Jueves. 13.12.2018 |
El tiempo
Jueves. 13.12.2018
El tiempo

El ‘otro’ libro

EN LA FUNDACIÓN del Athletic de Bilbao trabaja un tipo llamado Galder Reguera que, antes o después, escribirá un libro sobre literatura y fútbol que nos dejará callados. Él, seguramente, todavía no lo sabe. Pero a veces uno escribe libros sin tener constancia, casi a traición. Según qué cosas, se hacen a espaldas de uno mismo, para no caer en la tentación de dejarlas a medias, por falta de constancia o tiempo. En su compañía, me ratifiqué en mi estúpida teoría de que el fútbol no es para jugar, sino para contar.

Hablamos de un deporte que, cuando acaba, empieza. En realidad, gracias al relato, no acaba nunca. Está siempre sucediendo. Reguera posee la capacidad de saltar de una historia a otra sin caerse al suelo. En cierto sentido, también es futbolista. Su visión de la vida resulta tan puramente narrativa que por ahora escribe sin manos, en el aire. A su manera, el libro ya está acabado. Solo restan algunos detalles insignificantes como ponerse a escribirlo. Formalismos, creo.

En los últimos seis años, Galder ha estado almacenando un material precioso, parecido al petróleo, que, si pudiese le robaría íntegramente, hasta no dejarle nada, solo los calzoncillos. Ese tesoro que acapara se llama Letras y fútbol, unas jornadas que el Athletic organiza cada año.

Es solo una de las varias formas con las que el club bilbaíno le reintegra a sus aficionados todo lo que estos le dan. Estas devoluciones son tan poco habituales en este deporte que resulta muy difícil no marcharse de Bilbao sin reclamar el carné de socio del equipo. Yo le propondría a todo aquel que todavía esté en sus cabales que se haga del Bilbao. Yo, por supuesto, seguiré siendo del Atlético de Madrid. No estoy tan loco como para seguir mis propios consejos. Por esas jornadas ya ha pasado gente como Nick Hornby, Eduardo Galeano, Juan Villoro, Sergi Pàmies, Martínez de Pisón, Enric González, Bill Buford, Ander Izaguirre, David Trueba, Valdano, Atxaga, Martín Caparrós, Eduardo Sacheri, Ray Loriga, Hernán Casciari, Jenn Diaz, Jabois, Carrión…

Eduardo Mendoza me enseñó que un escritor debe aprender a no escribir: la inercia lo hará por ti



Perdonen, pero se me cansan los dedos de usar mayúsculas. En todo caso, para la edición de este año, el Athletic también quiso contar con Iván Repita, Eduardo Mendoza y conmigo. Nos sentaron a una mesa durante un coloquio en el que propusimos varios disparates. Y que la gente, todo hay que decirlo, aplaudió.

En especial el de Mendoza, que reveló un sueño por ahora incumplido: escribir una ópera de fútbol. Había salido a la luz la vieja pregunta de si era o no posible escribir la Gran Novela del Fútbol, y el maestro propuso ir más allá. A lo tonto, Galder acumuló otra piedra preciosa. Pero como en todo lo que tiene que ver con el fútbol, lo más interesante a veces resulta la parte que no tiene demasiado que ver con él. En esos instantes, sin pensar si alguien te escucha, se relatan las mejores historias. Y Galder lleva años escuchándolas.

Por eso digo que conviene permanecer atentos, pues todo ese conocimiento, que pasa delante de sus narices y se le queda grabado, explotará de alguna manera. En tal proceso de enriquecimiento, casi sin advertirlo, todos ganamos.

En mi caso, acudir a Bilbao a defender teorías indefendibles me permitió comer, cenar y desayunar con Eduardo Mendoza. El mundo todavía no se ha vuelto tan loco que no coincidamos en que ese es uno de los privilegios que todavía puede permitirse un escritor, es decir, hablar con otro escritor mucho más importante que él, y de paso aprender algo. En unas pocas horas Mendoza me dio varias lecciones sin querer. Tal vez la más relevante fuese que un escritor debe aprender a no escribir. Existe un momento, en toda carrera, que la inercia escribe por ti.

Te dejas llevar, y al final tienes otra novela. Esa otra novela es un libro de sobra, y por tanto una losa, me dijo. Te persigue continuamente. En la huida, a veces tienes la tentación de escribir otro libro para resarcirte. Y, desgraciadamente, te sale otro libro. En resumen, hay que saber no escribir bien.

El ‘otro’ libro
Comentarios