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A Feijóo no le salen las cuentas

NOTICIA. PONTEAREAS no corre el riesgo de convertirse en un municipio de Venezuela. El experto en la cartografía del presunto contagio a Europa de la revolución de Hugo Chávez, Núñez Feijóo, pasó ayer por la cabecera de la comarca de O Condado sin reproducir el anuncio de la plaga bolivariana que pronosticó en Sarria, Guitiriz, Nigrán o Mondoñedo. Como el martes por la noche en Ferrol tampoco hizo ese vaticinio, tal vez sea que el presidente de la Xunta ha abandonado ese mantra, que tenía sus contradicciones, pues por muy debilitado que esté el régimen de Caracas, por la tosquedad de Maduro y la depreciación del barril de petróleo, en Galicia la palabra Venezuela sigue sonando un poco al voluptuoso El Dorado que fue a mediados del siglo pasado.

Quizá toda dependa de las expectativas que tiene el presidente de la Xunta en cada ayuntamiento. En Ponteareas parecen ser tan buenas que Rafael Louzán, el futbolístico barón del PP pontevedrés, invitó a los asistentes a la comida mitin de ayer a influir sobre sus parientes y amigos de Vigo, lo que ilustra la situación de la campaña de la exconselleira Elena Muñoz. El viernes pasado el bastante desolador ambiente de su mitin central recordaba bastante a los de su ahora rival Abel Caballero en las autonómicas de 1997, cuando el socialista se hundió ante el alza del BNG de Beiras.

Feijóo también habló de Vigo en Ponteareas para demonizar los pactos postelectorales y recordar que el PP se quedó en el 2011 «a 1.500 votos» de la mayoría absoluta. Fueron unos poco más, 2.078, aunque para lo que se estila en las campañas, la del presidente de la Xunta fue una exageración leve. El problema para Feijóo está en las otras cuentas, en las de los resultados del domingo, que cada vez les salen menos a los populares, pues mientras se desvanece el sueño de las dificilísimas mayorías absolutas, las previsiones que manejan señalan que en la Galicia urbana sólo estarían en condiciones de gobernar en Ferrol y en Ourense. En la primera sería gracias a que la llave la tendría Ciudadanos y en la segunda, porque la poseería Democracia Ourensana, de manera que no habría condiciones para que se formase una coalición de izquierdas.

Pero las cuentas sobre lo que puede pasar el domingo resultan extremadamente difíciles, no sólo por el tan manoseado elevado volumen de indecisos. Hay un elemento adicional multiplicador de la incertidumbre, que es el de que en prácticamente todas las ciudades aparecen varios partidos moviéndose sobre el filo de la navaja de la barrera electoral del 5% de los votos válidos. Este es el mínimo exigido para entrar en el reparto de concejales.

En su apuesta por la resistencia, el BNG baila en varias ciudades sobre el filo de la navaja de quedarse sin concejales

En los ayuntamientos urbanos gallegos, con entre 25 y 27 concejales, bastaría con sacar algo más del 3% de los votos para obtener un concejal. Pero la Ley Orgánica del Régimen Electoral fija el mínimo legal del 5% para entrar en el reparto. Cuando un partido se queda a las puertas, resulta frecuente que el concejal que no obtiene pase a la fuerza más votada. Fue lo que ocurrió en Santiago en 2011 con Esquerda Unida, que se quedó fuera con un 4% de los sufragios, lo que permitió al PP sumar, por los pelos, el edil de la mayoría absoluta.

En ese incierto territorio es en el que se mueve Ciudadanos que ayer volvió a demostrar que las expectativas electorales que generó su éxito en Andalucía superan sus capacidades. El partido del gran ausente de esta campaña en Galicia, Albert Rivera, presentó ayer en sociedad a sus cabezas de lista. Si espera un poco más, se mete en la jornada de reflexión. Ciudadanos trata de responder al desinfle de sus expectativas en las encuestas, bajón que resulta preocupante para el PP, porque los de Rivera parecían el bastón que le podría salvar en algunas ciudades.

Otra fuerza que baila también sobre la navaja del 5% en varias ciudades es el BNG, que ayer escenificó su achique con su acto central en Santiago en la plaza de Cervantes. No podía ir a la de O Toural como hizo en los últimos años porque allí ha puesto su muy visible sede de campaña Compostela Aberta, la candidatura del exmilitante del Bloque y todavía alcalde de Teo elegido por esta formación Martiño Noriega. El problema del BNG en Santiago es el de la fuga hacia Noriega, aunque quizá sea uno de los sitios donde tiene más bazas para resistir, por su candidato, Rubén Cela, y por tener una parroquia fiel. Pero el problema del 5% reside en que depende de qué nivel de participación haya y esa es la cuenta más difícil de hacer.

Artículo publicado en las ediciones impresas de El Progreso y Diario de Pontevedra del jueves 21 de mayo de 2015

A Feijóo no le salen las cuentas
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