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El primer libro amarillo

Jane BowlesEN MAYO de 1981, Anagrama inauguró la colección Panorama de Narrativas, dedicada a la literatura extranjera, con su característico color amarillo en la cubierta. La escritora elegida para el primer número fue Jane Bowles (1917- 1973), autora de Dos damas muy serias, en una traducción de Lali Gubern. El libro incluyó un prólogo de su amigo Truman Capote, con quien compartió hotel en París durante el invierno de 1951. Por una casualidad, como ocurre tantas veces, hace dos semanas acabó en mis manos un ejemplar original del libro que abría la colección amarilla. Lo compré por un euro en un Todo a Cien. Me sentí el tipo más afortunado del mundo. Incluso me consideré, por un momento, un as de las finanzas.

Abrí la novela al azar y caí, como se cae por unas escaleras, en un párrafo en el que la señorita Goering, una de las protagonistas, abandonaba una fiesta con un tal Arnold, al que acababa de conocer. El joven le proponía pasar la noche en su casa. "Probablemente así lo haré, por mucho que vaya en contra de mi código personal, pero, después de todo, jamás he tenido ocasión de seguirlo, aunque lo juzgue todo a través de él", replicó ella. Me resultó simpática al instante.

"Jorge Herralde manifestó que se quedó ‘deslumbrado por la riqueza de los diálogos’ cuando leyó a Bowles por primera vez. ‘Me gustó mucho el humor extravagante y chiflado que tiene’, y no dudó en abrir la nueva colección con ella"

Días después, cuando empecé a leer el libro desde el principio, no dejé de encontrarme diálogos así. Capote, en el prólogo, ya advierte sobre ellos, y Francine du Plessing Gray, en la introducción, destacaba que el diálogo ágil y febril de Bowles posee una mezcla de "integridad infantil, candor surrealista y ágil precisión". Años atrás, Jorge Herralde manifestó, a preguntas de Paula Corroto, que también él se quedó "deslumbrado por la riqueza de los diálogos" cuando leyó a Bowles por primera vez. "Me gustó mucho el humor extravagante y chiflado que tiene", y no dudó en abrir la nueva colección con ella. "Creo que es un clásico perenne que casa muy bien con las chicas malas del catálogo".

Jane Bowles tenía solo 21 años cuando empezó a escribir Dos damas muy serias. En su vida todo ocurrió pronto. A los 14 años se rompió una pierna al caerse de un caballo. Para acabar con los fuertes dolores, le cortaron un tendón, lo que la obligó a andar con una pierna rígida toda su vida. No mucho después, en un viaje en barco de Europa a América, mientras leía Viaje al fin de la noche, se le acercó un desconocido. "Veo que lee a Celine", le dijo. "Es uno de los mejores escritores del mundo", dijo ella. "Celine soy yo", le confesó el desconocido. Cuando desembarcó en Nueva York, ya había decidido ser escritora. En los años 30 conoció a Paul Bowles en un club de marihuana. Por entonces a él solo le interesaba la música. Se casaron en 1938. En 1940 discutieron agriamente y él la golpeó. A partir de entonces se acabaron las relaciones sexuales entre ellos. No importó demasiado, porque a ella le atraían las mujeres y a Paul, los hombres. A partir de 1947 residieron en el extranjero, sobre todo en Tánger.

En 1957, Jane sufrió un derrame cerebral que le impidió leer y escribir más. Dos damas muy serias fue su única novela. Intentó escribir otras. Su obra, adelantada a su tiempo, ahondaba en la libertad de la mujer y se completó con una obra de teatro y unos cuantos relatos. En 1964, el editor Peter Owen, que al año siguiente publicaría la novela en Inglaterra, le pidió un comentario crítico a Truman Capote sobre sobre el libro. "Mi única queja contra la señora Bowles es que publique con tan poca frecuencia. Preferiría muchas más cantidades de su extraño ingenio, de su espinosa perspicacia", le hizo saber por carta Capote. Paul Bowles, cuando hacía ya algunos años que Jane había muerto, lamentaba también que escribiese muy lentamente. "A veces le tomaba una semana escribir una página. Esta exagerada lentitud me pareció una terrible pérdida de tiempo, pero mencionárselo podía hacer que dejara de escribir por completo durante semanas". La vida se toma siempre extraños plazos, aunque lo importante es que aquella única novela, amarilla por fuera y por dentro, es mía para siempre.

El primer libro amarillo
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