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Besteiro entre bambalinas

González Formoso, candidato a liderar el PSdeG, volvió a valorar estos días la figura del exsecretario general, con quien estaría trabajando para controlar el partido. Él guarda silencio
Valentín González Formoso y José Ramón Gómez Besteiro, en 2015. AEP
Valentín González Formoso y José Ramón Gómez Besteiro, en 2015. AEP

SI EN CINCO años, tantos como lleva retirado de la vida pública, José Ramón Gómez Besteiro guardó un escrupuloso silencio tanto en lo que compete a su situación judicial como a la política, sería extraño que fuera a reaparecer ahora, por mucho que su amigo Valentín González Formoso, alcalde de As Pontes, presidente de la Diputación coruñesa y candidato a liderar el PSdeG, reitere su valía y la necesidad de recuperar a personas con "talento" como él.

No parece que Besteiro vaya a hablar ahora, a las puertas de las primarias y cuando todo parece indicar que está a punto de deshacerse de la última de las diez imputaciones judiciales que le hicieron dejar la secretaría general del PSdeG en 2016 y renunciar a la candidatura de la Xunta. Eso no significa que el otrora líder de los socialistas gallegos esté al margen del proceso orgánico. Más bien al contrario. Su amistad personal con Formoso y un objetivo político compartido, el de apear a Gonzalo Caballero de la secretaría general y tejer una alternativa a la Xunta para 2024 que podría tener a alguno de ellos dos como protagonistas, hacen que la estrategia de campaña de las primarias esté siendo trazada casi mano a mano por el lucense y el coruñés y sus respectivos entornos.

La presencia en la visita de González Formoso a Lugo el día de San Froilán de personas próximas a Besteiro es una de las últimas señales. Es el caso del diputado autonómico Luis Álvarez, que forma parte de la ejecutiva de Caballero —con quien también estuvo en su visita a Lugo hace unos días— y al que algunos ven como hipotético portavoz parlamentario en el caso de que Gonzalo Caballero pierda las primarias y deba dejar paso en la Cámara gallega. Álvarez es amigo de Besteiro y es habitual verles juntos por la ciudad. También asistió el diputado nacional Javier Cerqueiro, que, tras un tiempo de cierto distanciamento, últimamente parece haber reconstruido su relación con él, y la propia alcaldesa, Lara Méndez.

Aunque de momento Besteiro no ha dado la cara, sus encuentros con compañeros de partido y sus visitas a Ferraz fueron vistas por el entorno de Caballero como un intento de interferir en el proceso orgánico y eso habría dado pie a la explosiva carta que escribió en este periódico en agosto el secretario de organización del PSdeG, José Antonio Quiroga. El número dos de Caballero acusó a Formoso y a Besteiro de maniobras y les afeó su trayectoria política.

CARTA. Las palabras de Quiroga fueron censuradas por compañeros de partido como José Miñones, en lo que algunos vieron una llamada de atención de Pedro Sánchez, ya que a fin de cuentas el exalcalde de Ames es su delegado en Galicia. En todo caso, lo que probablemente buscaba el aparato del PSdeG, conocedor de los movimientos del lucense y el coruñés en Galicia y en Ferraz, era precipitar su salida pública como ‘candidatos’. Formoso esperó unas semanas a oficializar su candidatura, justo para acudir al congreso federal, que se celebra este mes.

Besteiro de momento sigue en la sombra, a la espera de que prospere el recurso que ha presentado contra la solicitud de una prueba pericial que lleva seis años pedida para una de las investigaciones sobre su etapa como presidente de la Diputación de Lugo. Él y el resto de encausados no ven pertinente esa prueba porque los expedientes a los que afecta ya están archivados o enjuiciados. Se desconoce cuál será el desenlace de la causa y si un hipotético cierre de esta llegaría a tiempo para la vuelta a la política del lucense, o incluso si el desarrollo de la campaña de las primarias, de la que todavía quedan muchos días, hará que el político se vea obligado a salir de detrás del telón.

Besteiro, abogado de profesión y padre de dos hijos, cumplirá el mes que viene 54 años. Desde los 32 forjó una carrera política que comenzó en el Concello de Lugo, siguió en la Diputación y llegó a la esfera gallega en 2013, viéndose interrumpida tres años después.

Con las polémicas torres de O Garañón, que se gestaron durante su etapa de edil de urbanismo y siguen en pie, comenzó el vía crucis judicial de un político al que en el partido hay quien sigue viendo un posible candidato a la Xunta, aunque tampoco hay que descartar al propio Miñones, hombre de confianza de Sánchez.

El papel de Tomé y Lara Méndez

LA ALCALDESA de Lugo, Lara Méndez, evidenció esta semana su apuesta por Formoso al recibirle en la ciudad —con Caballero no estuvo la semana pasada— y destacar que su proyecto "suma". La regidora no olvida afrentas del actual secretario general, como el intento de interferir en su lista a las municipales.

LA INCÓGNITA DE VIGO. Ahora muchos ojos están puestos en el presidente de la Diputación, José Tomé, que de momento públicamente se mantiene en la neutralidad. El monfortino llegó a San Marcos con el sambenito de ser el candidato de Caballero, aunque hubiera tenido difícil lograr ese objetivo sin los apoyos del besteirismo.

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