia conllevó uno de los mayores fiascos económicos, por no decir el primero, de toda su historia reciente. El octogenario Julio Fernández Gayoso, director general de Caixanova desde nada menos que 1965 y presidente de la caja fusionada, siempre cuidó las formas frente a sus enemigos del norte, y cultivó un encanto y cercanía que no le impidieron abrir la caja de los truenos de esos contratos ahora fraudulentos, siendo el cooperador necesario de una trama urdida, así lo califica la sentencia, ante el precipio al que se asomaba la caja fusionada. Tras él, sus cachorros, los beneficiarios de las mejoras por los que ahora son condenados por apropiación indebida y administración desleal. El fiel José Luis Pego, que llegó, para perplejidad de propios y extraños, a director general de Caixanova, cuando sus dotes de liderazgo ni se le suponían.

Los exdirectivos de Novacaixagalicia logran su gran objetivo, evitar pena efectiva de cárcel

Gregorio, Goyo, Gorriarán era, supuestamente, el más pillo de esta historia de pillos. Responsable de la división inmobiliaria y guardián de los secretos de infinidad de fiascos del ladrillo, formaba un tándem muy equilibrado con otro incondicional de primera hora de Fernández Gayoso como era Óscar Rodríguez Estrada, hombre puente con el norte en la fusión después de haber llegado a lo más alto desde un sindicato amarillo y dúctil, como era CSICA en Caixanova. Sale indemne de este envite el abogado Javier García de Paredes, sobrino del histórico Víctor Moro, y que en su día ocupó la diestra de José Luis Méndez en Caixa Galicia, entidad que la sentencia da por probado que llegó a la fusión con un agujero de más de 2.000 millones. Está por ver ahora si García de Paredes cumple con lo que ofreció en su día para salir del trance, que pasaba por devolver su tajada: 5,6 millones.

Si a las indemnizaciones, que la sentencia considera blindajes al uso pactados a espaldas de unos consejos de cartón piedra y de un Banco de España desaparecido en combate, sumamos complementos, retribuciones variables e intereses, los Pego, Gorriarán y Rodríguez Estrada de turno tendrán que devolver al Estado unos 14 millones de euros. Es de suponer que recurrirán al Supremo, como lo harán también quienes pedían tres años de prisión para ellos (al margen de la Fiscalía, NCG Banco, hoy Abanca) como quien solicitaba cuatro, la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae).De los fondos de pensiones de unas cajas inviables ya ni hablamos. Pego (10,8 millones acumulados, que cobrará cuando peine 65 años), Gorriarán (otros 9,2 millones) y Rodríguez Estrada (8,1) tienen arreglado el futuro de varias de sus generaciones venideras.

La agonía judicial de las cajas no acabó. La temeridad, hasta la quiebra, con la que tomaron decisiones sus directivos (también José Luis Méndez, el más audaz y ausente de todos) se volverá a sentar en el banquillo. Y esta vez será para determinar hasta qué punto los riesgos asumidos fueron simple osadía. Y lo que nos han costado a todos.


Amancio Ortega y los gallegos de Forbes


Si ves que vas a perder el autobús,que sea corriendo. La autoría de la metáfora del esfuerzo constante, en este caso aplicada al mundo empresarial, no es de Amancio Ortega, sino de alguien que durante años fue su socio, y también sobresale en la lista de Forbes. Es otro gallego ilustre, Luis Fernández Somoza, lucense de la parroquia de San Pedro de Calde que ahora recibe homenajes y reconocimientos. El expresidente de Transportes Azkar, hoy embarcado en Inversiones Subel, conoce muy bien a Ortega, y ha compartido mil secretos con el fundador de Zara.Y envuelto en laureles llega para Ortega otro premio, a buen seguro no buscado. Forbes, el vademecum del dinero, corona al creador del universo Inditex como primera fortuna del mundo, por encima de Bill Gates (Microsoft).

Es la evolución en Bolsa de uno y otro gigante, controlados accionarialmente por ambos magnates, lo que permite este particular juego de tronos. Amancio Ortega es, para Forbes, la primera fortuna del mundo con casi 72.000 millones de euros de patrimonio, a escasa distancia sobre Gates. Y, más allá de Ortega, son otros los gallegos que, como Fernández Somoza, han ocupado puestos de relumbrón en la lista del dinero. Está Manuel Jove, también parte de la familia Freire, fundadora de Megasa, e incluso la discretísima Isabel Castelo, gallega afincada en Madrid que controla la aseguradora Ocaso. Todos ellos están entre las cien primeras fortunas españolas.

Ahora, tras la donación de 17 millones al Sergas por parte de la Fundación Amancio Ortega para equipos de detección del cáncer de mama, solo queda esperar más gestos.


VALERIANO MARTÍNEZ. Unos presupuestos expansivos, pero también aburridos


Habla de unos presupuestos hasta cierto punto aburridos, previsibles, frente a aquellos que se quedan en los números gordos (el gasto no financiero crece un 4,3%, inédito desde el comienzo de la crisis), y aluden a unas cuentas expansivas. Siendo todo cierto, no lo es menos que, año tras año, los presupuestos gallegos tienen mucho de predecible. Lo sabe bien Valeriano Martínez, el conselleiro de Facenda. Y es que seis de cada diez euros de gasto se acaban destinando, de forma perenne, a Sanidad y Educación. Competencias transferidas obligan. Eso condiciona, y mucho, el margen de un gobierno autonómico. El próximo año, siendo electoral, presenta algunas incógnitas que también apuntan las cuentas gallegas. Y es que la previsión es que Galicia crezca menos que España, un 2,5%, frente a un 3% de la media nacional de PIB. Otro tanto sucede con las inversiones, la demanda interna y el sector exterior. Ojo al 2016.


J.M. FERNÁNDEZ DE SOUSA. Estados Unidos, el gran objetivo de Zeltia y el Yondelis


Es un impenitente, en el mejor de los sentidos, en esto de los negocios y eso se acaba notando. José María Fernández de Sousa-Faro, presidente de Zeltia, ha logrado que el antitumoral Yondelis, que se comercializa en Europa desde 2007, llegue a Estados Unidos. Lo acaba de aprobar la Agencia Americana de Alimentos y Medicamentos, con lo que el salto para la biotecnológica puede ser de gigante. Fernández de Sousa-Faro nunca ha ocultado que el americano es el mercado de referencia. Para ello diseña y ejecuta un plan muy calculado que persigue que el grupo cotice también en Wall Street, previa fusión inversa de Zeltia y Pharmamar, por la que la filial engulle a la matriz. Ahora se entienden los recientes movimientos corporativos, que se apuntalarán con el desembarco comercial del Yondelis. Todo un éxito para un grupo alejado ya de Galicia.

*Artículo publicado el sábado 24 de octubre de 2015 en la edición impresa

Cajas: crimen sin castigo
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