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Esto lo escribe un niño

JULES VERNE no se volvió Jules Verne hasta que, cuando era un escritor desconocido y mediocre, encontró a un editor que obró un milagro con él, a base de reescribirlo y tratarlo con crueldad. El manuscrito de Voyage dans les airs había sido rechazado varias veces cuando un día cayó en las manos de Pierre Hetzel. Este estaba en proceso de reinvención. Había sido editor y amigo de Balzac, George Sand y Proudhon, pero su participación en la Revolución de 1848 lo abocó al exilio tras el golpe de Estado de Louis-Napoleón Bonaparte. Regresó a Francia en la amnistía de 1959, y al poco retomó la actividad editorial. En ese contexto conoció el manuscrito de Verne, que corrigió a fondo, y publicó con el título de Cinco semanas en globo. Entonces, Verne era autor insignificante, sin oficio, que no creía en la posibilidad de vivir de la literatura. De hecho, acababa de hacerse agente de cambio. Conocer a Hetzel lo cambió todo. Su relación se convirtió en una de las más célebres entre un autor y su editor.

La correspondencia que mantuvieron a lo largo de 20 años ocupa tres volúmenes, de los que se extrae que en la base de su sintonía estaba la sinceridad, en ocasiones demasiado cruda. Aún no se había publicado Cinco semanas en globo, cuando Verne le hizo llegar a Hetzel el manuscrito de Paris au XXe siècle. Su respuesta pudo haber acabado con la relación. "Es folletinismo barato… No veo nada que elogiar en su trabajo, nada que elogiar con franqueza. Lamento tener que escribirle esto, pero consideraría una catástrofe para su reputación la publicación de este trabajo… Es casi lo que escribiría un niño, un principiante, alguien que va a estrellarse como una mariposa contra un vidrio… Usted se hunde en lo mediocre hasta la cabeza", subraya la carta, fechada en 1863.

Heztel temió a la reacción de Verne ante un repudio sin paliativos. Pero el novelista se sometió y renunció a publicar Paris auXXe siècle. "Nunca volvió sobre el tema, ni siquiera tras la muerte de Pierre Hetzel, y solo en 1989 la novela fue encontrada en una maleta por Jean Verne, bisnieto del escritor, y finalmente publicada", recuerdan Michel Lafon y Benôit Peeters en su ensayo Escribir en colaboración.

Los Viajes extraordinarios de Verne nacerían de una interlocución constante con el editor, que lo empuja a perseverar en la dirección tomada en Cinco semanas en globo, aplicando las técnicas novelescas a los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos, acumulados por la ciencia moderna. Pronto la relación autor-editor se convirtió en un trato padrehijo, pese a que Hetzel es solo 14 años mayor que Verne. Este se volvió un escritor sumiso, que no solo aceptaba las críticas y las correcciones, sino que las reclamaba. "Qué mal me conocería si pensara por un instante que su carta no ha sido bienvenida. Le aseguro que la tendré en cuenta, pues todas sus observaciones son justas". Verne se entregó tanto a su editor, que cuando firmaron un nuevo contrato en 1865, en el que se preveía la publicación de tres libros al año, el escritor quedó despojado de todo porcentaje sobre las ediciones ilustradas, que precisamente serían las que más se venderían. 

Sin embargo, ni siquiera protestó. Siguió agradecido por haber encontrado en Hetzel la oportunidad de vivir de la escritura, pues el editor le pasa una mensualidad de 750 francos, como si fuese un simple empleado. Tuvieron que pasar diez años, a raíz del éxito de La vuelta al mundo en ochenta días, para que Hetzel comenzase a pagarle derechos de autor. El novelista aún se consideraba en deuda. "Pase lo que pase, nada nos separará", le escribía en 1870. Entretanto, siguió soportando las continuas modificaciones de sus manuscritos. Desde Amiens, esperaba con avidez las ‘cóleras de lápiz’ de Hetzel, que de vez en cuando le preguntaba si tenía o no razón al "tratarlo como a un hijo, cruelmente, de tanto querer lo que es mejor para usted".

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